lunes, 16 de febrero de 2015

Capitulo trece {ST}

[ Narra Alvaro]


El enfado que se había cogido era de niña pequeña, ya se le pasaría.
Decidí vestirme e ir para no llegar tarde a mi "cita" con Lidia, le había dicho que iría con Emma, pero no importa, le diré lo ocurrido y lo entenderá, al fin y al cabo ella también era muy celosa, será cosa de mujeres.

Me puse una camisa vaquera, unos pantalones negros y unas zapatillas, al fin y al cabo no íbamos a ir a ningún sitio muy formal, ni me apetecía arreglarme mucho.
Cogí mi móvil y salí del hotel. ¿A donde habría ido Emma?
No conocía muy bien la ciudad, pero el lugar donde habíamos quedado no estaba muy lejos del hotel.
Era un puerto con un largo muelle que se adentraba en el mar. Tenía un pequeñito parque en uno de los lados y sentada en un banco a la sombra de una palmera estaba Lidia. Llevaba unos vaqueros cortos y una camiseta recortada, la verdad es que cada vez se parecía mas a Emma, y eso asustaba.

- ¡Hola! - me saludó pegando un salto desde el banco. Era alucinante que después de lo que le hice no se notara ni una pizca de odio o rencor en su mirada.
- Hola - le saludé con dos besos.
- ¿No ibas a venir con Emma?
- No, no ha querido venir.
- Bueno, mejor ¿no?
- No mejor no.
- ¿Por qué?
- Se ha enfadado.
- ¿Y eso? Eso quiere decir que me considera una amenaza.
- No creo, sabe que no hay nada entre nosotros.
- No estará tan segura cuando se ha enfado ¿no? - ahí llevaba razón, ¿creería que yo aun sentía algo por Lidia?
- Bueno, es que creo que ni tu estas seguro de eso... - dijo acercándose a mi y acariciándome la barba.
- No, espera, yo si estoy seguro ¿que haces?
- Si estuvieras tan seguro no habrías quedado conmigo esta tarde - me besó - ni me dejarías besarte - rió mordiéndose el labio.
- No espera Lidia, quita - la aparté - yo por ti no siento nada, estoy enamorado de Emma, parece que no te quedó bastante claro.
- Pero, ella no ha confiado en ti, a parte, es solo una niña, te mereces algo mejor... como yo.. - me sonrió, y por un momento me pareció una loca de manicomio, el azul de sus ojos brillaba, pero no era un brillo bonito, era un brillo de locura, de obsesión y por un momento tuve miedo.
- Estás loca Lidia, muy loca - comencé a andar en dirección contraria - Olvidame ¿vale?
- No, Álvaro, espera... tu y yo nacimos para estar juntos ¿es que no lo notas? - comenzó a perseguirme.






[ Narra Emma ]


En cuanto vi que Álvaro salía de la habitación entré y me metí en el baño.
Me desnudé y me metí en la ducha. Encendí el grifo y me dejé caer deslizándome por la pared hasta que quedé en el suelo abrazada a mis rodillas. Comencé a llorar. Me dolía lo que acababa de pasar. Era un cabrón, pero estaba enamorada de ese cabrón. No sabía que hacer. ¿Quien me decía que mientras yo estaba llorando en la ducha el no estaba liándose con la zorra esa? No, tenía que confiar en él.. pero ¿podía? No, al fin y al cabo es lo mismo que hacía cuando estaba con ella, se acostaba conmigo. ¿Quien me aseguraba que no habían cambiado los papeles?
No podía quedarme ahí parada, tenia que salir a averiguarlo.
Terminé de ducharme y me puse el albornoz. Cepillé mi pero que estaba mojado y me quité el rimel que llevaba por las mejillas.

Salí a la habitación y me acerqué a la maleta para coger mi ropa.

- ¿ Te han dejado sola? - oí detrás mio.
- Carlos, joder, que susto me has dado.
- Normal, es que no deberían dejarte sola ¿como han sido tan tontos? - se acercó a mi.
- Carlos, no me iba a pasar nada tranquilo.
- ¿Estas bien? - me acarició la mejilla. - Has llorado.
- Solo ha sido una pequeña discusión con Álvaro, tranquilo, no te preocupes.
- Si, si me preocupo, siempre me preocupo por ti, y lo sabes.
- Carlos, no hace falta de verdad, puedes irte...
- No, si tampoco quiero volver a mi habitación, yo también he discutido con Alba.
- Ya me lo ha contado esta mañana.
- Ah, pero tu no le habrás contado lo que me pasa ¿no? valiente.
- Lo siento...
- No, no lo sientas, que me lo vas a compensar...

No me dio tiempo a reaccionar ante estas palabras, cuando me di cuenta me tenia contra la pared, sujetándome las manos sobre la cabeza.

- Carlos ¿que haces?
- Calla. - me ordenó. - Cuanto más hables más tardaré. Vas a sentir lo que he sentido yo toda esta semana.

Desató el cinturón de mi albornoz y con uno de los extremos me ató las dos manos. Estiró del otro extremo y me arrastró hasta la cama.
Me empujó y ató el otro extremo al cabezal de la cama ¿Que iba a hacerme? Tenía miedo pero a la vez estaba excitada.

- ¿No te gusta que te aten? - rió.

No reconocía al Carlos que tenía delante. Desde luego no se parecía en nada al que yo conocía. Los ojos le brillaban de un amarillo intenso. Y en su cara se veía el deseo y la venganza.

- Carlos ¿Que vas a hacer? - le pregunté asustada.
- Lo que has estado haciendo tú toda esta semana y si quieres que esto acabe lo que tienes que hacer es callarte y sobre todo, ni se te ocurra pedir ayuda ¿queda claro?

Asentí asustada, me parecía un completo extraño.
Abrió mi albornoz y empezó a acariciar todo mi cuerpo. Empezó con el cuello y con un par de besos, intentaba resistirme, pero era imposible, era más fuerte que yo y además me tenia atada. Bajó sus manos hasta mis pechos, y después por mi vientre hasta que llego ahí. Era como una copia barata de Alvaro, y eso, sumado al miedo hacía que no me causara ningún placer. Aunque si lo hiciera no iba a darle el gusto de demostrárselo.

Me miró, ahora en su mirada había enfado.

- Gime. - me ordenó.
- No, me has dicho que no hable.
- Pues ahora te digo que gimas
- No quiero, a Alvaro se le da mejor.

Quizás no debería haber dicho esto, pero la verdad es que no lo pensé. En su mirada se reflejó la frustración y creo que se lo tomó como si le estuviera retando.
Aparto los dedos y esta vez usó la boca. Joder.

- Carlos, siento lo que te hice, ya esta bien, acabemos con esto es una tontería.
- No, yo no he acabado, ahora te toca a ti compensarme por todo lo que me hiciste.

Se puso de rodillas sobre la cama y se quito los pantalones, hizo lo mismo con los calzoncillos.
Se tumbó encima mio. Oh, no, no le iba a dejar que lo hiciera.

- Carlos, ya esta bien para...
- De eso nada, ahora no - abre las piernas.
- Ni en broma.

