lunes, 26 de enero de 2015

Capitulo doce {ST}

- Que maduro por tu parte intentar herir los sentimientos de unas crías - dijo con los ojos aguosos, intentando parecer mas fuerte. - pero bueno, haz lo que quieras, ahora te quiere, hasta te ha pedido matrimonio, por cierto, precioso el numerito del concierto. Pero luego te dejará, incluso puede que en el altar como hizo con mi hermana.
- Espera ¿como que con tu hermana?

Al decir esto Alba y Marina se quitaron las gafas de sol y se giraron para verla del todo.

- Es la hermana de Lidia. - dijo Marina, con cierto tono de asco en la voz - ¿que haces tu aquí?
- Verás, gracias a cierta personita nos tuvimos que mudar porque mi hermana había quedado en ridículo delante de todo el mundo.
- Oye, la culpa no fue mía - me defendí rápidamente, aunque la verdad, no sabia porque tenía que hacerlo.
- Desde luego, has salido tan zorra e insoportable como tu hermana - jamás había imaginado a Alba decir eso. Marina y yo la miramos sorprendidas. - Anda, vete antes de que te de una ostia y no vuelvas.

Las niñas se miraron y se fueron fingiendo superioridad. Me dieron ganas de perseguirlas y darles una ostia a cada una de estas que les bajan los humos, pero me contuve ya que al fin y al cabo solo eran eso, niñas.

- Madre mía Alba... no me esperaba esto de ti... ¿Que ha pasado? - Marina aún seguía sorprendida por la reacción de Alba.
- No se, no estoy de humor, no he tenido un buen día y lo ultimo que me faltaba era acordarme de Lidia.
- ¿No has tenido un buen día? ¿por que? 
- No sé, anoche discutí con Carlos, y no hemos vuelto a hablar desde entonces
- ¿Y eso? ¿que pasó?
- Pues que él tenia ganas de... bueno... ya sabéis... de eso... y yo no. Y se quejó de que no lo hacíamos casi nunca y le dije que joder, no soy una puta para hacerlo cuando quiera.
- Sinceramente, no seque decirte - me sentía tan culpable.
- Claro, como a vosotros os va tan bien, o eso parce... si supieras la envidia que me das, como os miráis, como os tratáis, parece que siempre os tenéis ganas. - hizo una pausa - Carlos en cambio, parece mi amigo...
- Pero, Alba, si tu no quieres es que algo no va bien, no se, es tu novio, te tiene que atraer.
- Si yo quiero, pero no siempre, y más últimamente que parece que esta en celo o algo 
- Deberías hablar con el, pero sin discutir, porque así va a ser peor - Marina intentaba buscarle una explicación lógica a todo esto, mientras yo, que la tenía, permanecía callada ya que al fin y al cabo era culpa mía.




[ ... ]
  



La comida fue bastante incomoda, la tensión que había entre Carlos y Alba se notaba en toda la mesa y además Marina, y yo seguíamos dándole vueltas al encuentro de esta mañana. La verdad es que desde que desde que me fui a New York no sabía nada de Lidia, de echo me fui pensando que se iban a casar y la siguiente noticia ya fue que la había dejado plantada en el altar, no pude evitar dejar escapar una leve risita al pensar en eso. Aunque, por la reacción de Alba y Marina ellas tampoco debían saber nada de ella. 

Subí con Alvaro a la habitación en completo se notaba que él también estaba raro, aunque no sé ¿quizá algo de lo ocurrido en la firma? ¿habría reconocido a la hermana de Lidia? O aún peor ¿habría ido Lidia? ¿Y si había ido porque no me lo contaba? ¿Habría pasado algo? Dios, un montón de preguntas se me vinieron a la mente en un segundo. No, si hubiera pasado algo importante me lo contaría él. Intentaba convencerme a mi misma, pero la verdad es que no estaba tan segura. 


- ¿Que tal la firma? ¿Ha pasado algo? Te veo raro - le pregunté cuando entramos en la habitación.
- No, que va... - no sonaba convencido - ¿raro? ¿porqué?
- No se, no me hablas, no me tocas... eso es raro en ti.
- Bueno, en la comida había mucha tensión y se notaba, no era momento para ponerme a hacerte mimitos.- me agarró por la cintura - pero vamos, que yo si quieres te los hago ahora.- me mordió un labio.
- Alvaro...- poco a poco se pegaba más y más a mi. - no estoy bien...
- Luego me dices que estoy soso, pues tu no es que estés muy cariñosa hoy que digamos...
- Estoy precupada...
- ¿Por qué? - me besó el cuello.
- Por Alba y Carlos...
- ¿Y no puedes preocuparte por eso luego? 

