martes, 30 de diciembre de 2014

Capitulo diez {ST}

[ Narra Emma ]


El avión aterrizó a media tarde en la isla. Mire por la ventana del aeropuerto. La verdad es que era un lugar precioso.

- Vamos Emma - dijo Álvaro haciéndome un gesto para que fuera a su lado y sacándome de mis pensamientos.

De camino al hotel fui mirando por la ventanilla de la furgoneta el bonito paisaje que ofrecía la ciudad. Estábamos en primera línea de playa, y el atardecer en el mar estaba precioso. Creo que tenia bien claro lo que iba a hacer mientras los chicos estuvieran en la firma.

Llegamos al hotel y Álvaro subió las maletas hasta nuestra habitación, una suite preciosa, con unas vistas parecidas a las que había visto durante el viaje. En primer plano la piscina del hotel y al fondo la playa, el sol ya casi había desaparecido detrás del mar.
Álvaro me agarro por la cintura y observo unos segundos las maravillosas vistas.

- ¿Es preciso verdad? - asentí - Una pena que vengamos a trabajar, algún di vendremos tu y yo solos ¿vale?
- Me lo tomo como una promesa - reí - pero aunque vengas a trabajar, tendrás un ratito para mi ¿no?
- Eso siempre - me besó

Tras unos golpes en la puerta la abrí sin que Álvaro soltase aun mi cintura.

- Chicos, hay una fiesta de gala en el hotel ¿os arregláis y bajáis?
- Por mi vale - dije mirando a Alv para pedirle opinión.
- Por mi también, danos media hora y estamos abajo.



(...)



No me apetecía arreglarme demasiado así que elegí una camisa blanca y una falda negra con unos tacones bastante simples. Álvaro en cambio si que se puso un traje de chaqueta y corbata. Le quedaba taaaaaan bien...


(...)


El hotel estaba lleno de gente pija y bastante mayor y la verdad es que no se podía decir que fuera la mejor fiesta del mundo, ni la mas animada.
Habría que darle un poco de vida.
Me acerque a donde estaba Carlos hablando con un par de hombres que le habían preguntado por su color de pelo, no pude evitar reírme al escuchar la conversación.
Toqué el hombro de Carlos llamando su atención, cuando se giro di un paso hacia delante haciendo que me golpeara y me tirara una bebida al escote.

- Ay, Emma, lo siento, no sabia que estuvieras tan cerca.- de disculpó cogiendo una servilleta.
- No pasa nada, hace calor, esto se limpia un poco y ya se seca solo - dije cogiendo su mano y colocándola sobre mi pecho para que lo secase.

Carlos incómodo me secaba poco a poco con la servilleta.

- ¿Que ha pasado? - preguntó Álvaro que había venido porque también estaba aburrido.
- Nada, me he acercado demasiado a Carlos y me ha tirado la bebida, culpa mía.
- ¿No sería mejor que subieras y te cambiases? - me sugirió Álvaro - un escote mojado llama la atención y no quiero tener que partirle la cara a ningún viejo...
- Pensándolo mejor, voy a ducharme y ya me quedo ahí arriba. Allí te espero - le guiñe un ojo y tras besar a Carlos en la mejilla subí a la habitación.



(...)


Salí de la ducha y me lié en una de las toallas del hotel.
Me seque un poco el pelo y salí a la habitación.
No pude evitar pegar un salto al ver a Álvaro sentado en la cama, no esperaba que estuviese aquí tan pronto. Seguía llevando su traje y su corbata.

- ¿Ya has subido? Que pronto.
- Era la fiesta más muerta de toda la historia.
- Ya, lo he notado - reí.

Me acerque a la maleta y saque mi pijama.
Iba a quitarme la toalla pero las manos de Álvaro sobre mis brazos me pararon.

- Espera, no te quites la toalla.- me pidió
- ¿Qué pasa? Ni que nunca me hubieras visto desnuda...
- Déjame que te la quite yo
- Si te hace ilusión... - reí
- No, tonta, así no, vamos a jugar
- ¿A jugar? - dije mordiéndome el labio.

Me empujo contra la pared y besó mi boca y después mi cuello.
Acaricie su pelo con mis manos y me agarré a su cuello. Di un salto y me cogí a su cintura con las piernas.
Me llevó hasta la cama y me dejó caer.
Se tumbó encima de mí y empecé a desabrocharle el cinturón.

- Shh, espera, no hay prisa. - dijo sujetándome las manos.
- ¿Me quieres hacer sufrir hoy o qué?
- Solo un poquito- rió

Mantenía mis manos sujetas sobre mi cabeza y con la otra se quito la corbata y la llevo hasta mis muñecas.

- Álvaro ¿que haces?
- Jugar - dijo riéndose a carcajadas.

