lunes, 16 de febrero de 2015
Capitulo trece {ST}
El enfado que se había cogido era de niña pequeña, ya se le pasaría.
Decidí vestirme e ir para no llegar tarde a mi "cita" con Lidia, le había dicho que iría con Emma, pero no importa, le diré lo ocurrido y lo entenderá, al fin y al cabo ella también era muy celosa, será cosa de mujeres.
Me puse una camisa vaquera, unos pantalones negros y unas zapatillas, al fin y al cabo no íbamos a ir a ningún sitio muy formal, ni me apetecía arreglarme mucho.
Cogí mi móvil y salí del hotel. ¿A donde habría ido Emma?
No conocía muy bien la ciudad, pero el lugar donde habíamos quedado no estaba muy lejos del hotel.
Era un puerto con un largo muelle que se adentraba en el mar. Tenía un pequeñito parque en uno de los lados y sentada en un banco a la sombra de una palmera estaba Lidia. Llevaba unos vaqueros cortos y una camiseta recortada, la verdad es que cada vez se parecía mas a Emma, y eso asustaba.
- ¡Hola! - me saludó pegando un salto desde el banco. Era alucinante que después de lo que le hice no se notara ni una pizca de odio o rencor en su mirada.
- Hola - le saludé con dos besos.
- ¿No ibas a venir con Emma?
- No, no ha querido venir.
- Bueno, mejor ¿no?
- No mejor no.
- ¿Por qué?
- Se ha enfadado.
- ¿Y eso? Eso quiere decir que me considera una amenaza.
- No creo, sabe que no hay nada entre nosotros.
- No estará tan segura cuando se ha enfado ¿no? - ahí llevaba razón, ¿creería que yo aun sentía algo por Lidia?
- Bueno, es que creo que ni tu estas seguro de eso... - dijo acercándose a mi y acariciándome la barba.
- No, espera, yo si estoy seguro ¿que haces?
- Si estuvieras tan seguro no habrías quedado conmigo esta tarde - me besó - ni me dejarías besarte - rió mordiéndose el labio.
- No espera Lidia, quita - la aparté - yo por ti no siento nada, estoy enamorado de Emma, parece que no te quedó bastante claro.
- Pero, ella no ha confiado en ti, a parte, es solo una niña, te mereces algo mejor... como yo.. - me sonrió, y por un momento me pareció una loca de manicomio, el azul de sus ojos brillaba, pero no era un brillo bonito, era un brillo de locura, de obsesión y por un momento tuve miedo.
- Estás loca Lidia, muy loca - comencé a andar en dirección contraria - Olvidame ¿vale?
- No, Álvaro, espera... tu y yo nacimos para estar juntos ¿es que no lo notas? - comenzó a perseguirme.
[ Narra Emma ]
En cuanto vi que Álvaro salía de la habitación entré y me metí en el baño.
Me desnudé y me metí en la ducha. Encendí el grifo y me dejé caer deslizándome por la pared hasta que quedé en el suelo abrazada a mis rodillas. Comencé a llorar. Me dolía lo que acababa de pasar. Era un cabrón, pero estaba enamorada de ese cabrón. No sabía que hacer. ¿Quien me decía que mientras yo estaba llorando en la ducha el no estaba liándose con la zorra esa? No, tenía que confiar en él.. pero ¿podía? No, al fin y al cabo es lo mismo que hacía cuando estaba con ella, se acostaba conmigo. ¿Quien me aseguraba que no habían cambiado los papeles?
No podía quedarme ahí parada, tenia que salir a averiguarlo.
Terminé de ducharme y me puse el albornoz. Cepillé mi pero que estaba mojado y me quité el rimel que llevaba por las mejillas.
Salí a la habitación y me acerqué a la maleta para coger mi ropa.
- ¿ Te han dejado sola? - oí detrás mio.
- Carlos, joder, que susto me has dado.
- Normal, es que no deberían dejarte sola ¿como han sido tan tontos? - se acercó a mi.
- Carlos, no me iba a pasar nada tranquilo.
- ¿Estas bien? - me acarició la mejilla. - Has llorado.
- Solo ha sido una pequeña discusión con Álvaro, tranquilo, no te preocupes.
