- Que maduro por tu parte intentar herir los sentimientos de unas crías - dijo con los ojos aguosos, intentando parecer mas fuerte. - pero bueno, haz lo que quieras, ahora te quiere, hasta te ha pedido matrimonio, por cierto, precioso el numerito del concierto. Pero luego te dejará, incluso puede que en el altar como hizo con mi hermana.
- Espera ¿como que con tu hermana?
Al decir esto Alba y Marina se quitaron las gafas de sol y se giraron para verla del todo.
- Es la hermana de Lidia. - dijo Marina, con cierto tono de asco en la voz - ¿que haces tu aquí?
- Verás, gracias a cierta personita nos tuvimos que mudar porque mi hermana había quedado en ridículo delante de todo el mundo.
- Oye, la culpa no fue mía - me defendí rápidamente, aunque la verdad, no sabia porque tenía que hacerlo.
- Desde luego, has salido tan zorra e insoportable como tu hermana - jamás había imaginado a Alba decir eso. Marina y yo la miramos sorprendidas. - Anda, vete antes de que te de una ostia y no vuelvas.
Las niñas se miraron y se fueron fingiendo superioridad. Me dieron ganas de perseguirlas y darles una ostia a cada una de estas que les bajan los humos, pero me contuve ya que al fin y al cabo solo eran eso, niñas.
- Madre mía Alba... no me esperaba esto de ti... ¿Que ha pasado? - Marina aún seguía sorprendida por la reacción de Alba.
- No se, no estoy de humor, no he tenido un buen día y lo ultimo que me faltaba era acordarme de Lidia.
- ¿No has tenido un buen día? ¿por que?
- No sé, anoche discutí con Carlos, y no hemos vuelto a hablar desde entonces
- ¿Y eso? ¿que pasó?
- Pues que él tenia ganas de... bueno... ya sabéis... de eso... y yo no. Y se quejó de que no lo hacíamos casi nunca y le dije que joder, no soy una puta para hacerlo cuando quiera.
- Sinceramente, no seque decirte - me sentía tan culpable.
- Claro, como a vosotros os va tan bien, o eso parce... si supieras la envidia que me das, como os miráis, como os tratáis, parece que siempre os tenéis ganas. - hizo una pausa - Carlos en cambio, parece mi amigo...
- Pero, Alba, si tu no quieres es que algo no va bien, no se, es tu novio, te tiene que atraer.
- Si yo quiero, pero no siempre, y más últimamente que parece que esta en celo o algo
- Deberías hablar con el, pero sin discutir, porque así va a ser peor - Marina intentaba buscarle una explicación lógica a todo esto, mientras yo, que la tenía, permanecía callada ya que al fin y al cabo era culpa mía.
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La comida fue bastante incomoda, la tensión que había entre Carlos y Alba se notaba en toda la mesa y además Marina, y yo seguíamos dándole vueltas al encuentro de esta mañana. La verdad es que desde que desde que me fui a New York no sabía nada de Lidia, de echo me fui pensando que se iban a casar y la siguiente noticia ya fue que la había dejado plantada en el altar, no pude evitar dejar escapar una leve risita al pensar en eso. Aunque, por la reacción de Alba y Marina ellas tampoco debían saber nada de ella.
Subí con Alvaro a la habitación en completo se notaba que él también estaba raro, aunque no sé ¿quizá algo de lo ocurrido en la firma? ¿habría reconocido a la hermana de Lidia? O aún peor ¿habría ido Lidia? ¿Y si había ido porque no me lo contaba? ¿Habría pasado algo? Dios, un montón de preguntas se me vinieron a la mente en un segundo. No, si hubiera pasado algo importante me lo contaría él. Intentaba convencerme a mi misma, pero la verdad es que no estaba tan segura.
- ¿Que tal la firma? ¿Ha pasado algo? Te veo raro - le pregunté cuando entramos en la habitación.
- No, que va... - no sonaba convencido - ¿raro? ¿porqué?