Seguía usando su experta boca sobre mi cuello. Sabía que ese era mi punto débil. Fui incapaz de responderle, y el se lo tomo como una respuesta a su pregunta. Podía preocuparme de eso luego, claro que podía y más ahora que tenía de nuevo al Alvaro cariñoso que había echado en falta antes.

Alvaro puso las manos sobre mis mejillas y dejó un cálido y lento beso en mis labios, de esos que te hacen sentir querida. Llevó las manos hasta mi pelo y loa acaricio suavemente bajando las manos hasta mi espalda y después agarró mi culo mordiéndome el labio. Gruñí.
Me agarró por el culo y me levantó. Tenia mucha fuerza, parecía no costarle ningún trabajo. 
Me agarré con las piernas a su cintura y con las manos a su pelo, rizado, despeinado, me encanaba. Acaricié su barba de varios días, le quedaba tan bien, era tan sexy.
Me apoyó contra la pared haciendo que le notase contra mi. Utilizó su cintura para mantenerme sujeta a la pared y me quitó la camiseta. Buscaba el broche de mi sujetador, pero paró un segundo, apoyó su frente contra la mía y me volvió a besar.


- ¿Sabes que eres la chica más guapa y más atractiva con la que he estado nunca? Y me siento afortunado de ello... - me miró a los ojos y me acarició la mejilla.


Ese comentario me hizo recordar algo, Lidia ¿la había visto?


- ¿Seguro que no ha pasado nada en la firma? - Tú, y tu inoportuna curiosidad, Emma. Me dije a mi misma.
- ¿Porque lo preguntas ahora? ¿A caso sabes algo?
- ¿Que si sé el qué?
- Que visto a Lidia.
- Ah ¿Y no pensabas decírmelo? - le empujé para que me bajara al suelo.
- También he quedado con ella para cenar esta noche, quiero que vengas... - oh no, no pensaba ir, y el tampoco iba a ir.
- ah ¿y eso tampoco me lo ibas a decir? lo estas arreglando. - estaba enfadada, muy enfadada. -  Y no voy a ir... y tu tampoco.
-Yo si voy a ir Emma
- Ah, vas a cenar con otra así por que sí... - me contuve para no pegarle un puñetazo a la pared - Bueno, con otra no, con la que estuviste a punto de casarte y encima no me lo dices.
- Emma, yo, no sabía que te iba a sentar así, además lo que le hice estuvo muy mal, creo que le debo una explicación, por eso quería que vinieras.
- Flipo contigo, de verdad... - esta vez no pude contenerme y le di un puñetazo a la pared - sabías lo celosa que soy, JODER.- me sangraban los nudillos y estaba a punto de echarme a llorar, pensaba que Alvaro había cambiado, pero no, era el mismo cabrón mujeriego de siempre, no podía soportar que se le escapase ninguna.
- Emma, ¿por que no te tranquilizas, te curo eso y terminas lo que habíamos empezado? - dijo cogiéndome la mano que me sangraba.
- ¿En eso piensas? ¿En follar? - llegué a mi limite y me puse a llorar - pues búscate a otra que no este enfadada. ERES. UN. CABRON. ¿te queda claro? un cabrón. Que te vaya bien la cena.


Retiré mi mano de la suya bruscamente y salí de la habitación dando un portazo.  














martes, 6 de enero de 2015

Capitulo once {ST}

[ Narra Emma ]


Los rayos de luz que entraban por la ventana me despertaron. Abrí los ojos y miré a mi lado, ahí estaba Alvaro, durmiendo como un bebé. Lo observé unos segundos y le acaricié la barba, siempre me había sorprendido lo suave que era. Durmiendo era tan adorable, parecía bueno y todo. 
De repente, el recuerdo de lo que me había dicho la noche anterior enturbió mis perfectos pensamientos. ¿Cómo sabia que provocaba a Carlos? ¿Estaría enfadado conmigo por eso? Quería despertarlo y bombardearle a preguntas, pero cada vez que le miraba me quedaba atontada viéndole dormir. 
Decidí esperar a que se despertara él solo. Mientras esperaba llamé a recepción, pensé que si estaba enfadado todo sería mejor si se encontraba el desayuno en la cama. 


[...]


Los golpes en la puerta despertaron a Alvaro que se revolvió en la cama. Abrí, cogí la bandeja y pagué al camarero. Cerré la puerta y me di la vuelta. Observé como Álv se desperezaba al mismo tiempo que bostezaba. Nunca me cansaría de mirarle, era tan dije salie. cto.