Paso la corbata, de tela suave alrededor de mis muñecas y después alrededor de uno se los barrotes de la cama y la ató con fuerza.
Me quitó la toalla despacio y recorrió todos los rincones de mi cuerpo con su boca.
Se tumbó encima mío dejándome inmóvil bajo sus caderas y dios santo, si que tenía ganas de jugar sí.
Se quitó la camisa y por fin pude sentir su piel contra la mía.
Me apetecía acariciarle los abdominales, el pelo y la barba, pero no podía, me removía, inquieta y eso a Álvaro parecía divertirle.
Se quito el cinturón y con las piernas empuje sus pantalones hasta quitárselos. Quise hacer lo mismo con los bóxer pero no me dejó.

- Te he dicho que no hay prisa - me repitió.
- Álvaro, si que la hay, joder
- No, así sabrás lo que siente Carlos cada vez que le calientas y no puede tocarte.

¿QUÉ? ¿Cómo lo sabía? Lo que me faltaba, yo atada y Álvaro vengativo. La noche iba a ser larga.

Me quitó el sujetador y después jugó con la goma de mis bragas.
Acariciaba mis caderas y mis muslos y yo no podía moverme, estaba atada de manos y con el cuerpo inmovilizado bajo su cintura. Me estaba haciendo sufrir y lo peor es que le estaba encantando.
Por fin se decidió a quitarme la ropa que me quedaba.
Se tumbó por completo encima mío y me besó con mucha delicadeza.
Hizo unos círculos con su dedo sobre mi ombligo y comenzó a bajar hasta que lo llevó a mi ingle. Se me tensaron los músculos. Se fue acercando poco a poco hasta que... Dios mío... bendito sea quien le enseñara a usar así la mano.
Mis caderas se movían ya involuntariamente. Quería suplicarle que lo hiciera ya pero de mi boca no salían las palabras.

- Álvaro... por…fa…favor... - conseguí decir.
- Ya voy, ya voy, que impaciente estás eh - rió. Estaba disfrutando de verme sufrir.


Por fin se decidió. Aparto la mano de mi y comenzó a bajar sus bóxer liberándose. Le ayude con los pies para que se diera más prisa.
Se tumbo sobre mí y me besó. Me agarré con las piernas a su cintura. Venga ¿a qué esperas? Lo notaba contra mí pero no hacía nada.
Agarró sus manos junto a las mías donde había atado la corbata y utilizando el hierro en el que me había atado se impulsó para empujar con el doble de fuerza. No pude evitar gritar su nombre. Repitió el movimiento con más fuerza y volví a gritar. Al final el hacerme esperar, como él también había tenido que esperar había sido una buena idea.
Estiró de uno de los extremos de la corbata y lo desató.
Sin pensármelo dos veces lleve mis manos a su espalda y a su pelo.
La corbata había dejado marcas en mis muñecas.
Siguió repitiendo lo mismo una y otra vez sin dejar de besarme hasta que hizo el movimiento por última vez, con más fuerza que nunca, ahogo mi grito con un beso y cayó a mi lado.

jueves, 16 de octubre de 2014

Capítulo nueve {ST}

[ Narra Emma ]

Empecé a correr de vuelta a casa, al menos que pareciera que había sudado un poco. Llevaba la música de mis auriculares a tope y no oí que me sonaba el móvil hasta que note la vibración del whatsapp en el bolsillo.

"¿Donde estás? tenemos que ir a comer con los chicos y con Magí" decía el mensaje de Alvaro.
"Ya llego, tranquilo" respondí.

Aumenté el ritmo y en cinco minutos estaba en casa.

- Si que has corrido sí - dijo Alvaro al verme entrar sudando por la puerta.
- Ese era el plan - reí.
- ¿Te han dicho que sudada estas muy sexy? - dijo agarrándome de la cintura.- pero me gusta más cuando yo soy el motivo de tu sudor - me susurró al oído.
-¿Te han dicho que tas muy salido? - dije dándole un golpecito con el dedo en la nariz.
- Eso es culpa tuya, yo antes no era así
- JAJAJAJAJA, venga, no me hagas reír, yo antes si que no era así...
- Cierto, tu eras una niña buena y ahora mírate, estoy orgulloso de lo que he hecho
- Eh, ni que hubieras sido solo tu, guapo.
- ¿Que? ¿ha habido otros? ¿a que neoyorquino le tengo que partir la cara?
- Voy a ducharme, amor - dije ignorando su pregunta mientras me deshacía de sus brazos y me metía en el baño.


(...)


- ¿Estás lista? - pregunto Alvaro pegándose a la puerta de la habitación.
- Casi, espera...