- Si, si me preocupo, siempre me preocupo por ti, y lo sabes.
- Carlos, no hace falta de verdad, puedes irte...
- No, si tampoco quiero volver a mi habitación, yo también he discutido con Alba.
- Ya me lo ha contado esta mañana.
- Ah, pero tu no le habrás contado lo que me pasa ¿no? valiente.
- Lo siento...
- No, no lo sientas, que me lo vas a compensar...
No me dio tiempo a reaccionar ante estas palabras, cuando me di cuenta me tenia contra la pared, sujetándome las manos sobre la cabeza.
- Carlos ¿que haces?
- Calla. - me ordenó. - Cuanto más hables más tardaré. Vas a sentir lo que he sentido yo toda esta semana.
Desató el cinturón de mi albornoz y con uno de los extremos me ató las dos manos. Estiró del otro extremo y me arrastró hasta la cama.
Me empujó y ató el otro extremo al cabezal de la cama ¿Que iba a hacerme? Tenía miedo pero a la vez estaba excitada.
- ¿No te gusta que te aten? - rió.
No reconocía al Carlos que tenía delante. Desde luego no se parecía en nada al que yo conocía. Los ojos le brillaban de un amarillo intenso. Y en su cara se veía el deseo y la venganza.
- Carlos ¿Que vas a hacer? - le pregunté asustada.
- Lo que has estado haciendo tú toda esta semana y si quieres que esto acabe lo que tienes que hacer es callarte y sobre todo, ni se te ocurra pedir ayuda ¿queda claro?
Asentí asustada, me parecía un completo extraño.
Abrió mi albornoz y empezó a acariciar todo mi cuerpo. Empezó con el cuello y con un par de besos, intentaba resistirme, pero era imposible, era más fuerte que yo y además me tenia atada. Bajó sus manos hasta mis pechos, y después por mi vientre hasta que llego ahí. Era como una copia barata de Alvaro, y eso, sumado al miedo hacía que no me causara ningún placer. Aunque si lo hiciera no iba a darle el gusto de demostrárselo.
Me miró, ahora en su mirada había enfado.
- Gime. - me ordenó.
- No, me has dicho que no hable.
- Pues ahora te digo que gimas
- No quiero, a Alvaro se le da mejor.
Quizás no debería haber dicho esto, pero la verdad es que no lo pensé. En su mirada se reflejó la frustración y creo que se lo tomó como si le estuviera retando.
Aparto los dedos y esta vez usó la boca. Joder.
- Carlos, siento lo que te hice, ya esta bien, acabemos con esto es una tontería.
- No, yo no he acabado, ahora te toca a ti compensarme por todo lo que me hiciste.
Se puso de rodillas sobre la cama y se quito los pantalones, hizo lo mismo con los calzoncillos.
Se tumbó encima mio. Oh, no, no le iba a dejar que lo hiciera.
- Carlos, ya esta bien para...
- De eso nada, ahora no - abre las piernas.
- Ni en broma.
Intentó abrirlas haciendo fuerza con los brazos pero no pudo.
- Carlos, que no, ostia puta, desatame - grité pero Carlos seguía intentándolo - Que pares, joder. - Volví a gritar mientras pataleaba y estiraba del cinturón que me ataba las manos.
- ¿Se puede saber que está pasando? - dijo Alvaro mientras entraba en la habitación.
- Alvaro, gracias a dios, quitámelo, por favor. - supliqué.
- ¿Pero tu eres gilipollas? - le preguntó Alvaro a Carlos mientras lo agarraba del brazo y lo tiraba de la cama.
Me desató las manos rápidamente y me dio el cinturón para que me pudiese abrochar el albornoz. Me lo até, me senté en un rincón de la cama y abracé mis rodillas sin poder evitar echarme a llorar, la situación me superaba.
Alvaro levantó a Carlos del suelo que se estaba terminando de vestir y le dio un puñetazo en la cara.
- Ni se te ocurra volver a tocar a mi novia ¿entendido? - volvió a pegarle.
El resto de los chicos, Magi, Alba y Marina aparecieron en la habitación alarmados por los ruidos.