- ¿Quien era? - preguntó aún medio dormido.
- El desayuno- dije colocándole la bandeja sobre las piernas.
- Pero si no hacía falta que lo trajeran, tu ya estabas aquí - dijo riendo picantemente.
- Venga, no seas tonto, tendrás hambre. - respondí metiendo un trozo de galleta en mi taza de café.
- Yo no desayuno si no me das un beso de buenos días. - dijo poniendo cara de pena. Dios. Deja de ser tan adorable.
- Entonces ¿no estas enfadado?
- ¿Por qué iba a estarlo?
- No sé, ayer me dijiste que sabias lo de Carlos, y no creo que te hiciera mucha gracia.
- Se lo de Carlos desde antes que tú, y lo que haces me parece... divertido - rió.
- ¿Divertido? - a este niño no hay quien lo entienda.
- Bueno, para que mentirnos, que te hagas desear por otros hombres pero que solo pueda tocarte yo, me pone, muchísimo. 

No pude evitar reírme. Repasé con más tranquilidad sus ultimas palabras "Se lo de Carlos desde antes que tú". ¿A que se refería?

- Oye... - dije dispuesta a preguntarle.
- Dime - respondió seco, concentrado en el desayuno.
- Cuando has dicho que sabias lo de Carlos ¿a que te referías? Osea, pensaba que estábamos hablando de lo de que le provoco...
- Ah, no, me refería a que se lo de que no sois hermanastros de verdad y lo de qué esta enamorado de ti.
- Ah, ¿y como lo sabias? Me dijo que no se lo había dicho a nadie.
- Bueno, ya sabes como es cuando bebe, y ya dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. - parecía llevar el tema con toda la normalidad, yo en cambio me sentía muy incomoda.
- Ajá, entiendo... ¿y no te molestó? ¿donde esta el Gango celoso que yo conocía?
- No, mientras no te toque, y porque se que tu eres mía y no sientes nada por el ¿verdad?
- Eh, no, claro que no, siempre lo he visto como a mi hermano y eso no va a cambiar - dije tratando de parecer segura, aunque la verdad es que ya ni yo misma sabía como veía a Carlos.
- ¿Vas a seguir provocandolo?
- No, si te molesta por supuesto que no.
- Que va, me parece divertido verlo.
- Que malo eres.
- Mira quien fue a hablar. - hizo una pausa y me miró de arriba a abajo - ¿Eso que llevas es mi camisa buena? - dijo dejando la bandeja sobre la mesilla de noche.
- Puede ser.- Reí.
- ¿Y quien te ha dado a ti permiso para ponértela? 

Intento parecer enfadado, pero en apenas unos segundos una sonrisa se dibujó en su cara y me tiró a la cama haciéndome cosquillas.
Conseguí librarme de él y me senté sobre su cintura con las piernas a ambos lados de su cuerpo y agarrando sus brazos para mantenerlos inmóviles e impedir que siguiera haciéndome cosquillas.

- Dame la camisa - suplicó.
- Quitamela - respondí mordiéndome el labio.
- No puedo, tengo los brazos sujetos - dijo mirándome las manos. Entonces se dio cuenta de que aún llevaba las marcas de la corbata de anoche. Se quedó mirándolas unos segundos. - Si estaba demasiado fuerte habérmelo dicho.
- ¿Que?
- Tus muñecas, la corbata...
- Ah, no, da igual - le solte los brazos y me acosté sobre él para llegar a su boca y besarle. - me traen buenos recuerdos.
- Me alegró - rió - Ahora, dame la camisa - dijo agarrándome del culo y volviéndome a besar.
- Ya te he dicho que me la quites tu - dije incorporandome para volver a quedar sentada sobre sus caderas.

Dirigió las manos a los botones y comenzó a desabrocharlos poco a poco. Note que algo crecía debajo de mi.

- ¿En serio Álvaro? - reí- ¿tan temprano?
- Te lo has buscado tu solita.

Me tiro a la cama de lado y se colocó encima de mi. La luz que entraba por la ventana hacia que sus ojos verdes parecieran mas claros, eran preciosos. Solo llevaba puestos unos bóxer y tenia todo su perfecto pecho al descubierto, me habría quedado mirándolo toda la mañana.
Terminó de desabrocharme los botones de la camisa y se quedo mirándome pensando en como terminar de quitármela si estaba tumbada en la cama.
Me incorpore un poco para ayudarle quedando sentada en frente de él. Paso sus manos por mi vientre, mis pechos, llego hasta los hombros y me quitó despacio la camisa. 