Intentó abrirlas haciendo fuerza con los brazos pero no pudo.

- Carlos, que no, ostia puta, desatame - grité pero Carlos seguía intentándolo - Que pares, joder. - Volví a gritar mientras pataleaba y estiraba del cinturón que me ataba las manos.



- ¿Se puede saber que está pasando? - dijo Alvaro mientras entraba en la habitación.
- Alvaro, gracias a dios, quitámelo, por favor. - supliqué.
- ¿Pero tu eres gilipollas? - le preguntó Alvaro a Carlos mientras lo agarraba del brazo y lo tiraba de la cama.

Me desató las manos rápidamente y me dio el cinturón para que me pudiese abrochar el albornoz. Me lo até, me senté en un rincón de la cama y abracé mis rodillas sin poder evitar echarme a llorar, la situación me superaba.

Alvaro levantó a Carlos del suelo que se estaba terminando de vestir y le dio un puñetazo en la cara.

- Ni se te ocurra volver a tocar a mi novia ¿entendido? - volvió a pegarle.

El resto de los chicos, Magi, Alba y Marina aparecieron en la habitación alarmados por los ruidos.
Al ver a Carlos Alba comenzó a llorar y salió corriendo, Marina nos miro a ambas y le hice un gesto para que fuera con Alba. Magi, David y Dani corrieron a apartar a Alvaro que seguía pegando a Carlos y Blas se sentó conmigo y me abrazó mientras me derrumbaba en sus brazos.

- Eh, tranquila... - intentó calmarme - ¿Que ha pasado?


lunes, 26 de enero de 2015

Capitulo doce {ST}

- Que maduro por tu parte intentar herir los sentimientos de unas crías - dijo con los ojos aguosos, intentando parecer mas fuerte. - pero bueno, haz lo que quieras, ahora te quiere, hasta te ha pedido matrimonio, por cierto, precioso el numerito del concierto. Pero luego te dejará, incluso puede que en el altar como hizo con mi hermana.
- Espera ¿como que con tu hermana?

Al decir esto Alba y Marina se quitaron las gafas de sol y se giraron para verla del todo.

- Es la hermana de Lidia. - dijo Marina, con cierto tono de asco en la voz - ¿que haces tu aquí?
- Verás, gracias a cierta personita nos tuvimos que mudar porque mi hermana había quedado en ridículo delante de todo el mundo.
- Oye, la culpa no fue mía - me defendí rápidamente, aunque la verdad, no sabia porque tenía que hacerlo.
- Desde luego, has salido tan zorra e insoportable como tu hermana - jamás había imaginado a Alba decir eso. Marina y yo la miramos sorprendidas. - Anda, vete antes de que te de una ostia y no vuelvas.

Las niñas se miraron y se fueron fingiendo superioridad. Me dieron ganas de perseguirlas y darles una ostia a cada una de estas que les bajan los humos, pero me contuve ya que al fin y al cabo solo eran eso, niñas.

- Madre mía Alba... no me esperaba esto de ti... ¿Que ha pasado? - Marina aún seguía sorprendida por la reacción de Alba.
- No se, no estoy de humor, no he tenido un buen día y lo ultimo que me faltaba era acordarme de Lidia.
- ¿No has tenido un buen día? ¿por que? 
- No sé, anoche discutí con Carlos, y no hemos vuelto a hablar desde entonces
- ¿Y eso? ¿que pasó?
- Pues que él tenia ganas de... bueno... ya sabéis... de eso... y yo no. Y se quejó de que no lo hacíamos casi nunca y le dije que joder, no soy una puta para hacerlo cuando quiera.
- Sinceramente, no seque decirte - me sentía tan culpable.
- Claro, como a vosotros os va tan bien, o eso parce... si supieras la envidia que me das, como os miráis, como os tratáis, parece que siempre os tenéis ganas. - hizo una pausa - Carlos en cambio, parece mi amigo...
- Pero, Alba, si tu no quieres es que algo no va bien, no se, es tu novio, te tiene que atraer.
- Si yo quiero, pero no siempre, y más últimamente que parece que esta en celo o algo 
- Deberías hablar con el, pero sin discutir, porque así va a ser peor - Marina intentaba buscarle una explicación lógica a todo esto, mientras yo, que la tenía, permanecía callada ya que al fin y al cabo era culpa mía.




[ ... ]
  



La comida fue bastante incomoda, la tensión que había entre Carlos y Alba se notaba en toda la mesa y además Marina, y yo seguíamos dándole vueltas al encuentro de esta mañana. La verdad es que desde que desde que me fui a New York no sabía nada de Lidia, de echo me fui pensando que se iban a casar y la siguiente noticia ya fue que la había dejado plantada en el altar, no pude evitar dejar escapar una leve risita al pensar en eso. Aunque, por la reacción de Alba y Marina ellas tampoco debían saber nada de ella. 

Subí con Alvaro a la habitación en completo se notaba que él también estaba raro, aunque no sé ¿quizá algo de lo ocurrido en la firma? ¿habría reconocido a la hermana de Lidia? O aún peor ¿habría ido Lidia? ¿Y si había ido porque no me lo contaba? ¿Habría pasado algo? Dios, un montón de preguntas se me vinieron a la mente en un segundo. No, si hubiera pasado algo importante me lo contaría él. Intentaba convencerme a mi misma, pero la verdad es que no estaba tan segura. 


- ¿Que tal la firma? ¿Ha pasado algo? Te veo raro - le pregunté cuando entramos en la habitación.
- No, que va... - no sonaba convencido - ¿raro? ¿porqué?
- No se, no me hablas, no me tocas... eso es raro en ti.
- Bueno, en la comida había mucha tensión y se notaba, no era momento para ponerme a hacerte mimitos.- me agarró por la cintura - pero vamos, que yo si quieres te los hago ahora.- me mordió un labio.
- Alvaro...- poco a poco se pegaba más y más a mi. - no estoy bien...
- Luego me dices que estoy soso, pues tu no es que estés muy cariñosa hoy que digamos...
- Estoy precupada...
- ¿Por qué? - me besó el cuello.
- Por Alba y Carlos...
- ¿Y no puedes preocuparte por eso luego? 

Seguía usando su experta boca sobre mi cuello. Sabía que ese era mi punto débil. Fui incapaz de responderle, y el se lo tomo como una respuesta a su pregunta. Podía preocuparme de eso luego, claro que podía y más ahora que tenía de nuevo al Alvaro cariñoso que había echado en falta antes.

Alvaro puso las manos sobre mis mejillas y dejó un cálido y lento beso en mis labios, de esos que te hacen sentir querida. Llevó las manos hasta mi pelo y loa acaricio suavemente bajando las manos hasta mi espalda y después agarró mi culo mordiéndome el labio. Gruñí.
Me agarró por el culo y me levantó. Tenia mucha fuerza, parecía no costarle ningún trabajo. 
Me agarré con las piernas a su cintura y con las manos a su pelo, rizado, despeinado, me encanaba. Acaricié su barba de varios días, le quedaba tan bien, era tan sexy.
Me apoyó contra la pared haciendo que le notase contra mi. Utilizó su cintura para mantenerme sujeta a la pared y me quitó la camiseta. Buscaba el broche de mi sujetador, pero paró un segundo, apoyó su frente contra la mía y me volvió a besar.