Al ver a Carlos Alba comenzó a llorar y salió corriendo, Marina nos miro a ambas y le hice un gesto para que fuera con Alba. Magi, David y Dani corrieron a apartar a Alvaro que seguía pegando a Carlos y Blas se sentó conmigo y me abrazó mientras me derrumbaba en sus brazos.
- Eh, tranquila... - intentó calmarme - ¿Que ha pasado?
lunes, 26 de enero de 2015
Capitulo doce {ST}
[ ... ]
- ¿Sabes que eres la chica más guapa y más atractiva con la que he estado nunca? Y me siento afortunado de ello... - me miró a los ojos y me acarició la mejilla.
Ese comentario me hizo recordar algo, Lidia ¿la había visto?
- ¿Seguro que no ha pasado nada en la firma? - Tú, y tu inoportuna curiosidad, Emma. Me dije a mi misma.
- ¿Porque lo preguntas ahora? ¿A caso sabes algo?
- ¿Que si sé el qué?
- Que visto a Lidia.
- Ah ¿Y no pensabas decírmelo? - le empujé para que me bajara al suelo.
- También he quedado con ella para cenar esta noche, quiero que vengas... - oh no, no pensaba ir, y el tampoco iba a ir.
- ah ¿y eso tampoco me lo ibas a decir? lo estas arreglando. - estaba enfadada, muy enfadada. - Y no voy a ir... y tu tampoco.
-Yo si voy a ir Emma
- Ah, vas a cenar con otra así por que sí... - me contuve para no pegarle un puñetazo a la pared - Bueno, con otra no, con la que estuviste a punto de casarte y encima no me lo dices.
- Emma, yo, no sabía que te iba a sentar así, además lo que le hice estuvo muy mal, creo que le debo una explicación, por eso quería que vinieras.
- Flipo contigo, de verdad... - esta vez no pude contenerme y le di un puñetazo a la pared - sabías lo celosa que soy, JODER.- me sangraban los nudillos y estaba a punto de echarme a llorar, pensaba que Alvaro había cambiado, pero no, era el mismo cabrón mujeriego de siempre, no podía soportar que se le escapase ninguna.
- Emma, ¿por que no te tranquilizas, te curo eso y terminas lo que habíamos empezado? - dijo cogiéndome la mano que me sangraba.
- ¿En eso piensas? ¿En follar? - llegué a mi limite y me puse a llorar - pues búscate a otra que no este enfadada. ERES. UN. CABRON. ¿te queda claro? un cabrón. Que te vaya bien la cena.
Retiré mi mano de la suya bruscamente y salí de la habitación dando un portazo.
martes, 6 de enero de 2015
Capitulo once {ST}
martes, 30 de diciembre de 2014
Capitulo diez {ST}
- Me lo tomo como una promesa - reí - pero aunque vengas a trabajar, tendrás un ratito para mi ¿no?
- Eso siempre - me besó
- Por mi vale - dije mirando a Alv para pedirle opinión.
- Por mi también, danos media hora y estamos abajo.
Habría que darle un poco de vida.
Me acerque a donde estaba Carlos hablando con un par de hombres que le habían preguntado por su color de pelo, no pude evitar reírme al escuchar la conversación.
Toqué el hombro de Carlos llamando su atención, cuando se giro di un paso hacia delante haciendo que me golpeara y me tirara una bebida al escote.
- No pasa nada, hace calor, esto se limpia un poco y ya se seca solo - dije cogiendo su mano y colocándola sobre mi pecho para que lo secase.
- Nada, me he acercado demasiado a Carlos y me ha tirado la bebida, culpa mía.
- ¿No sería mejor que subieras y te cambiases? - me sugirió Álvaro - un escote mojado llama la atención y no quiero tener que partirle la cara a ningún viejo...
- Pensándolo mejor, voy a ducharme y ya me quedo ahí arriba. Allí te espero - le guiñe un ojo y tras besar a Carlos en la mejilla subí a la habitación.
Me seque un poco el pelo y salí a la habitación.
No pude evitar pegar un salto al ver a Álvaro sentado en la cama, no esperaba que estuviese aquí tan pronto. Seguía llevando su traje y su corbata.