Le dí los últimos retoques a mi maquillaje y salí de la habitación.
Me había puesto unos pantalones bastante cortos negros, con un talle alto que llegaba por encima del ombligo, una camisa de un color rojo como la sangre, tacones y en los labios había puesto un rojo vivo también que quedaba perfectamente con la camisa.

- ¿Y bien? ¿que tal voy? - le pregunté a Alvaro que me estaba mirando de arriba a abajo.
- Woahh... - dijo con la boca abierta - así se puede presumir de novia.
- ¿Con los labios rojos también se puede presumir?
- ¿Qu...? 

Antes de que terminara la palabra le besé, dejando parte de mi pintalabios en sus labios.

- Ahora si, monísimo, yo también puedo presumir de novio - dije riéndome
- Serás... - dijo intentando quitarse el rojo de sus labios
- No lo intentes, no se va a ir... - reí
- Anda vamos que llegamos tarde.


(...)


Eramos los últimos en llegar, ya estaban todos sentados en la mesa. Me adelanté un poco a Alvaro y me senté en el hueco que quedaba al lado de Carlos, Alvaro se sentó al lado mio.

- Holaaa hermanito - dije pasándole un brazo por encima del hombro y dándole un beso en la mejilla
- Quita, que me vas a dejar todo el pintalabios - dijo apartando la cara
- Uy que borde estás hoy hermanito, bueno, ya te lo he dejado que era mi objetivo - reí.

Todos nos miraron un poco extrañados ya que yo jamás le había llamado hermanito a Carlos y además normalmente el era el que me mimaba y yo la borde.

- A Álvaro le favorece más - se rió David.
- ¿A que sí? - dije mirando a Alvaro - Uyy, se te ha ido un poco - dije mientras le cogía la cara y le volvía a besar. 

- Bueno bueno bueno, relajar esas hormonas chicos - dijo Magi poniendo orden - Tenemos que hablar del viaje a Canarias
- ¿A Canarias? ¡Que guay! - dijo Alba
- Espera, ¿que ellas también van a venir? - preguntó Carlos
- Yo no veo ningún inconveniente... - dijo Magí.
- ¿Es que no quieres que tu hermanita se vaya de viaje contigo? - dije apoyando la cabeza en el hombro de Carlos y colocando la mano sobre su pierna.
- Eh... claro que quiero, pero no se, las fans y eso... no queremos que haya lios - mientras decía estas palabras yo iba acariciando suavemente su pierna hasta llegar a su entre pierna donde comenzó a temblarle la voz...
- Bueno, si se esperan en el hotel y no vienen a las firmas no creo que pase nada...
- Por nosotras perfecto ¿no Alba? - dije sonriendo
- Si ¿Y por vosotros? - le preguntó ella a Carlos.
- Si, si, si es así perfecto - dijo tartamudeando ya que yo aún no había apartado mi mano.

- ¿Carlos estas bien? - preguntó Dani
- Si, si perfectamente ¿por? - dijo tartamudeando de nuevo.
- No sé, estas sudando...
-Bueno ahora que lo dices no me encuentro muy bien... - dijo levantándose bruscamente de la silla - voy al baño.

- ¿Y a este que le pasa? - me pregunto Alvaro
- Yo que se - dije entre risas
- No se, como el otro día hablaste con él y ahora estáis tan raros...

- A ver chicos - interrumpió Magi la conversación.- Salimos mañana por la mañana en avión ¿vale? A las diez todos en el aeropuerto.
- Vale, perfecto...- confirmaron todos.




[ Narra Carlos ]



¿Pero que mosca le había picado a Emma? ¿En que pensaba metiéndome mano delante de todos?

Me lavé las manos  y me quedé unos segundos mirándome al espejo. Menuda cara de atontado me había dejado. 
Espero que nadie notara en tremendo calentón que llevaba encima cuando me levanté.
Me eche un poco de agua en la cara y volví a salir del baño. La comida ya había acabado todos me estaban esperando en la puerta del restaurante.

- ¿Ya estás mejor? - preguntó Alba.
- Si tranquila cielo.- Quería contarle lo que estaba pasando, que se enterase de lo que había hecho su querida amiguita, pero no quería hacerle daño.


(...)


Mientras volvíamos de camino a casa agarré a Emma del brazo y la separé un poco del grupo.

- ¿A ti que te pasa? ¿Estas tonta? - le dije enfadado.
- ¿Y a ti que te pasaba? Eh... - rió.
- Más te vale no volverlo a hacer...
- Oh, nonono, esto no ha hecho nasa mas que empezar...
- ¿A que te refieres?

Paró en seco y me habló muy cerca.