- No se, no me hablas, no me tocas... eso es raro en ti.
- Bueno, en la comida había mucha tensión y se notaba, no era momento para ponerme a hacerte mimitos.- me agarró por la cintura - pero vamos, que yo si quieres te los hago ahora.- me mordió un labio.
- Alvaro...- poco a poco se pegaba más y más a mi. - no estoy bien...
- Luego me dices que estoy soso, pues tu no es que estés muy cariñosa hoy que digamos...
- Estoy precupada...
- ¿Por qué? - me besó el cuello.
- Por Alba y Carlos...
- ¿Y no puedes preocuparte por eso luego?
Seguía usando su experta boca sobre mi cuello. Sabía que ese era mi punto débil. Fui incapaz de responderle, y el se lo tomo como una respuesta a su pregunta. Podía preocuparme de eso luego, claro que podía y más ahora que tenía de nuevo al Alvaro cariñoso que había echado en falta antes.
Alvaro puso las manos sobre mis mejillas y dejó un cálido y lento beso en mis labios, de esos que te hacen sentir querida. Llevó las manos hasta mi pelo y loa acaricio suavemente bajando las manos hasta mi espalda y después agarró mi culo mordiéndome el labio. Gruñí.
Me agarró por el culo y me levantó. Tenia mucha fuerza, parecía no costarle ningún trabajo.
Me agarré con las piernas a su cintura y con las manos a su pelo, rizado, despeinado, me encanaba. Acaricié su barba de varios días, le quedaba tan bien, era tan sexy.
Me apoyó contra la pared haciendo que le notase contra mi. Utilizó su cintura para mantenerme sujeta a la pared y me quitó la camiseta. Buscaba el broche de mi sujetador, pero paró un segundo, apoyó su frente contra la mía y me volvió a besar.- ¿Sabes que eres la chica más guapa y más atractiva con la que he estado nunca? Y me siento afortunado de ello... - me miró a los ojos y me acarició la mejilla.
Ese comentario me hizo recordar algo, Lidia ¿la había visto?
- ¿Seguro que no ha pasado nada en la firma? - Tú, y tu inoportuna curiosidad, Emma. Me dije a mi misma.
- ¿Porque lo preguntas ahora? ¿A caso sabes algo?
- ¿Que si sé el qué?
- Que visto a Lidia.
- Ah ¿Y no pensabas decírmelo? - le empujé para que me bajara al suelo.
- También he quedado con ella para cenar esta noche, quiero que vengas... - oh no, no pensaba ir, y el tampoco iba a ir.
- ah ¿y eso tampoco me lo ibas a decir? lo estas arreglando. - estaba enfadada, muy enfadada. - Y no voy a ir... y tu tampoco.
-Yo si voy a ir Emma
- Ah, vas a cenar con otra así por que sí... - me contuve para no pegarle un puñetazo a la pared - Bueno, con otra no, con la que estuviste a punto de casarte y encima no me lo dices.
- Emma, yo, no sabía que te iba a sentar así, además lo que le hice estuvo muy mal, creo que le debo una explicación, por eso quería que vinieras.
- Flipo contigo, de verdad... - esta vez no pude contenerme y le di un puñetazo a la pared - sabías lo celosa que soy, JODER.- me sangraban los nudillos y estaba a punto de echarme a llorar, pensaba que Alvaro había cambiado, pero no, era el mismo cabrón mujeriego de siempre, no podía soportar que se le escapase ninguna.
- Emma, ¿por que no te tranquilizas, te curo eso y terminas lo que habíamos empezado? - dijo cogiéndome la mano que me sangraba.
- ¿En eso piensas? ¿En follar? - llegué a mi limite y me puse a llorar - pues búscate a otra que no este enfadada. ERES. UN. CABRON. ¿te queda claro? un cabrón. Que te vaya bien la cena.
Retiré mi mano de la suya bruscamente y salí de la habitación dando un portazo.