- Era la fiesta más muerta de toda la historia.
- Ya, lo he notado - reí.
Iba a quitarme la toalla pero las manos de Álvaro sobre mis brazos me pararon.
- ¿Qué pasa? Ni que nunca me hubieras visto desnuda...
- Déjame que te la quite yo
- Si te hace ilusión... - reí
- No, tonta, así no, vamos a jugar
- ¿A jugar? - dije mordiéndome el labio.
Acaricie su pelo con mis manos y me agarré a su cuello. Di un salto y me cogí a su cintura con las piernas.
Me llevó hasta la cama y me dejó caer.
Se tumbó encima de mí y empecé a desabrocharle el cinturón.
- ¿Me quieres hacer sufrir hoy o qué?
- Solo un poquito- rió
- Jugar - dijo riéndose a carcajadas.
Se tumbó encima mío dejándome inmóvil bajo sus caderas y dios santo, si que tenía ganas de jugar sí.
Se quitó la camisa y por fin pude sentir su piel contra la mía.
Me apetecía acariciarle los abdominales, el pelo y la barba, pero no podía, me removía, inquieta y eso a Álvaro parecía divertirle.
- Álvaro, si que la hay, joder
- No, así sabrás lo que siente Carlos cada vez que le calientas y no puede tocarte.
Acariciaba mis caderas y mis muslos y yo no podía moverme, estaba atada de manos y con el cuerpo inmovilizado bajo su cintura. Me estaba haciendo sufrir y lo peor es que le estaba encantando.
Por fin se decidió a quitarme la ropa que me quedaba.
Se tumbó por completo encima mío y me besó con mucha delicadeza.
Hizo unos círculos con su dedo sobre mi ombligo y comenzó a bajar hasta que lo llevó a mi ingle. Se me tensaron los músculos. Se fue acercando poco a poco hasta que... Dios mío... bendito sea quien le enseñara a usar así la mano.
Mis caderas se movían ya involuntariamente. Quería suplicarle que lo hiciera ya pero de mi boca no salían las palabras.
- Ya voy, ya voy, que impaciente estás eh - rió. Estaba disfrutando de verme sufrir.
Se tumbo sobre mí y me besó. Me agarré con las piernas a su cintura. Venga ¿a qué esperas? Lo notaba contra mí pero no hacía nada.
Agarró sus manos junto a las mías donde había atado la corbata y utilizando el hierro en el que me había atado se impulsó para empujar con el doble de fuerza. No pude evitar gritar su nombre. Repitió el movimiento con más fuerza y volví a gritar. Al final el hacerme esperar, como él también había tenido que esperar había sido una buena idea.
Estiró de uno de los extremos de la corbata y lo desató.
Sin pensármelo dos veces lleve mis manos a su espalda y a su pelo.
La corbata había dejado marcas en mis muñecas.
Siguió repitiendo lo mismo una y otra vez sin dejar de besarme hasta que hizo el movimiento por última vez, con más fuerza que nunca, ahogo mi grito con un beso y cayó a mi lado.
jueves, 16 de octubre de 2014
Capítulo nueve {ST}
- Yo que se - dije entre risas
- No se, como el otro día hablaste con él y ahora estáis tan raros...
- A ver chicos - interrumpió Magi la conversación.- Salimos mañana por la mañana en avión ¿vale? A las diez todos en el aeropuerto.
- Vale, perfecto...- confirmaron todos.
[ Narra Carlos ]
¿Pero que mosca le había picado a Emma? ¿En que pensaba metiéndome mano delante de todos?
Me lavé las manos y me quedé unos segundos mirándome al espejo. Menuda cara de atontado me había dejado.
Me eche un poco de agua en la cara y volví a salir del baño. La comida ya había acabado todos me estaban esperando en la puerta del restaurante.
- ¿Ya estás mejor? - preguntó Alba.
- Si tranquila cielo.- Quería contarle lo que estaba pasando, que se enterase de lo que había hecho su querida amiguita, pero no quería hacerle daño.
(...)
Mientras volvíamos de camino a casa agarré a Emma del brazo y la separé un poco del grupo.
- ¿A ti que te pasa? ¿Estas tonta? - le dije enfadado.
