lunes, 16 de febrero de 2015

Capitulo trece {ST}

[ Narra Alvaro]


El enfado que se había cogido era de niña pequeña, ya se le pasaría.
Decidí vestirme e ir para no llegar tarde a mi "cita" con Lidia, le había dicho que iría con Emma, pero no importa, le diré lo ocurrido y lo entenderá, al fin y al cabo ella también era muy celosa, será cosa de mujeres.

Me puse una camisa vaquera, unos pantalones negros y unas zapatillas, al fin y al cabo no íbamos a ir a ningún sitio muy formal, ni me apetecía arreglarme mucho.
Cogí mi móvil y salí del hotel. ¿A donde habría ido Emma?
No conocía muy bien la ciudad, pero el lugar donde habíamos quedado no estaba muy lejos del hotel.
Era un puerto con un largo muelle que se adentraba en el mar. Tenía un pequeñito parque en uno de los lados y sentada en un banco a la sombra de una palmera estaba Lidia. Llevaba unos vaqueros cortos y una camiseta recortada, la verdad es que cada vez se parecía mas a Emma, y eso asustaba.

- ¡Hola! - me saludó pegando un salto desde el banco. Era alucinante que después de lo que le hice no se notara ni una pizca de odio o rencor en su mirada.
- Hola - le saludé con dos besos.
- ¿No ibas a venir con Emma?
- No, no ha querido venir.
- Bueno, mejor ¿no?
- No mejor no.
- ¿Por qué?
- Se ha enfadado.
- ¿Y eso? Eso quiere decir que me considera una amenaza.
- No creo, sabe que no hay nada entre nosotros.
- No estará tan segura cuando se ha enfado ¿no? - ahí llevaba razón, ¿creería que yo aun sentía algo por Lidia?
- Bueno, es que creo que ni tu estas seguro de eso... - dijo acercándose a mi y acariciándome la barba.
- No, espera, yo si estoy seguro ¿que haces?
- Si estuvieras tan seguro no habrías quedado conmigo esta tarde - me besó - ni me dejarías besarte - rió mordiéndose el labio.
- No espera Lidia, quita - la aparté - yo por ti no siento nada, estoy enamorado de Emma, parece que no te quedó bastante claro.
- Pero, ella no ha confiado en ti, a parte, es solo una niña, te mereces algo mejor... como yo.. - me sonrió, y por un momento me pareció una loca de manicomio, el azul de sus ojos brillaba, pero no era un brillo bonito, era un brillo de locura, de obsesión y por un momento tuve miedo.
- Estás loca Lidia, muy loca - comencé a andar en dirección contraria - Olvidame ¿vale?
- No, Álvaro, espera... tu y yo nacimos para estar juntos ¿es que no lo notas? - comenzó a perseguirme.






[ Narra Emma ]


En cuanto vi que Álvaro salía de la habitación entré y me metí en el baño.
Me desnudé y me metí en la ducha. Encendí el grifo y me dejé caer deslizándome por la pared hasta que quedé en el suelo abrazada a mis rodillas. Comencé a llorar. Me dolía lo que acababa de pasar. Era un cabrón, pero estaba enamorada de ese cabrón. No sabía que hacer. ¿Quien me decía que mientras yo estaba llorando en la ducha el no estaba liándose con la zorra esa? No, tenía que confiar en él.. pero ¿podía? No, al fin y al cabo es lo mismo que hacía cuando estaba con ella, se acostaba conmigo. ¿Quien me aseguraba que no habían cambiado los papeles?
No podía quedarme ahí parada, tenia que salir a averiguarlo.
Terminé de ducharme y me puse el albornoz. Cepillé mi pero que estaba mojado y me quité el rimel que llevaba por las mejillas.

Salí a la habitación y me acerqué a la maleta para coger mi ropa.

- ¿ Te han dejado sola? - oí detrás mio.
- Carlos, joder, que susto me has dado.
- Normal, es que no deberían dejarte sola ¿como han sido tan tontos? - se acercó a mi.
- Carlos, no me iba a pasar nada tranquilo.
- ¿Estas bien? - me acarició la mejilla. - Has llorado.
- Solo ha sido una pequeña discusión con Álvaro, tranquilo, no te preocupes.
- Si, si me preocupo, siempre me preocupo por ti, y lo sabes.
- Carlos, no hace falta de verdad, puedes irte...
- No, si tampoco quiero volver a mi habitación, yo también he discutido con Alba.
- Ya me lo ha contado esta mañana.
- Ah, pero tu no le habrás contado lo que me pasa ¿no? valiente.
- Lo siento...
- No, no lo sientas, que me lo vas a compensar...