- Álvaro, nos tenemos que ir a la fir... PERDÓN - dijo Magí - abriendo la puerta de la habitación y tapándose los ojos nada mas entrar.
- JODER ¿no sabes llamar o que te pasa? - dijo Álvaro cabreado.
- Lo siento no esperaba que de buena mañana  estuvierais ya... - hizo una pausa - ¿podeis vestiros que pueda abrir los ojos? Por favor.
- No estábamos haciendo nada - dije yo intentando que la vergüenza fuera algo menor.

Álvaro se quitó de encima de mi y se puso unos vaqueros. Yo cogí una de sus sudaderas y me la puse lo mas rápido que pude.

- Ya está - dijo Álvaro señalándole que ya podía abrir los ojos. Magí alzo la vista. Un tomate parecería blanco a mi lado - ¿Y bien?¿Que era tan importante para que entraras asi a la habitación?
- Hay mucha gente en la firma, llevan haciendo cola desde ayer, la hemos adelantado una hora para que podáis firmar a todos. Os espero en diez minutos abajo para desayunar.
- ¿Y no podías mandar un Whatsapp?
- Ambos sabemos que no lo habrías visto. - abrió la puerta de la habitación.- Diez minutos, daros prisa.

La verdad es que Magi era simpático, pero cuando se ponía en plan jefe malo, no lo soportaba, uffff.
Rebusque en mi maleta el bikini y algo de ropa de verano, vaqueros cortos ajustados y una camiseta recortada. Las chicas y yo habíamos pensado en ir a la playa cuando los chivos se fueran a la firma.

Cuando Álvaro salio del baño entre yo, me arregle y me mire las muñecas. Me acaricié las marcas de la corbata. Madre mía. Alcé la mirada y me mire al espejo. La verdad es que mi aspecto no había cambiado mucho en un año pero estaba claro que no era la misma niña tímida que vino de New York hace un año. Ahí estaba delante mío, una Emma completamente distinta. Pase del cuadro de honor del instituto a ser expulsada y de no haber besado nunca a un chico a llevar marcas en las muñecas porque mi novio, cantante famoso me había atado a la cama la noche anterior. Desde luego, me dicen esto hace un año y les meto en un manicomio a todos por locos.

Gire la cabeza y mire a la habitación donde Álvaro estaba terminando de vestirse.
¿Que has hecho conmigo Álv? 


- ¿Estas lista? - dijo sacándole de mis pensamientos.
- Si, claro. - Sali del baño y me coloqué a su lado.
- Vamos - abrió la puerta y me hizo un gesto para que saliese.




[ ... ]



El sol calentaba mi piel. El olor a mar y a playa me encantaba. La mañana no podía ir mejor. Estaba con Alba y con Marina tumbada en la playa.


- ¿Con que atada a la cama? ¿no? - dijo Marina comenzando una conversación.
- ¿QUÉ? - respondí alarmada.
- Venga, no te hagas la tonta, todos te han visto las marcas.
- No se de que habláis.




- Anda, mira quien esta aquí - alguien parado a mi lado me había tapado el sol, deje de mirar a Marina para ver quien me estaba hablando. - Hola Emma - me saludó una niña pelirroja, no debía tener más de catorce años. Iba acompañada de otra mas bajita morena que permanecía callada.
- ¿Quien eres y porque sabes mi nombre? - dije intentando contener la risa ya que parecía que pretendían asustarme.
- Quien soy yo no importa - dijo con tono de superioridad. Me se de una que necesita mas de una ostia en la cara, pensé. 
- ¿Y entonces que importa?
- Importa que te crees importante porque Álvaro te quiere, pero te va a dejar. - entonces me fije que llevaban el disco de los chicos ente las manos y el nombre de Álvaro escrito en sus brazos, ahora todo tenia sentido.

Intente controlarme, pero me fue imposible, estaba ya harta de niñatas como ella. Me levante y miré a la niña muy de cerca.

- Mira, cariño, no se quien eres, ni porque te tienes que meter en mi vida. Pero ¿que quieres que te diga? Si vienes a intentar molestar diciéndome que Álvaro me va a dejar, adelante. Pero ¿sabes lo que es esto? - me señale las marcas en mis muñecas - Es la prueba de que mientras tu ayer dormías en la calle para verle durante un minuto, él me tenia atada a la cama. - cuando Marina y Alba se incorporaron de sus toallas y se me quedaron mirando con la boca abierta me di cuenta de que me había pasado. Desde luego, esa no era yo.
- Que maduro por tu parte intentar herir los sentimientos de unas crías - dijo con los ojos aguosos, intentando parecer mas fuerte. - pero bueno, haz lo que quieras, ahora te quiere, hasta te ha pedido matrimonio, por cierto, precioso el numérito del concierto. Pero luego te dejará, incluso puede que en el altar como hizo con mi hermana.
- Espera ¿como que con tu hermana?