- ¿Y a ti que te pasaba? Eh... - rió.
- Más te vale no volverlo a hacer...
- Oh, nonono, esto no ha hecho nasa mas que empezar...
- ¿A que te refieres?
Paró en seco y me habló muy cerca.
- ¿Te acuerdas que me dijiste que iría suplicándote que te acostaras conmigo? Pues a lo mejor el que necesita suplicar eres tu...
- Yo no necesito a nadie más, tengo a Alba...
- Oh, vamos... conozco a Alba casi mejor que tu... apuesto a que no lo hacéis más de una vez a la semana... - mi cara de enfado le hizo saber que había acertado lo que le hizo soltar una leve carcajada de victoria - Acerté ¿no? ¿Y durante toda esa semana tu que vas a hacer Carlos? Una semana entera, sin hacer absolutamente nada pero con una chica calentándote las 24h del dia. Acabarás suplicando.
- ¿Y que vas a hacer tu? - conocía la respuesta, y prefería no haberla escuchado.
- ¿Ves ese moreno de ojos verdes que va más alante, tu amigo? Pues ahí tienes la respuesta
Un gruñido provocado por los celos salió de entre mis labios haciendo que Emma riese aún más.
- Que empiece el juego.
Esas fueron las ultimas palabras que pronunció y tras darme un beso en la comisura de los labios salió corriendo para engancharse a la espalda de Alvaro. Podía imaginarme que esa chica iba a hacer de los próximos días un infierno para mi.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Capítulo ocho {ST}
[ Narra Emma ]
El sueño podía conmigo, llevaba toda la noche sin dormir. Era la quita vez que me levantaba y comenzaba a dar vueltas por la casa. Había sido un simple beso, un simple beso que me estaba jodiendo pero bien. A la mañana siguiente iría a hablar con Carlos para aclarar todo esto y encuanto estuviera aclarado se lo contaría a Álvaro. Sí, definitivamente eso haría.
(...)
Mire el reloj una vez más, las 7, genial, no había dormido en toda la noche.
Me levante y me prepare un café, lo iba a necesitar si no quería parecer un zombie.
Cuando terminé de desayunar decidí darme una ducha antes de vestrime.
Me metí en el baño y cerré la puerta, ni quería despertar a Álvaro.
Cogí mi móvil, busque la lista de reproducción de mis canciones favoritas y le di al botón de "reproducción aleatoria", deje el móvil sobre el lavabos t a continuación deje caer al suelo mi pijama. Terminé de desnudarme y me metí en la ducha.
Mientras me duchaba no dejaba de darle vueltas a lo que podía decirle a Carlos. Quería dejarle claro que yo quería a Álvaro, pero que a él le apreciaba mucho como hermano y no quería perderle.
De repente una mano tocó mi espalda sacandome de mis pensamientos. No pude evitar gritar ya que no me lo esperaba y me había asustado.
- Eh, eh, no te asustes, que no soy tan feo - dijo Álvaro agarrandome por la cintura. Iba desnudo y joder...
- ¿Que haces aquí dentro? - pregunté aun recuperándome del susto.
- ¿Que haces tu despierta tan temprano?
- He quedado.. - tenia que inventar una escusa rápida.
- ¿A estas horas? ¿Con quien?
- Con las chicas, vamos a ir a correr y luego nos sentaremos a tomar algo mientras os ponemos verdes. - le dije mientras cogía mi toalla y salia de la ducha dándole un suave beso en la mejilla - ¿Quieres venir?
- No gracias - rió. - de todas formas poco podéis decir de mi, mirame ¿me ves algún defecto?
- Que modesto. - mire de arriba abajo su cuerpo desnudo y la verdad es que llevaba razón, aun no había sido capaz de encontrarle ni un solo defecto.
Salí del baño enrollada en la toalla y fui hasta la habitación.
Abrí el armario. Le había dicho a Álvaro que iba a salir con las chicas a correr, así que tenia que vestirme como si fuera a correr o sospecharía. El primer día juntos y ya le estas mintiendo, empezamos bien Emma.
Me puse una camiseta de tirantes ajustada que me llegaba por encima del ombligo y unas mayas negras.