- ¿Sabes que eres la chica más guapa y más atractiva con la que he estado nunca? Y me siento afortunado de ello... - me miró a los ojos y me acarició la mejilla.


Ese comentario me hizo recordar algo, Lidia ¿la había visto?


- ¿Seguro que no ha pasado nada en la firma? - Tú, y tu inoportuna curiosidad, Emma. Me dije a mi misma.
- ¿Porque lo preguntas ahora? ¿A caso sabes algo?
- ¿Que si sé el qué?
- Que visto a Lidia.
- Ah ¿Y no pensabas decírmelo? - le empujé para que me bajara al suelo.
- También he quedado con ella para cenar esta noche, quiero que vengas... - oh no, no pensaba ir, y el tampoco iba a ir.
- ah ¿y eso tampoco me lo ibas a decir? lo estas arreglando. - estaba enfadada, muy enfadada. -  Y no voy a ir... y tu tampoco.
-Yo si voy a ir Emma
- Ah, vas a cenar con otra así por que sí... - me contuve para no pegarle un puñetazo a la pared - Bueno, con otra no, con la que estuviste a punto de casarte y encima no me lo dices.
- Emma, yo, no sabía que te iba a sentar así, además lo que le hice estuvo muy mal, creo que le debo una explicación, por eso quería que vinieras.
- Flipo contigo, de verdad... - esta vez no pude contenerme y le di un puñetazo a la pared - sabías lo celosa que soy, JODER.- me sangraban los nudillos y estaba a punto de echarme a llorar, pensaba que Alvaro había cambiado, pero no, era el mismo cabrón mujeriego de siempre, no podía soportar que se le escapase ninguna.
- Emma, ¿por que no te tranquilizas, te curo eso y terminas lo que habíamos empezado? - dijo cogiéndome la mano que me sangraba.
- ¿En eso piensas? ¿En follar? - llegué a mi limite y me puse a llorar - pues búscate a otra que no este enfadada. ERES. UN. CABRON. ¿te queda claro? un cabrón. Que te vaya bien la cena.


Retiré mi mano de la suya bruscamente y salí de la habitación dando un portazo.  














martes, 6 de enero de 2015

Capitulo once {ST}

[ Narra Emma ]


Los rayos de luz que entraban por la ventana me despertaron. Abrí los ojos y miré a mi lado, ahí estaba Alvaro, durmiendo como un bebé. Lo observé unos segundos y le acaricié la barba, siempre me había sorprendido lo suave que era. Durmiendo era tan adorable, parecía bueno y todo. 
De repente, el recuerdo de lo que me había dicho la noche anterior enturbió mis perfectos pensamientos. ¿Cómo sabia que provocaba a Carlos? ¿Estaría enfadado conmigo por eso? Quería despertarlo y bombardearle a preguntas, pero cada vez que le miraba me quedaba atontada viéndole dormir. 
Decidí esperar a que se despertara él solo. Mientras esperaba llamé a recepción, pensé que si estaba enfadado todo sería mejor si se encontraba el desayuno en la cama. 


[...]


Los golpes en la puerta despertaron a Alvaro que se revolvió en la cama. Abrí, cogí la bandeja y pagué al camarero. Cerré la puerta y me di la vuelta. Observé como Álv se desperezaba al mismo tiempo que bostezaba. Nunca me cansaría de mirarle, era tan dije salie. cto.

- ¿Quien era? - preguntó aún medio dormido.
- El desayuno- dije colocándole la bandeja sobre las piernas.
- Pero si no hacía falta que lo trajeran, tu ya estabas aquí - dijo riendo picantemente.
- Venga, no seas tonto, tendrás hambre. - respondí metiendo un trozo de galleta en mi taza de café.
- Yo no desayuno si no me das un beso de buenos días. - dijo poniendo cara de pena. Dios. Deja de ser tan adorable.
- Entonces ¿no estas enfadado?
- ¿Por qué iba a estarlo?
- No sé, ayer me dijiste que sabias lo de Carlos, y no creo que te hiciera mucha gracia.
- Se lo de Carlos desde antes que tú, y lo que haces me parece... divertido - rió.
- ¿Divertido? - a este niño no hay quien lo entienda.
- Bueno, para que mentirnos, que te hagas desear por otros hombres pero que solo pueda tocarte yo, me pone, muchísimo. 

No pude evitar reírme. Repasé con más tranquilidad sus ultimas palabras "Se lo de Carlos desde antes que tú". ¿A que se refería?

- Oye... - dije dispuesta a preguntarle.
- Dime - respondió seco, concentrado en el desayuno.
- Cuando has dicho que sabias lo de Carlos ¿a que te referías? Osea, pensaba que estábamos hablando de lo de que le provoco...
- Ah, no, me refería a que se lo de que no sois hermanastros de verdad y lo de qué esta enamorado de ti.
- Ah, ¿y como lo sabias? Me dijo que no se lo había dicho a nadie.
- Bueno, ya sabes como es cuando bebe, y ya dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. - parecía llevar el tema con toda la normalidad, yo en cambio me sentía muy incomoda.
- Ajá, entiendo... ¿y no te molestó? ¿donde esta el Gango celoso que yo conocía?
- No, mientras no te toque, y porque se que tu eres mía y no sientes nada por el ¿verdad?
- Eh, no, claro que no, siempre lo he visto como a mi hermano y eso no va a cambiar - dije tratando de parecer segura, aunque la verdad es que ya ni yo misma sabía como veía a Carlos.
- ¿Vas a seguir provocandolo?
- No, si te molesta por supuesto que no.
- Que va, me parece divertido verlo.
- Que malo eres.
- Mira quien fue a hablar. - hizo una pausa y me miró de arriba a abajo - ¿Eso que llevas es mi camisa buena? - dijo dejando la bandeja sobre la mesilla de noche.
- Puede ser.- Reí.
- ¿Y quien te ha dado a ti permiso para ponértela? 

Intento parecer enfadado, pero en apenas unos segundos una sonrisa se dibujó en su cara y me tiró a la cama haciéndome cosquillas.
Conseguí librarme de él y me senté sobre su cintura con las piernas a ambos lados de su cuerpo y agarrando sus brazos para mantenerlos inmóviles e impedir que siguiera haciéndome cosquillas.

- Dame la camisa - suplicó.
- Quitamela - respondí mordiéndome el labio.
- No puedo, tengo los brazos sujetos - dijo mirándome las manos. Entonces se dio cuenta de que aún llevaba las marcas de la corbata de anoche. Se quedó mirándolas unos segundos. - Si estaba demasiado fuerte habérmelo dicho.
- ¿Que?
- Tus muñecas, la corbata...
- Ah, no, da igual - le solte los brazos y me acosté sobre él para llegar a su boca y besarle. - me traen buenos recuerdos.
- Me alegró - rió - Ahora, dame la camisa - dijo agarrándome del culo y volviéndome a besar.
- Ya te he dicho que me la quites tu - dije incorporandome para volver a quedar sentada sobre sus caderas.