No me dio tiempo a reaccionar ante estas palabras, cuando me di cuenta me tenia contra la pared, sujetándome las manos sobre la cabeza.

- Carlos ¿que haces?
- Calla. - me ordenó. - Cuanto más hables más tardaré. Vas a sentir lo que he sentido yo toda esta semana.

Desató el cinturón de mi albornoz y con uno de los extremos me ató las dos manos. Estiró del otro extremo y me arrastró hasta la cama.
Me empujó y ató el otro extremo al cabezal de la cama ¿Que iba a hacerme? Tenía miedo pero a la vez estaba excitada.

- ¿No te gusta que te aten? - rió.

No reconocía al Carlos que tenía delante. Desde luego no se parecía en nada al que yo conocía. Los ojos le brillaban de un amarillo intenso. Y en su cara se veía el deseo y la venganza.

- Carlos ¿Que vas a hacer? - le pregunté asustada.
- Lo que has estado haciendo tú toda esta semana y si quieres que esto acabe lo que tienes que hacer es callarte y sobre todo, ni se te ocurra pedir ayuda ¿queda claro?

Asentí asustada, me parecía un completo extraño.
Abrió mi albornoz y empezó a acariciar todo mi cuerpo. Empezó con el cuello y con un par de besos, intentaba resistirme, pero era imposible, era más fuerte que yo y además me tenia atada. Bajó sus manos hasta mis pechos, y después por mi vientre hasta que llego ahí. Era como una copia barata de Alvaro, y eso, sumado al miedo hacía que no me causara ningún placer. Aunque si lo hiciera no iba a darle el gusto de demostrárselo.

Me miró, ahora en su mirada había enfado.

- Gime. - me ordenó.
- No, me has dicho que no hable.
- Pues ahora te digo que gimas
- No quiero, a Alvaro se le da mejor.

Quizás no debería haber dicho esto, pero la verdad es que no lo pensé. En su mirada se reflejó la frustración y creo que se lo tomó como si le estuviera retando.
Aparto los dedos y esta vez usó la boca. Joder.

- Carlos, siento lo que te hice, ya esta bien, acabemos con esto es una tontería.
- No, yo no he acabado, ahora te toca a ti compensarme por todo lo que me hiciste.

Se puso de rodillas sobre la cama y se quito los pantalones, hizo lo mismo con los calzoncillos.
Se tumbó encima mio. Oh, no, no le iba a dejar que lo hiciera.

- Carlos, ya esta bien para...
- De eso nada, ahora no - abre las piernas.
- Ni en broma.

Intentó abrirlas haciendo fuerza con los brazos pero no pudo.

- Carlos, que no, ostia puta, desatame - grité pero Carlos seguía intentándolo - Que pares, joder. - Volví a gritar mientras pataleaba y estiraba del cinturón que me ataba las manos.



- ¿Se puede saber que está pasando? - dijo Alvaro mientras entraba en la habitación.
- Alvaro, gracias a dios, quitámelo, por favor. - supliqué.
- ¿Pero tu eres gilipollas? - le preguntó Alvaro a Carlos mientras lo agarraba del brazo y lo tiraba de la cama.

Me desató las manos rápidamente y me dio el cinturón para que me pudiese abrochar el albornoz. Me lo até, me senté en un rincón de la cama y abracé mis rodillas sin poder evitar echarme a llorar, la situación me superaba.

Alvaro levantó a Carlos del suelo que se estaba terminando de vestir y le dio un puñetazo en la cara.

- Ni se te ocurra volver a tocar a mi novia ¿entendido? - volvió a pegarle.

El resto de los chicos, Magi, Alba y Marina aparecieron en la habitación alarmados por los ruidos.
Al ver a Carlos Alba comenzó a llorar y salió corriendo, Marina nos miro a ambas y le hice un gesto para que fuera con Alba. Magi, David y Dani corrieron a apartar a Alvaro que seguía pegando a Carlos y Blas se sentó conmigo y me abrazó mientras me derrumbaba en sus brazos.

- Eh, tranquila... - intentó calmarme - ¿Que ha pasado?