Me puse las zapatillas de correr y cogí los cascos del móvil.
Cuando estuve lista salí de casa, Álvaro seguia en la ducha así que no me despedí de él.
(...)
Fui hasta la casa de Carlos y espere en la puerta hasta que vi que mi padre y Marta se iban a trabajar. No podía dejar que me vieran o la que se iba a liar era pequeña...
Cuando ambos se habían alejado de la casa salí corriendo y llame al timbre, intentando que tampoco me viera alguno de los vecinos cotillas que teníamos.
Carlos abrió la puerta con una sonrisa que se esfumó al verme.
- Tu padre no está - dijo dejando la puerta habierta y metiéndose hacia la cocina.
- Ya lo se Carlos - cerre la puerta y entre detrás suya - he venido a hablar contigo.
- Creo que ya no tenemos nada que hablar.
- Yo creo que si - le agarre del brazo y lo pare en mitad del pasillo.
- Esta bien, ¿que quieres decirme?
- Carlos, yo estoy enamorada de Álvaro
- Ah, venias a restregarmelo ¿no?
- No, venía a aclarar que estoy enamorada de él, pero que a ti te quiero como a un hermano.
- ¿Enamorada de él? - rió - ya claro... No sera mas bien que se te hace el coño agua cada vez que le ves, porque eso no es amor eh....
- ¿Que sabrás tú? No sabes nada.
- Se todo lo que te ha hecho y es imposible que le quieras.
- Pues le quiero, esta arrepentido de todo lo que ha hecho.
- Vale, si eso es lo que piensas.. ¿y eso venias a decirme? Guay ¿y ahora que? No ha cambiado nada, sigues gustándome tanto como antes. ¿Que vas a hacer? ¿salir corriendo como la cobarde que eres? ¿para eso has venido así vestida?
- No me llames cobarde - odiaba que me llamaran eso - he venido así vestida porque le he dicho a Álvaro que iba a correr con las chicas...
- Vaya, vaya, lleváis juntos un día y ya le estas mintiendo, así vais a durar mucho sí...
Me estaba poniendo de una mala ostia increible, perdí el control y lancé mi mano contra su cara intentando darle una bofetada pero Carlos agarro mi brazo a medio camino y me pegó contra la pared.
- Ni se te ocurra volver a levantarme la mano - dijo acercando su boca a mi oído.
Su cara estaba a menos de un centímetro de la mía y sus ojos de aquel amarillo extraño me miraban desafiadamente. Tenia unas inmensas ganas de besarle, pero no debía hacerlo, cerré los ojos para no mirarle y ocurrió lo peor, en el mismo instante en el que la distancia entre mis parpados desapareció también lo hizo la que separaba nuestras bocas. Carlos rozo suavemente mis labios con los suyos y en apenas unos segundos ambos estábamos fundidos en un profundo beso.
- Buenooo... - dijo Carlos mientras se separaba de mi riendose - Así que estas enamorada de Álvaro, me quieres como un hermano, me intentas pegar pero si te beso te deshaces... genial Emma, genial... Solo tengo que esperar, un par de mientras mas y en unos meses te tendré aquí con el corazón roto suplicando que me acueste contigo....
- Eres un cabrón. - grité
- Un cabrón que si pudieras te follabas aquí y ahora.
- Antes muerta.
Un pequeño empujón en el hombro me hizo perder el equilibrio y quedar apoyada de nuevo contra la pared a escasos centímetros de él.
- ¿Segura? - susurró en mi oído y después acaricio suavemente mi cuello con sus labios.
El sonido del timbre hizo que Carlos se apartara de mi y menos mal, porque si no no sabia que hubiera pasado.
- ¿Quien es? - gritó Carlos
- Soy Alba
- Mierda, escondete.
- Si, JAJAJAJA ¿ahora quieres que me esconda no?
- ¿Que va a pensar cuando te vea?
- Va a pensar que tu HERMANA ha venido a verte, porque solo eres eso para mi, mi hermano y te lo voy a demostrar. - me acerque a su oído - a ver si vas a ser tu el que venga suplicándome que deje a Álvaro... - le susurré la oído.