Dirigió las manos a los botones y comenzó a desabrocharlos poco a poco. Note que algo crecía debajo de mi.

- ¿En serio Álvaro? - reí- ¿tan temprano?
- Te lo has buscado tu solita.

Me tiro a la cama de lado y se colocó encima de mi. La luz que entraba por la ventana hacia que sus ojos verdes parecieran mas claros, eran preciosos. Solo llevaba puestos unos bóxer y tenia todo su perfecto pecho al descubierto, me habría quedado mirándolo toda la mañana.
Terminó de desabrocharme los botones de la camisa y se quedo mirándome pensando en como terminar de quitármela si estaba tumbada en la cama.
Me incorpore un poco para ayudarle quedando sentada en frente de él. Paso sus manos por mi vientre, mis pechos, llego hasta los hombros y me quitó despacio la camisa. 


- Álvaro, nos tenemos que ir a la fir... PERDÓN - dijo Magí - abriendo la puerta de la habitación y tapándose los ojos nada mas entrar.
- JODER ¿no sabes llamar o que te pasa? - dijo Álvaro cabreado.
- Lo siento no esperaba que de buena mañana  estuvierais ya... - hizo una pausa - ¿podeis vestiros que pueda abrir los ojos? Por favor.
- No estábamos haciendo nada - dije yo intentando que la vergüenza fuera algo menor.

Álvaro se quitó de encima de mi y se puso unos vaqueros. Yo cogí una de sus sudaderas y me la puse lo mas rápido que pude.

- Ya está - dijo Álvaro señalándole que ya podía abrir los ojos. Magí alzo la vista. Un tomate parecería blanco a mi lado - ¿Y bien?¿Que era tan importante para que entraras asi a la habitación?
- Hay mucha gente en la firma, llevan haciendo cola desde ayer, la hemos adelantado una hora para que podáis firmar a todos. Os espero en diez minutos abajo para desayunar.
- ¿Y no podías mandar un Whatsapp?
- Ambos sabemos que no lo habrías visto. - abrió la puerta de la habitación.- Diez minutos, daros prisa.

La verdad es que Magi era simpático, pero cuando se ponía en plan jefe malo, no lo soportaba, uffff.
Rebusque en mi maleta el bikini y algo de ropa de verano, vaqueros cortos ajustados y una camiseta recortada. Las chicas y yo habíamos pensado en ir a la playa cuando los chivos se fueran a la firma.

Cuando Álvaro salio del baño entre yo, me arregle y me mire las muñecas. Me acaricié las marcas de la corbata. Madre mía. Alcé la mirada y me mire al espejo. La verdad es que mi aspecto no había cambiado mucho en un año pero estaba claro que no era la misma niña tímida que vino de New York hace un año. Ahí estaba delante mío, una Emma completamente distinta. Pase del cuadro de honor del instituto a ser expulsada y de no haber besado nunca a un chico a llevar marcas en las muñecas porque mi novio, cantante famoso me había atado a la cama la noche anterior. Desde luego, me dicen esto hace un año y les meto en un manicomio a todos por locos.

Gire la cabeza y mire a la habitación donde Álvaro estaba terminando de vestirse.
¿Que has hecho conmigo Álv? 


- ¿Estas lista? - dijo sacándole de mis pensamientos.
- Si, claro. - Sali del baño y me coloqué a su lado.
- Vamos - abrió la puerta y me hizo un gesto para que saliese.




[ ... ]



El sol calentaba mi piel. El olor a mar y a playa me encantaba. La mañana no podía ir mejor. Estaba con Alba y con Marina tumbada en la playa.


- ¿Con que atada a la cama? ¿no? - dijo Marina comenzando una conversación.
- ¿QUÉ? - respondí alarmada.
- Venga, no te hagas la tonta, todos te han visto las marcas.
- No se de que habláis.




- Anda, mira quien esta aquí - alguien parado a mi lado me había tapado el sol, deje de mirar a Marina para ver quien me estaba hablando. - Hola Emma - me saludó una niña pelirroja, no debía tener más de catorce años. Iba acompañada de otra mas bajita morena que permanecía callada.
- ¿Quien eres y porque sabes mi nombre? - dije intentando contener la risa ya que parecía que pretendían asustarme.
- Quien soy yo no importa - dijo con tono de superioridad. Me se de una que necesita mas de una ostia en la cara, pensé. 
- ¿Y entonces que importa?
- Importa que te crees importante porque Álvaro te quiere, pero te va a dejar. - entonces me fije que llevaban el disco de los chicos ente las manos y el nombre de Álvaro escrito en sus brazos, ahora todo tenia sentido.

Intente controlarme, pero me fue imposible, estaba ya harta de niñatas como ella. Me levante y miré a la niña muy de cerca.

- Mira, cariño, no se quien eres, ni porque te tienes que meter en mi vida. Pero ¿que quieres que te diga? Si vienes a intentar molestar diciéndome que Álvaro me va a dejar, adelante. Pero ¿sabes lo que es esto? - me señale las marcas en mis muñecas - Es la prueba de que mientras tu ayer dormías en la calle para verle durante un minuto, él me tenia atada a la cama. - cuando Marina y Alba se incorporaron de sus toallas y se me quedaron mirando con la boca abierta me di cuenta de que me había pasado. Desde luego, esa no era yo.
- Que maduro por tu parte intentar herir los sentimientos de unas crías - dijo con los ojos aguosos, intentando parecer mas fuerte. - pero bueno, haz lo que quieras, ahora te quiere, hasta te ha pedido matrimonio, por cierto, precioso el numérito del concierto. Pero luego te dejará, incluso puede que en el altar como hizo con mi hermana.
- Espera ¿como que con tu hermana?


martes, 30 de diciembre de 2014

Capitulo diez {ST}

[ Narra Emma ]


El avión aterrizó a media tarde en la isla. Mire por la ventana del aeropuerto. La verdad es que era un lugar precioso.

- Vamos Emma - dijo Álvaro haciéndome un gesto para que fuera a su lado y sacándome de mis pensamientos.

De camino al hotel fui mirando por la ventanilla de la furgoneta el bonito paisaje que ofrecía la ciudad. Estábamos en primera línea de playa, y el atardecer en el mar estaba precioso. Creo que tenia bien claro lo que iba a hacer mientras los chicos estuvieran en la firma.

Llegamos al hotel y Álvaro subió las maletas hasta nuestra habitación, una suite preciosa, con unas vistas parecidas a las que había visto durante el viaje. En primer plano la piscina del hotel y al fondo la playa, el sol ya casi había desaparecido detrás del mar.
Álvaro me agarro por la cintura y observo unos segundos las maravillosas vistas.

- ¿Es preciso verdad? - asentí - Una pena que vengamos a trabajar, algún di vendremos tu y yo solos ¿vale?
- Me lo tomo como una promesa - reí - pero aunque vengas a trabajar, tendrás un ratito para mi ¿no?
- Eso siempre - me besó

Tras unos golpes en la puerta la abrí sin que Álvaro soltase aun mi cintura.