- ¿Te acuerdas que me dijiste que iría suplicándote que te acostaras conmigo? Pues a lo mejor el que necesita suplicar eres tu...
- Yo no necesito a nadie más, tengo a Alba...
- Oh, vamos... conozco a Alba casi mejor que tu... apuesto a que no lo hacéis más de una vez a la semana... - mi cara de enfado le hizo saber que había acertado lo que le hizo soltar una leve carcajada de victoria - Acerté ¿no? ¿Y durante toda esa semana tu que vas a hacer Carlos? Una semana entera, sin hacer absolutamente nada pero con una chica calentándote las 24h del dia. Acabarás suplicando.
- ¿Y que vas a hacer tu? - conocía la respuesta, y prefería no haberla escuchado.
- ¿Ves ese moreno de ojos verdes que va más alante, tu amigo? Pues ahí tienes la respuesta

Un gruñido provocado por los celos salió de entre mis labios haciendo que Emma riese aún más.

- Que empiece el juego.

Esas fueron las ultimas palabras que pronunció y tras darme un beso en la comisura de los labios salió corriendo para engancharse a la espalda de Alvaro. Podía imaginarme que esa chica iba a hacer de los próximos días un infierno para mi.






miércoles, 8 de octubre de 2014

Capítulo ocho {ST}

[ Narra Emma ]

El sueño podía conmigo, llevaba toda la noche sin dormir. Era la quita vez que me levantaba y comenzaba a dar vueltas por la casa. Había sido un simple beso, un simple beso que me estaba jodiendo pero bien. A la mañana siguiente iría a hablar con Carlos para aclarar todo esto y encuanto estuviera aclarado se lo contaría a Álvaro. Sí, definitivamente eso haría.

(...)

Mire el reloj una vez más, las 7, genial, no había dormido en toda la noche.
Me levante y me prepare un café, lo iba a necesitar si no quería parecer un zombie.

Cuando terminé de desayunar decidí darme una ducha antes de vestrime.
Me metí en el baño y cerré la puerta, ni quería despertar a Álvaro.
Cogí mi móvil, busque la lista de reproducción de mis canciones favoritas y le di al botón de "reproducción aleatoria", deje el móvil sobre el lavabos t a continuación deje caer al suelo mi pijama. Terminé de desnudarme y me metí en la ducha.

Mientras me duchaba no dejaba de darle vueltas a lo que podía decirle a Carlos. Quería dejarle claro que yo quería a Álvaro, pero que a él le apreciaba mucho como hermano y no quería perderle.

De repente una mano tocó mi espalda sacandome de mis pensamientos. No pude evitar gritar ya que no me lo esperaba y me había asustado.

- Eh, eh, no te asustes, que no soy tan feo - dijo Álvaro agarrandome por la cintura. Iba desnudo y joder...
- ¿Que haces aquí dentro? - pregunté aun recuperándome del susto.
- ¿Que haces tu despierta tan temprano?
- He quedado.. - tenia que inventar una escusa rápida.
- ¿A estas horas? ¿Con quien?
- Con las chicas, vamos a ir a correr y luego nos sentaremos a tomar algo mientras os ponemos verdes. - le dije mientras cogía mi toalla y salia de la ducha dándole un suave beso en la mejilla - ¿Quieres venir?
- No gracias - rió. - de todas formas poco podéis decir de mi, mirame ¿me ves algún defecto?
- Que modesto. - mire de arriba abajo su cuerpo desnudo y la verdad es que llevaba razón, aun no había sido capaz de encontrarle ni un solo defecto.

Salí del baño enrollada en la toalla y fui hasta la habitación.
Abrí el armario. Le había dicho a Álvaro que iba a salir con las chicas a correr, así que tenia que vestirme como si fuera a correr o sospecharía. El primer día juntos y ya le estas mintiendo, empezamos bien Emma.
Me puse una camiseta de tirantes ajustada que me llegaba por encima del ombligo y unas mayas negras.
Me puse las zapatillas de correr y cogí los cascos del móvil.

Cuando estuve lista salí de casa, Álvaro seguia en la ducha así que no me despedí de él.

(...)

Fui hasta la casa de Carlos y espere en la puerta hasta que vi que mi padre y Marta se iban a trabajar. No podía dejar que me vieran o la que se iba a liar era pequeña...

Cuando ambos se habían alejado de la casa salí corriendo y llame al timbre, intentando que tampoco me viera alguno de los vecinos cotillas que teníamos.

Carlos abrió la puerta con una sonrisa que se esfumó al verme.