Roce sus labios con los mios sabiendo que si hubiera querido me habría dejado besarle.
- Voy a abrirle a tu novia, hermanito.
Le guiñe un ojo y fui hasta la puerta.
- Hoola - dije felizmente a Alba
- Holaaa Emma - me abrazó - ¿Que haces aquí?
- Nada, había salido a correr y he pasado por la puerta y digo, pues voy a visitar a mi hermano y eso he hecho - reí - pero bueno, que ya me voy y os dejo solos.
- No molestas eh - rió.
- Que va que va, me voy que tendréis que hacer cosas de mayores... - reí - que hoy a Carlos se le veía con ganas eh - le susurré a Carlos al oído antes de darle un beso en la mejilla y salir de la casa.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Capitulo siete {ST}
(...)
Debí quedarme dormida encima de Alvaro porque no me enteré de nada de la película, estuve un rato dándole vueltas a lo que me había dicho Carlos ¿como que no eramos hermanos? Tenia que preguntárselo, pero había demasiada gente delante.
- Llevas durmiendo toda la película - rió Alvaro
- Lo siento, estaba muy cansada.
- Tranquila , mejor que no la hayas visto, si no no me dejarías dormir esta noche.
- ¿Y quien te ha dicho que vaya a dejarte? Me debes una cosita ¿recuerdas?
- ¿Tu no estabas cansada? - Rió picantemente y me besó.
- Eh pareja - dijo David tirándonos un cojín. - Nos vamos...
- Voy a despedirlos - le dije a Alvaro levantándome y acompañando a los demás a la puerta.
- Carlos tenemos que terminar una conversación - le dije.
- No cabemos todos en el ascensor, bajar vosotros y ahora bajo yo - les dijo Carlos para quedarse conmigo a solas.
- Me tienes que explicar una cosa - dije cuando se habían ido todos.
- Yo no tengo que explicarte nada..
- ¿Que te he hecho para que estés tan borde?
- No lo entenderías.
- Si no me lo explicas seguro que no ¿que es eso de que no somos ni hermanastros?
- Pues que no lo somos, nuestros padre no están casados solo viven juntos, nunca hemos sido hermanastros
- ¿Y por eso estás tan borde conmigo? ¿Que cambia eso? No cambia nada.
- No, no es por eso, y si, si que cambia.
- Pues explícamelo bien porque no entiendo nada.
Me besó.
- ¿Ahora lo entiendes? - dijo enfadado.
- No no lo entiendo ¿que cojones haces?
- Emma, estoy enamorado de ti desde hace mucho. Siempre he querido ser como tu hermano mayor para estar cerca tuyo y protegerte porque sabia que no te ibas a fijar en mi de otra forma. Y ahora ya no me dejas ni ser tu hermano.
- Carlos, tienes novia. Y yo tengo novio. Yo te quiero como un hermano, pero tampoco quiero que me sobre protejas como intentabas hacer, ya no soy una enana, tengo 17 años y se cuidarme sólita.
- Esta bien. Pues que disfrutes de tu novio y de tu estupenda nueva casa, adiós.- dijo empezando a bajar las escaleras.
- Carlos, espera... - no obtuve respuesta.
(...)
- Cuanto han tardado en irse - dijo Alvaro cuando pasé a la habitación.
- Estaba hablando con Carlos
- ¿sobre que?
- Nada, mucho tiempo sin vernos, muchas cosas que contar...
- Ah, es que hoy no parecía vuestro mejor día, estabais muy bordes, al menos él
- Estaríamos cansados los dos...
- Bueno, ya sabes que pase lo que pase me lo puedes contar...
Quería contárselo, pero tenia miedo. Sabía que Alvaro era muy celoso y si le decía que Carlos no era realmente mi hermano, y que además me había besado se enfadaría y no quería cagarla el primer dia que bastante me había costado tenerle a mi lado.
- Lo sé.
- Anda, duérmete que tienes cara de cansada...
- Vale, buenas noches
- Buenas noches pequeña.
Me besó, apagó la luz y se dio la vuelta para dormir.
Me tumbé e intenté dormir, estaba echa polvo, pero esa noche me fue imposible dormir...