- Chicos, hay una fiesta de gala en el hotel ¿os arregláis y bajáis?
- Por mi vale - dije mirando a Alv para pedirle opinión.
- Por mi también, danos media hora y estamos abajo.



(...)



No me apetecía arreglarme demasiado así que elegí una camisa blanca y una falda negra con unos tacones bastante simples. Álvaro en cambio si que se puso un traje de chaqueta y corbata. Le quedaba taaaaaan bien...


(...)


El hotel estaba lleno de gente pija y bastante mayor y la verdad es que no se podía decir que fuera la mejor fiesta del mundo, ni la mas animada.
Habría que darle un poco de vida.
Me acerque a donde estaba Carlos hablando con un par de hombres que le habían preguntado por su color de pelo, no pude evitar reírme al escuchar la conversación.
Toqué el hombro de Carlos llamando su atención, cuando se giro di un paso hacia delante haciendo que me golpeara y me tirara una bebida al escote.

- Ay, Emma, lo siento, no sabia que estuvieras tan cerca.- de disculpó cogiendo una servilleta.
- No pasa nada, hace calor, esto se limpia un poco y ya se seca solo - dije cogiendo su mano y colocándola sobre mi pecho para que lo secase.

Carlos incómodo me secaba poco a poco con la servilleta.

- ¿Que ha pasado? - preguntó Álvaro que había venido porque también estaba aburrido.
- Nada, me he acercado demasiado a Carlos y me ha tirado la bebida, culpa mía.
- ¿No sería mejor que subieras y te cambiases? - me sugirió Álvaro - un escote mojado llama la atención y no quiero tener que partirle la cara a ningún viejo...
- Pensándolo mejor, voy a ducharme y ya me quedo ahí arriba. Allí te espero - le guiñe un ojo y tras besar a Carlos en la mejilla subí a la habitación.



(...)


Salí de la ducha y me lié en una de las toallas del hotel.
Me seque un poco el pelo y salí a la habitación.
No pude evitar pegar un salto al ver a Álvaro sentado en la cama, no esperaba que estuviese aquí tan pronto. Seguía llevando su traje y su corbata.

- ¿Ya has subido? Que pronto.
- Era la fiesta más muerta de toda la historia.
- Ya, lo he notado - reí.

Me acerque a la maleta y saque mi pijama.
Iba a quitarme la toalla pero las manos de Álvaro sobre mis brazos me pararon.

- Espera, no te quites la toalla.- me pidió
- ¿Qué pasa? Ni que nunca me hubieras visto desnuda...
- Déjame que te la quite yo
- Si te hace ilusión... - reí
- No, tonta, así no, vamos a jugar
- ¿A jugar? - dije mordiéndome el labio.

Me empujo contra la pared y besó mi boca y después mi cuello.
Acaricie su pelo con mis manos y me agarré a su cuello. Di un salto y me cogí a su cintura con las piernas.
Me llevó hasta la cama y me dejó caer.
Se tumbó encima de mí y empecé a desabrocharle el cinturón.

- Shh, espera, no hay prisa. - dijo sujetándome las manos.
- ¿Me quieres hacer sufrir hoy o qué?
- Solo un poquito- rió

Mantenía mis manos sujetas sobre mi cabeza y con la otra se quito la corbata y la llevo hasta mis muñecas.

- Álvaro ¿que haces?
- Jugar - dijo riéndose a carcajadas.

Paso la corbata, de tela suave alrededor de mis muñecas y después alrededor de uno se los barrotes de la cama y la ató con fuerza.
Me quitó la toalla despacio y recorrió todos los rincones de mi cuerpo con su boca.
Se tumbó encima mío dejándome inmóvil bajo sus caderas y dios santo, si que tenía ganas de jugar sí.
Se quitó la camisa y por fin pude sentir su piel contra la mía.
Me apetecía acariciarle los abdominales, el pelo y la barba, pero no podía, me removía, inquieta y eso a Álvaro parecía divertirle.
Se quito el cinturón y con las piernas empuje sus pantalones hasta quitárselos. Quise hacer lo mismo con los bóxer pero no me dejó.

- Te he dicho que no hay prisa - me repitió.
- Álvaro, si que la hay, joder
- No, así sabrás lo que siente Carlos cada vez que le calientas y no puede tocarte.

¿QUÉ? ¿Cómo lo sabía? Lo que me faltaba, yo atada y Álvaro vengativo. La noche iba a ser larga.

Me quitó el sujetador y después jugó con la goma de mis bragas.
Acariciaba mis caderas y mis muslos y yo no podía moverme, estaba atada de manos y con el cuerpo inmovilizado bajo su cintura. Me estaba haciendo sufrir y lo peor es que le estaba encantando.
Por fin se decidió a quitarme la ropa que me quedaba.
Se tumbó por completo encima mío y me besó con mucha delicadeza.
Hizo unos círculos con su dedo sobre mi ombligo y comenzó a bajar hasta que lo llevó a mi ingle. Se me tensaron los músculos. Se fue acercando poco a poco hasta que... Dios mío... bendito sea quien le enseñara a usar así la mano.
Mis caderas se movían ya involuntariamente. Quería suplicarle que lo hiciera ya pero de mi boca no salían las palabras.

- Álvaro... por…fa…favor... - conseguí decir.
- Ya voy, ya voy, que impaciente estás eh - rió. Estaba disfrutando de verme sufrir.


Por fin se decidió. Aparto la mano de mi y comenzó a bajar sus bóxer liberándose. Le ayude con los pies para que se diera más prisa.
Se tumbo sobre mí y me besó. Me agarré con las piernas a su cintura. Venga ¿a qué esperas? Lo notaba contra mí pero no hacía nada.
Agarró sus manos junto a las mías donde había atado la corbata y utilizando el hierro en el que me había atado se impulsó para empujar con el doble de fuerza. No pude evitar gritar su nombre. Repitió el movimiento con más fuerza y volví a gritar. Al final el hacerme esperar, como él también había tenido que esperar había sido una buena idea.
Estiró de uno de los extremos de la corbata y lo desató.
Sin pensármelo dos veces lleve mis manos a su espalda y a su pelo.
La corbata había dejado marcas en mis muñecas.
Siguió repitiendo lo mismo una y otra vez sin dejar de besarme hasta que hizo el movimiento por última vez, con más fuerza que nunca, ahogo mi grito con un beso y cayó a mi lado.

jueves, 16 de octubre de 2014

Capítulo nueve {ST}

[ Narra Emma ]

Empecé a correr de vuelta a casa, al menos que pareciera que había sudado un poco. Llevaba la música de mis auriculares a tope y no oí que me sonaba el móvil hasta que note la vibración del whatsapp en el bolsillo.

"¿Donde estás? tenemos que ir a comer con los chicos y con Magí" decía el mensaje de Alvaro.
"Ya llego, tranquilo" respondí.

Aumenté el ritmo y en cinco minutos estaba en casa.