- Tu padre no está - dijo dejando la puerta habierta y metiéndose hacia la cocina.
- Ya lo se Carlos - cerre la puerta y entre detrás suya - he venido a hablar contigo.
- Creo que ya no tenemos nada que hablar.
- Yo creo que si - le agarre del brazo y lo pare en mitad del pasillo.
- Esta bien, ¿que quieres decirme?
- Carlos, yo estoy enamorada de Álvaro
- Ah, venias a restregarmelo ¿no?
- No, venía a aclarar que estoy enamorada de él, pero que a ti te quiero como a un hermano.
- ¿Enamorada de él? - rió - ya claro... No sera mas bien que se te hace el coño agua cada vez que le ves, porque eso no es amor eh....
- ¿Que sabrás tú? No sabes nada.
- Se todo lo que te ha hecho y es imposible que le quieras.
- Pues le quiero, esta arrepentido de todo lo que ha hecho.
- Vale, si eso es lo que piensas.. ¿y eso venias a decirme? Guay ¿y ahora que? No ha cambiado nada, sigues gustándome tanto como antes. ¿Que vas a hacer? ¿salir corriendo como la cobarde que eres? ¿para eso has venido así vestida?
- No me llames cobarde - odiaba que me llamaran eso - he venido así vestida porque le he dicho a Álvaro que iba a correr con las chicas...
- Vaya, vaya, lleváis juntos un día y ya le estas mintiendo, así vais a durar mucho sí...

Me estaba poniendo de una mala ostia increible, perdí el control y lancé mi mano contra su cara intentando darle una bofetada pero Carlos agarro mi brazo a medio camino y me pegó contra la pared.

- Ni se te ocurra volver a levantarme la mano - dijo acercando su boca a mi oído.

Su cara estaba a menos de un centímetro de la mía y sus ojos de aquel amarillo extraño me miraban desafiadamente.  Tenia unas inmensas ganas de besarle, pero no debía hacerlo, cerré los ojos para no mirarle y ocurrió lo peor, en el mismo instante en el que la distancia entre mis parpados desapareció también lo hizo la que separaba nuestras bocas. Carlos rozo suavemente mis labios con los suyos y en apenas unos segundos ambos estábamos fundidos en un profundo beso.

- Buenooo... - dijo Carlos mientras se separaba de mi riendose - Así que estas enamorada de Álvaro, me quieres como un hermano, me intentas pegar pero si te beso te deshaces... genial Emma, genial... Solo tengo que esperar, un par de mientras mas y en unos meses te tendré aquí con el corazón roto suplicando que me acueste contigo....
- Eres un cabrón. - grité
- Un cabrón que si pudieras te follabas aquí y ahora.
- Antes muerta.

Un pequeño empujón en el hombro me hizo perder el equilibrio y quedar apoyada de nuevo contra la pared a escasos centímetros de él.

- ¿Segura? - susurró en mi oído y después acaricio suavemente mi cuello con sus labios.

El sonido del timbre hizo que Carlos se apartara de mi y menos mal, porque si no no sabia que hubiera pasado.

- ¿Quien es? - gritó Carlos
- Soy Alba
- Mierda, escondete.
- Si, JAJAJAJA ¿ahora quieres que me esconda no?
- ¿Que va a pensar cuando te vea?
- Va a pensar que tu HERMANA ha venido a verte, porque solo eres eso para mi, mi hermano y te lo voy a demostrar. - me acerque a su oído - a ver si vas a ser tu el que venga suplicándome que deje a Álvaro...  - le susurré la oído.

Roce sus labios con los mios sabiendo que si hubiera querido me habría dejado besarle.

- Voy a abrirle a tu novia, hermanito.

Le guiñe un ojo y fui hasta la puerta.

- Hoola - dije felizmente a Alba
- Holaaa Emma - me abrazó - ¿Que haces aquí?
- Nada, había salido a correr y he pasado por la puerta y digo, pues voy a visitar a mi hermano y eso he hecho - reí - pero bueno, que ya me voy y os dejo solos.
- No molestas eh - rió.
- Que va que va, me voy que tendréis que hacer cosas de mayores... - reí - que hoy a Carlos se le veía con ganas eh - le susurré a Carlos al oído antes de darle un beso en la mejilla y salir de la casa.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Capitulo siete {ST}

[ Narra Emma ]

- Hmmm ... ¿una casa vacía, una cama solo para los dos ...? ¿ nadie que pueda interrumpir? ¿se han alineado los planetas o algo? - reí.

El sonido del timbre interrumpió la conversación.

- Era demasiado bonito para ser verdad - dijo Alvaro
- No tienes porque abrir.. - le besé.
- Solo voy a ver quien es, ahora vuelvo.

Se apartó de encima mio y fue a abrir la puerta.

- Son los demás, Carlos, Blas, David, Dani y las chicas... - dijo después de responder al telefonillo - Les voy a decir que pasen al salón, ve vistiéndote...
- Jodeeeer... que oportunos.. - me quejé
- Lo siento, te lo compensaré...
- Se que lo harás



( ... )


Terminé de vestirme y salí al salón. Habían traído palomitas y una película.