- Si que has corrido sí - dijo Alvaro al verme entrar sudando por la puerta.
- Ese era el plan - reí.
- ¿Te han dicho que sudada estas muy sexy? - dijo agarrándome de la cintura.- pero me gusta más cuando yo soy el motivo de tu sudor - me susurró al oído.
-¿Te han dicho que tas muy salido? - dije dándole un golpecito con el dedo en la nariz.
- Eso es culpa tuya, yo antes no era así
- JAJAJAJAJA, venga, no me hagas reír, yo antes si que no era así...
- Cierto, tu eras una niña buena y ahora mírate, estoy orgulloso de lo que he hecho
- Eh, ni que hubieras sido solo tu, guapo.
- ¿Que? ¿ha habido otros? ¿a que neoyorquino le tengo que partir la cara?
- Voy a ducharme, amor - dije ignorando su pregunta mientras me deshacía de sus brazos y me metía en el baño.


(...)


- ¿Estás lista? - pregunto Alvaro pegándose a la puerta de la habitación.
- Casi, espera...

Le dí los últimos retoques a mi maquillaje y salí de la habitación.
Me había puesto unos pantalones bastante cortos negros, con un talle alto que llegaba por encima del ombligo, una camisa de un color rojo como la sangre, tacones y en los labios había puesto un rojo vivo también que quedaba perfectamente con la camisa.

- ¿Y bien? ¿que tal voy? - le pregunté a Alvaro que me estaba mirando de arriba a abajo.
- Woahh... - dijo con la boca abierta - así se puede presumir de novia.
- ¿Con los labios rojos también se puede presumir?
- ¿Qu...? 

Antes de que terminara la palabra le besé, dejando parte de mi pintalabios en sus labios.

- Ahora si, monísimo, yo también puedo presumir de novio - dije riéndome
- Serás... - dijo intentando quitarse el rojo de sus labios
- No lo intentes, no se va a ir... - reí
- Anda vamos que llegamos tarde.


(...)


Eramos los últimos en llegar, ya estaban todos sentados en la mesa. Me adelanté un poco a Alvaro y me senté en el hueco que quedaba al lado de Carlos, Alvaro se sentó al lado mio.

- Holaaa hermanito - dije pasándole un brazo por encima del hombro y dándole un beso en la mejilla
- Quita, que me vas a dejar todo el pintalabios - dijo apartando la cara
- Uy que borde estás hoy hermanito, bueno, ya te lo he dejado que era mi objetivo - reí.

Todos nos miraron un poco extrañados ya que yo jamás le había llamado hermanito a Carlos y además normalmente el era el que me mimaba y yo la borde.

- A Álvaro le favorece más - se rió David.
- ¿A que sí? - dije mirando a Alvaro - Uyy, se te ha ido un poco - dije mientras le cogía la cara y le volvía a besar. 

- Bueno bueno bueno, relajar esas hormonas chicos - dijo Magi poniendo orden - Tenemos que hablar del viaje a Canarias
- ¿A Canarias? ¡Que guay! - dijo Alba
- Espera, ¿que ellas también van a venir? - preguntó Carlos
- Yo no veo ningún inconveniente... - dijo Magí.
- ¿Es que no quieres que tu hermanita se vaya de viaje contigo? - dije apoyando la cabeza en el hombro de Carlos y colocando la mano sobre su pierna.
- Eh... claro que quiero, pero no se, las fans y eso... no queremos que haya lios - mientras decía estas palabras yo iba acariciando suavemente su pierna hasta llegar a su entre pierna donde comenzó a temblarle la voz...
- Bueno, si se esperan en el hotel y no vienen a las firmas no creo que pase nada...
- Por nosotras perfecto ¿no Alba? - dije sonriendo
- Si ¿Y por vosotros? - le preguntó ella a Carlos.
- Si, si, si es así perfecto - dijo tartamudeando ya que yo aún no había apartado mi mano.

- ¿Carlos estas bien? - preguntó Dani
- Si, si perfectamente ¿por? - dijo tartamudeando de nuevo.
- No sé, estas sudando...
-Bueno ahora que lo dices no me encuentro muy bien... - dijo levantándose bruscamente de la silla - voy al baño.

- ¿Y a este que le pasa? - me pregunto Alvaro
- Yo que se - dije entre risas
- No se, como el otro día hablaste con él y ahora estáis tan raros...

- A ver chicos - interrumpió Magi la conversación.- Salimos mañana por la mañana en avión ¿vale? A las diez todos en el aeropuerto.
- Vale, perfecto...- confirmaron todos.




[ Narra Carlos ]



¿Pero que mosca le había picado a Emma? ¿En que pensaba metiéndome mano delante de todos?

Me lavé las manos  y me quedé unos segundos mirándome al espejo. Menuda cara de atontado me había dejado. 
Espero que nadie notara en tremendo calentón que llevaba encima cuando me levanté.
Me eche un poco de agua en la cara y volví a salir del baño. La comida ya había acabado todos me estaban esperando en la puerta del restaurante.

- ¿Ya estás mejor? - preguntó Alba.
- Si tranquila cielo.- Quería contarle lo que estaba pasando, que se enterase de lo que había hecho su querida amiguita, pero no quería hacerle daño.


(...)


Mientras volvíamos de camino a casa agarré a Emma del brazo y la separé un poco del grupo.

- ¿A ti que te pasa? ¿Estas tonta? - le dije enfadado.
- ¿Y a ti que te pasaba? Eh... - rió.
- Más te vale no volverlo a hacer...
- Oh, nonono, esto no ha hecho nasa mas que empezar...
- ¿A que te refieres?

Paró en seco y me habló muy cerca.

- ¿Te acuerdas que me dijiste que iría suplicándote que te acostaras conmigo? Pues a lo mejor el que necesita suplicar eres tu...
- Yo no necesito a nadie más, tengo a Alba...
- Oh, vamos... conozco a Alba casi mejor que tu... apuesto a que no lo hacéis más de una vez a la semana... - mi cara de enfado le hizo saber que había acertado lo que le hizo soltar una leve carcajada de victoria - Acerté ¿no? ¿Y durante toda esa semana tu que vas a hacer Carlos? Una semana entera, sin hacer absolutamente nada pero con una chica calentándote las 24h del dia. Acabarás suplicando.
- ¿Y que vas a hacer tu? - conocía la respuesta, y prefería no haberla escuchado.
- ¿Ves ese moreno de ojos verdes que va más alante, tu amigo? Pues ahí tienes la respuesta

Un gruñido provocado por los celos salió de entre mis labios haciendo que Emma riese aún más.

- Que empiece el juego.

Esas fueron las ultimas palabras que pronunció y tras darme un beso en la comisura de los labios salió corriendo para engancharse a la espalda de Alvaro. Podía imaginarme que esa chica iba a hacer de los próximos días un infierno para mi.






miércoles, 8 de octubre de 2014

Capítulo ocho {ST}

[ Narra Emma ]

El sueño podía conmigo, llevaba toda la noche sin dormir. Era la quita vez que me levantaba y comenzaba a dar vueltas por la casa. Había sido un simple beso, un simple beso que me estaba jodiendo pero bien. A la mañana siguiente iría a hablar con Carlos para aclarar todo esto y encuanto estuviera aclarado se lo contaría a Álvaro. Sí, definitivamente eso haría.

(...)

Mire el reloj una vez más, las 7, genial, no había dormido en toda la noche.
Me levante y me prepare un café, lo iba a necesitar si no quería parecer un zombie.

Cuando terminé de desayunar decidí darme una ducha antes de vestrime.
Me metí en el baño y cerré la puerta, ni quería despertar a Álvaro.
Cogí mi móvil, busque la lista de reproducción de mis canciones favoritas y le di al botón de "reproducción aleatoria", deje el móvil sobre el lavabos t a continuación deje caer al suelo mi pijama. Terminé de desnudarme y me metí en la ducha.

Mientras me duchaba no dejaba de darle vueltas a lo que podía decirle a Carlos. Quería dejarle claro que yo quería a Álvaro, pero que a él le apreciaba mucho como hermano y no quería perderle.

De repente una mano tocó mi espalda sacandome de mis pensamientos. No pude evitar gritar ya que no me lo esperaba y me había asustado.

- Eh, eh, no te asustes, que no soy tan feo - dijo Álvaro agarrandome por la cintura. Iba desnudo y joder...
- ¿Que haces aquí dentro? - pregunté aun recuperándome del susto.
- ¿Que haces tu despierta tan temprano?
- He quedado.. - tenia que inventar una escusa rápida.
- ¿A estas horas? ¿Con quien?
- Con las chicas, vamos a ir a correr y luego nos sentaremos a tomar algo mientras os ponemos verdes. - le dije mientras cogía mi toalla y salia de la ducha dándole un suave beso en la mejilla - ¿Quieres venir?
- No gracias - rió. - de todas formas poco podéis decir de mi, mirame ¿me ves algún defecto?
- Que modesto. - mire de arriba abajo su cuerpo desnudo y la verdad es que llevaba razón, aun no había sido capaz de encontrarle ni un solo defecto.

Salí del baño enrollada en la toalla y fui hasta la habitación.
Abrí el armario. Le había dicho a Álvaro que iba a salir con las chicas a correr, así que tenia que vestirme como si fuera a correr o sospecharía. El primer día juntos y ya le estas mintiendo, empezamos bien Emma.
Me puse una camiseta de tirantes ajustada que me llegaba por encima del ombligo y unas mayas negras.
Me puse las zapatillas de correr y cogí los cascos del móvil.

Cuando estuve lista salí de casa, Álvaro seguia en la ducha así que no me despedí de él.

(...)

Fui hasta la casa de Carlos y espere en la puerta hasta que vi que mi padre y Marta se iban a trabajar. No podía dejar que me vieran o la que se iba a liar era pequeña...

Cuando ambos se habían alejado de la casa salí corriendo y llame al timbre, intentando que tampoco me viera alguno de los vecinos cotillas que teníamos.

Carlos abrió la puerta con una sonrisa que se esfumó al verme.

- Tu padre no está - dijo dejando la puerta habierta y metiéndose hacia la cocina.
- Ya lo se Carlos - cerre la puerta y entre detrás suya - he venido a hablar contigo.
- Creo que ya no tenemos nada que hablar.
- Yo creo que si - le agarre del brazo y lo pare en mitad del pasillo.
- Esta bien, ¿que quieres decirme?
- Carlos, yo estoy enamorada de Álvaro
- Ah, venias a restregarmelo ¿no?
- No, venía a aclarar que estoy enamorada de él, pero que a ti te quiero como a un hermano.
- ¿Enamorada de él? - rió - ya claro... No sera mas bien que se te hace el coño agua cada vez que le ves, porque eso no es amor eh....
- ¿Que sabrás tú? No sabes nada.
- Se todo lo que te ha hecho y es imposible que le quieras.
- Pues le quiero, esta arrepentido de todo lo que ha hecho.
- Vale, si eso es lo que piensas.. ¿y eso venias a decirme? Guay ¿y ahora que? No ha cambiado nada, sigues gustándome tanto como antes. ¿Que vas a hacer? ¿salir corriendo como la cobarde que eres? ¿para eso has venido así vestida?
- No me llames cobarde - odiaba que me llamaran eso - he venido así vestida porque le he dicho a Álvaro que iba a correr con las chicas...
- Vaya, vaya, lleváis juntos un día y ya le estas mintiendo, así vais a durar mucho sí...

Me estaba poniendo de una mala ostia increible, perdí el control y lancé mi mano contra su cara intentando darle una bofetada pero Carlos agarro mi brazo a medio camino y me pegó contra la pared.

- Ni se te ocurra volver a levantarme la mano - dijo acercando su boca a mi oído.

Su cara estaba a menos de un centímetro de la mía y sus ojos de aquel amarillo extraño me miraban desafiadamente.  Tenia unas inmensas ganas de besarle, pero no debía hacerlo, cerré los ojos para no mirarle y ocurrió lo peor, en el mismo instante en el que la distancia entre mis parpados desapareció también lo hizo la que separaba nuestras bocas. Carlos rozo suavemente mis labios con los suyos y en apenas unos segundos ambos estábamos fundidos en un profundo beso.

- Buenooo... - dijo Carlos mientras se separaba de mi riendose - Así que estas enamorada de Álvaro, me quieres como un hermano, me intentas pegar pero si te beso te deshaces... genial Emma, genial... Solo tengo que esperar, un par de mientras mas y en unos meses te tendré aquí con el corazón roto suplicando que me acueste contigo....
- Eres un cabrón. - grité
- Un cabrón que si pudieras te follabas aquí y ahora.
- Antes muerta.

Un pequeño empujón en el hombro me hizo perder el equilibrio y quedar apoyada de nuevo contra la pared a escasos centímetros de él.

- ¿Segura? - susurró en mi oído y después acaricio suavemente mi cuello con sus labios.

El sonido del timbre hizo que Carlos se apartara de mi y menos mal, porque si no no sabia que hubiera pasado.

- ¿Quien es? - gritó Carlos
- Soy Alba
- Mierda, escondete.
- Si, JAJAJAJA ¿ahora quieres que me esconda no?
- ¿Que va a pensar cuando te vea?
- Va a pensar que tu HERMANA ha venido a verte, porque solo eres eso para mi, mi hermano y te lo voy a demostrar. - me acerque a su oído - a ver si vas a ser tu el que venga suplicándome que deje a Álvaro...  - le susurré la oído.

Roce sus labios con los mios sabiendo que si hubiera querido me habría dejado besarle.

- Voy a abrirle a tu novia, hermanito.

Le guiñe un ojo y fui hasta la puerta.