- ¿pero vosotros no os ibais de fiesta? - preguntó Alvaro.
- Si, pero ya que no queríais veniros de fiesta os hemos traído la fiesta aquí - respondió Carlos - Además ¿que te pensabas? ¿que te iba a dejar tirarte a mi hermana la primera noche que pasarais juntos en vuestra casa? Pues nono...
- Pues casi llegas tarde - rió Alvaro
- Pues ahora te vas tu y haces las palomitas - dijo Carlos poniéndole la bolsa de palomitas en la mano.
- Venga, no discutáis pedazo tontos. - les interrumpí - dame, yo haré las palomitas...


Cogí la bolsa de palomitas, me fui a la cocina y las metí en el microondas. Carlos vino detrás mía.

- ¿Te lo ibas a tirar ya? - preguntó Carlos cerrando la puerta de la cocina.
- ¿Que mas te da? No sería la primera vez... ya sabias que él y yo.. además ahora si estamos juntos..
- Pues me importa, no me hace gracia que estés con él...
- ¿Y porque? ¿no es tu amigo? 
- Si pero no lo veo adecuado para ti
- ¿Y ahora sabes lo que es adecuado para mi y lo que no? Venga ya, apenas me conoces...
- Te conozco mejor de lo que piensas y se que ese chico no es bueno para ti.
- Pareces un ex novio celoso más que mi hermano...
- Pues mira, a lo mejor estoy celoso... ¡es que no soy tu hermano! - gritó.
- Legalmente sí Carlos.
- Ni legalmente ni nada, soy tan hermano tuyo como podría serlo Dani o Alvaro... osea ¡nada!

- ¿Que pasa conmigo? - dijo Alvaro entrando en la cocina.
- Nada, tranquilo - respondí
- ¿Están ya las palomitas?
- Si - respondió Carlos - yo las llevo - dijo cogiendo el bol y saliendo enfadado de la cocina.
- ¿Y a este que le pasa? - me pregunto Álv.
- Ni idea - me encogí de hombros.


Cogimos los otros cuencos con palomitas y fuimos al salón. Solo quedaba un sitio en el sofá así que se sentó Alvaro y yo me senté encima suyo.

- ¿Quieres ponerte aquí? Yo me siento en el suelo - dijo Carlos.
- No tranquilo, estoy bien aquí..
- Si es porque no molestes a Alvaro
- ¿Como me va a molestar? con las ganas que tenia yo de tenerla cerca por fin... - me besó - Además, así me protege de los fantasmas de la peli...
- Todos teníamos ganas de volver a tenerla aquí - dijo Carlos
- Tchsss, callar que empieza - dijo Blas poniendo fin a la "discusión"


(...)


Debí quedarme dormida encima de Alvaro porque no me enteré de nada de la película, estuve un rato dándole vueltas a lo que me había dicho Carlos ¿como que no eramos hermanos? Tenia que preguntárselo, pero había demasiada gente delante.

- Llevas durmiendo toda la película - rió Alvaro
- Lo siento, estaba muy cansada.
- Tranquila , mejor que no la hayas visto, si no no me dejarías dormir esta noche.
- ¿Y quien te ha dicho que vaya a dejarte? Me debes una cosita ¿recuerdas?
- ¿Tu no estabas cansada? - Rió picantemente y me besó.

- Eh pareja - dijo David tirándonos un cojín. - Nos vamos...
- Voy a despedirlos - le dije a Alvaro levantándome y acompañando a los demás a la puerta.

- Carlos tenemos que terminar una conversación - le dije.
- No cabemos todos en el ascensor, bajar vosotros y ahora bajo yo - les dijo Carlos para quedarse conmigo a solas.
- Me tienes que explicar una cosa - dije cuando se habían ido todos.
- Yo no tengo que explicarte nada..
- ¿Que te he hecho para que estés tan borde?
- No lo entenderías.
- Si no me lo explicas seguro que no ¿que es eso de que no somos ni hermanastros?
- Pues que no lo somos, nuestros padre no están casados solo viven juntos, nunca hemos sido hermanastros
- ¿Y por eso estás tan borde conmigo? ¿Que cambia eso? No cambia nada.
- No, no es por eso, y si, si que cambia.
- Pues explícamelo bien porque no entiendo nada.

Me besó.

- ¿Ahora lo entiendes? - dijo enfadado.
- No no lo entiendo ¿que cojones haces?
- Emma, estoy enamorado de ti desde hace mucho. Siempre he querido ser como tu hermano mayor para estar cerca tuyo y protegerte porque sabia que no te ibas a fijar en mi de otra forma. Y ahora ya no me dejas ni ser tu hermano.
- Carlos, tienes novia. Y yo tengo novio. Yo te quiero como un hermano, pero tampoco quiero que me sobre protejas como intentabas hacer, ya no soy una enana, tengo 17 años y se cuidarme sólita.
- Esta bien. Pues que disfrutes de tu novio y de tu estupenda nueva casa, adiós.- dijo empezando a bajar las escaleras.
- Carlos, espera... - no obtuve respuesta.