- Hoola - dije felizmente a Alba
- Holaaa Emma - me abrazó - ¿Que haces aquí?
- Nada, había salido a correr y he pasado por la puerta y digo, pues voy a visitar a mi hermano y eso he hecho - reí - pero bueno, que ya me voy y os dejo solos.
- No molestas eh - rió.
- Que va que va, me voy que tendréis que hacer cosas de mayores... - reí - que hoy a Carlos se le veía con ganas eh - le susurré a Carlos al oído antes de darle un beso en la mejilla y salir de la casa.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Capitulo siete {ST}

[ Narra Emma ]

- Hmmm ... ¿una casa vacía, una cama solo para los dos ...? ¿ nadie que pueda interrumpir? ¿se han alineado los planetas o algo? - reí.

El sonido del timbre interrumpió la conversación.

- Era demasiado bonito para ser verdad - dijo Alvaro
- No tienes porque abrir.. - le besé.
- Solo voy a ver quien es, ahora vuelvo.

Se apartó de encima mio y fue a abrir la puerta.

- Son los demás, Carlos, Blas, David, Dani y las chicas... - dijo después de responder al telefonillo - Les voy a decir que pasen al salón, ve vistiéndote...
- Jodeeeer... que oportunos.. - me quejé
- Lo siento, te lo compensaré...
- Se que lo harás



( ... )


Terminé de vestirme y salí al salón. Habían traído palomitas y una película.

- ¿pero vosotros no os ibais de fiesta? - preguntó Alvaro.
- Si, pero ya que no queríais veniros de fiesta os hemos traído la fiesta aquí - respondió Carlos - Además ¿que te pensabas? ¿que te iba a dejar tirarte a mi hermana la primera noche que pasarais juntos en vuestra casa? Pues nono...
- Pues casi llegas tarde - rió Alvaro
- Pues ahora te vas tu y haces las palomitas - dijo Carlos poniéndole la bolsa de palomitas en la mano.
- Venga, no discutáis pedazo tontos. - les interrumpí - dame, yo haré las palomitas...


Cogí la bolsa de palomitas, me fui a la cocina y las metí en el microondas. Carlos vino detrás mía.

- ¿Te lo ibas a tirar ya? - preguntó Carlos cerrando la puerta de la cocina.
- ¿Que mas te da? No sería la primera vez... ya sabias que él y yo.. además ahora si estamos juntos..
- Pues me importa, no me hace gracia que estés con él...
- ¿Y porque? ¿no es tu amigo? 
- Si pero no lo veo adecuado para ti
- ¿Y ahora sabes lo que es adecuado para mi y lo que no? Venga ya, apenas me conoces...
- Te conozco mejor de lo que piensas y se que ese chico no es bueno para ti.
- Pareces un ex novio celoso más que mi hermano...
- Pues mira, a lo mejor estoy celoso... ¡es que no soy tu hermano! - gritó.
- Legalmente sí Carlos.
- Ni legalmente ni nada, soy tan hermano tuyo como podría serlo Dani o Alvaro... osea ¡nada!

- ¿Que pasa conmigo? - dijo Alvaro entrando en la cocina.
- Nada, tranquilo - respondí
- ¿Están ya las palomitas?
- Si - respondió Carlos - yo las llevo - dijo cogiendo el bol y saliendo enfadado de la cocina.
- ¿Y a este que le pasa? - me pregunto Álv.
- Ni idea - me encogí de hombros.


Cogimos los otros cuencos con palomitas y fuimos al salón. Solo quedaba un sitio en el sofá así que se sentó Alvaro y yo me senté encima suyo.

- ¿Quieres ponerte aquí? Yo me siento en el suelo - dijo Carlos.
- No tranquilo, estoy bien aquí..
- Si es porque no molestes a Alvaro
- ¿Como me va a molestar? con las ganas que tenia yo de tenerla cerca por fin... - me besó - Además, así me protege de los fantasmas de la peli...
- Todos teníamos ganas de volver a tenerla aquí - dijo Carlos
- Tchsss, callar que empieza - dijo Blas poniendo fin a la "discusión"


(...)


Debí quedarme dormida encima de Alvaro porque no me enteré de nada de la película, estuve un rato dándole vueltas a lo que me había dicho Carlos ¿como que no eramos hermanos? Tenia que preguntárselo, pero había demasiada gente delante.

- Llevas durmiendo toda la película - rió Alvaro
- Lo siento, estaba muy cansada.
- Tranquila , mejor que no la hayas visto, si no no me dejarías dormir esta noche.
- ¿Y quien te ha dicho que vaya a dejarte? Me debes una cosita ¿recuerdas?
- ¿Tu no estabas cansada? - Rió picantemente y me besó.

- Eh pareja - dijo David tirándonos un cojín. - Nos vamos...
- Voy a despedirlos - le dije a Alvaro levantándome y acompañando a los demás a la puerta.

- Carlos tenemos que terminar una conversación - le dije.
- No cabemos todos en el ascensor, bajar vosotros y ahora bajo yo - les dijo Carlos para quedarse conmigo a solas.
- Me tienes que explicar una cosa - dije cuando se habían ido todos.
- Yo no tengo que explicarte nada..
- ¿Que te he hecho para que estés tan borde?
- No lo entenderías.
- Si no me lo explicas seguro que no ¿que es eso de que no somos ni hermanastros?
- Pues que no lo somos, nuestros padre no están casados solo viven juntos, nunca hemos sido hermanastros
- ¿Y por eso estás tan borde conmigo? ¿Que cambia eso? No cambia nada.
- No, no es por eso, y si, si que cambia.
- Pues explícamelo bien porque no entiendo nada.

Me besó.

- ¿Ahora lo entiendes? - dijo enfadado.
- No no lo entiendo ¿que cojones haces?
- Emma, estoy enamorado de ti desde hace mucho. Siempre he querido ser como tu hermano mayor para estar cerca tuyo y protegerte porque sabia que no te ibas a fijar en mi de otra forma. Y ahora ya no me dejas ni ser tu hermano.
- Carlos, tienes novia. Y yo tengo novio. Yo te quiero como un hermano, pero tampoco quiero que me sobre protejas como intentabas hacer, ya no soy una enana, tengo 17 años y se cuidarme sólita.
- Esta bien. Pues que disfrutes de tu novio y de tu estupenda nueva casa, adiós.- dijo empezando a bajar las escaleras.
- Carlos, espera... - no obtuve respuesta.



(...)



- Cuanto han tardado en irse - dijo Alvaro cuando pasé a la habitación.
- Estaba hablando con Carlos
- ¿sobre que?
- Nada, mucho tiempo sin vernos, muchas cosas que contar...
- Ah, es que hoy no parecía vuestro mejor día, estabais muy bordes, al menos él
- Estaríamos cansados los dos...
- Bueno, ya sabes que pase lo que pase me lo puedes contar...

Quería contárselo, pero tenia miedo. Sabía que Alvaro era muy celoso y si le decía que Carlos no era realmente mi hermano, y que además me había besado se enfadaría y no quería cagarla el primer dia que bastante me había costado tenerle a mi lado.

- Lo sé.
- Anda, duérmete que tienes cara de cansada...
- Vale, buenas noches
- Buenas noches pequeña.

Me besó, apagó la luz y se dio la vuelta para dormir.
Me tumbé e intenté dormir, estaba echa polvo, pero esa noche me fue imposible dormir...