(...)



- Cuanto han tardado en irse - dijo Alvaro cuando pasé a la habitación.
- Estaba hablando con Carlos
- ¿sobre que?
- Nada, mucho tiempo sin vernos, muchas cosas que contar...
- Ah, es que hoy no parecía vuestro mejor día, estabais muy bordes, al menos él
- Estaríamos cansados los dos...
- Bueno, ya sabes que pase lo que pase me lo puedes contar...

Quería contárselo, pero tenia miedo. Sabía que Alvaro era muy celoso y si le decía que Carlos no era realmente mi hermano, y que además me había besado se enfadaría y no quería cagarla el primer dia que bastante me había costado tenerle a mi lado.

- Lo sé.
- Anda, duérmete que tienes cara de cansada...
- Vale, buenas noches
- Buenas noches pequeña.

Me besó, apagó la luz y se dio la vuelta para dormir.
Me tumbé e intenté dormir, estaba echa polvo, pero esa noche me fue imposible dormir...










sábado, 9 de agosto de 2014

Capitulo seis {ST}

[ Narra Alvaro ]
- No me des las explicaciones ahora, sal ahí y salva a tus compañeros que ya no saben que hacer para explicar tu ausencia.

Sin pensarlo dos veces le hice caso y salí al escenario. Primero unos segundos de gritos y después un silencio incómodo, que exigía que diese una explicación.
- Ehh, vale, he llegado tarde pero todo tiene una explicación...
- Si, y más vale que sea buena, porque anda que no te habré llamado veces... - dijo Carlos que seguí igual de borde.
- Veréis, como todos sabréis yo estaba de viaje, así que mi avión se ha retrasado y no he podido coger el vuelo hasta la 1... - expliqué.
- Eso está muy bien, pero no se tarda tanto en venir desde Canarias... - se quejó de nuevo Carlos.
- Ya, pero... no venia de Canarias, chicos, siento haberos mentido - hice una pausa y mire al publico que estaba en completo silencio - siento haberos mentido a todos.. en realidad venia de New York. Había alguien en New York a quien todos echábamos de menos ¿no es así? - les dije a mis compañeros - Y bueno, ya que se fue por mi culpa, pues sentía que también era responsabilidad mía traerla de vuelta, y eso he hecho... Emma.. ¿puedes subir por favor?

En pocos segundos subió las escaleras del escenario y se colocó a mi lado. El público seguía en silencio. Carlos se levantó y la abrazó, tras ese abrazo todo el público exclamó un sonoro "ohh" que apenas duró unos segundos dejando tras él otra vez un terrible silencio.

- Bueno, muchos la conoceréis, otros no, pero os la presento, ella es Emma, la hermana de Carlos - hice una pausa - Pero... además de la hermana de Carlos en estos días me he dado cuenta de que también es la mujer de mi vida, y que si hay algo que tengo claro es que quiero pasar el resto de mis días con ella. Emma.. cásate conmigo.

Al terminar estas palabras todo el publico aplaudió y junto a ellos mis cuatro compañeros.

- Bueno ¿dejarle responder no? - dije callando al público. Emma no decía nada, y eso me asustaba.
- Alvaro yo... - dijo al fin.
- Emma, por favor...- me temía lo peor.
- A ver, me encantaría poder decirte que si ahora mismo, pero no puedo... 
- ¿Que te lo impide?
- Alvaro, no puedo casarme, tengo 17 años...

Aquella calurosa noche de verano se volvió a llenar de un frío silencio. Era algo que debía haber previsto antes. No sabía que decir. Estaba haciendo el ridículo delante de todo el mundo.

- Escucha, Alv - dijo Emma sentándose en mis piernas - Vamos a olvidar esto ¿vale? Espera un año y si quieres lo repetimos, te prometo volver a poner la misma cara de sorpresa que he puesto - rió. Tenía una sonrisa preciosa, y era imposible no sonreír al verla. - Hasta entonces, vamos a disfrutar el uno del otro, sin más preocupaciones. ¿Vale?

Asentí y la besé. Emma bajó del escenario acompañada de un fuerte aplauso del publico. 





[ Narra Emma ]

Bajé del escenario a toda prisa, que vergüenza había pasado. A penas me dio tiempo a asumir lo que estaba pasando cuando noté que se subían a mi espalda.

- EMMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA - gritó Alba - Esto se avisa ¿no?
- Albaaa - se bajó de mi espalda y la abracé. - Es que ni yo misma sabía que iba a volver esta noche.
- Dios tía, te he echado tanto de menos. ¿Y lo de Alvaro que? menos mal que al final todo salió bien.. porque la que se lió en la boda por ti.
- JAJAJAJA ¿en serio? ¿que pasó?
- Ya te lo contaré con más detalle, pero tienes que agradecérselo a tu hermano... yo aún estoy buscando alguien que grabara la cara de Lidia mientras miraba desde el altar como Alvaro salía por la puerta. - rió.
- JAJAJAJA Que mala persona eres... bueno.. ¿y de ti y de Carlos que fue?
- Pues nada, ahí seguimos...
- Me alegro - sonreí.

Pasamos unos minutos en silencio, habían pasado meses.. pero ninguna de las dos tenía nada que contar.
Al cabo de un rato los chicos bajaron del escenario, el concierto había acabado.

- Bueno, ya es hora de volver a casa ¿no? - dijo Carlos acercándose a mi por la espalda.
- Carlos, yo no puedo volver a casa...
- ¿que? llevas meses fuera y ahora no puedes volver...
- Papá no sabe que estoy aquí, y mi tía no estaba muy de acuerdo en que viniese.. así que no se como reaccionaria al verme y me gustaría estar un tiempo sin meterme en problemas...
- Entonces ¿dónde vas a dormir? - me puse roja y miré a Alvaro que estaba cambiándose la camiseta - Ah vale, entiendo - dijo Carlos - En plan parejita... pillado... - lo intentó decir en tono de broma pero se notaba que no le hacía ninguna gracia.
- Carlos, se que siempre voy a ser tu "hermana pequeña" pero no soy una cría y tienes que entenderlo...
- No, no, si yo lo entiendo, tranquila. - dijo yéndose
- Eh, Carlos... - le paré - me alegro mucho de volver a verte, hermano... - creo que era la primera vez que le llamaba hermano y pareció gustarle, se dio la vuelta y me abrazó.


- Emma ¿nos vamos a casa? - pregunto Alvaro que ya había cargado las maletas en el coche.
- Claro, ya voy. - respondí.

- Ehh ¿no os venís de fiesta? - preguntó Dani.
- No, estamos cansados, mañana nos vemos - Respondió Alvaro.
- Si si, cansados... vosotros lo que queréis es hacer cosas de mayores - dijo David.
- Anda calla, salido - rió Alv.
- Déjales, ellos  se lo pierden.

Tras estas palabras de Blas los cinco se despidieron de nosotros y nos dejaron marchar.



[ ... ]


Llegamos a un pequeño apartamento en el centro de Madrid. Alvaro me invitó a subir, me hizo un pequeño tour por toda la casa y abrió la puerta de la última habitación del pasillo.

- Bueno, esta es nuestra habitación.
- ¿Nuestra? - sonreí - ¿que bien suena eso no?
- Nuestra casa. Nuestra habitación. - Repitió Alvaro. - Si, la verdad es que suena bastante bien.
- Necesito una ducha.
- Pues ya sabes donde esta el baño. Ve a ducharte y yo mientras coloco la ropa de las maletas en el armario ¿vale?


Asentí y fui a ducharme.
Al salir me puse la ropa interior, me lié la toalla al cuerpo y fui hasta la habitación. Alvaro estaba tumbado en la cama, llevaba unos pantalones de chándal que le llegaban por la rodilla y no llevaba camiseta. Me puse de cara al armario para no verle y lo abrí en busca de un pijama. Cuando tenía el pijama en la mano deje caer la toalla al suelo. En seguida las manos cálidas de Álvaro rozaron mi cintura.

- No te lo pongas, estás mejor sin pijama.
- Pero, necesito llevar pijama para dormir.
- ¿Quien ha dicho que vallamos a dormir?


Me dí la vuelta y le besé.

- La otra noche me dejaste con las ganas y ahora te vas a enterar. - le amenacé.
- Y que te crees ¿que yo no tenía ganas?

Comenzó a besarme cada vez con más ganas. Me agarré con los brazos a su cuello y salté agarrándome a su cintura con las piernas.
Alvaro caminó hacia atrás dejándose caer sobre la cama haciendo que yo cayera encima suyo.

- Hmmm ... ¿una casa vacía, una cama solo para los dos ...? ¿ nadie que pueda interrumpir? ¿se han alineado los planetas o algo? - reí.


jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo cinco {ST}

[ Narra Emma ]

Vi como Alvaro se alejaba hasta el ascensor y como las puertas se cerraban detrás suyo.
Pasé a la casa, estaba vacía. ¿Donde estaría Helen? No había terminado de hacerme la pregunta cuando apareció Helen por la puerta.

- Tu eres tonta, tonta y tonta... - dijo cerrando la puerta detrás mio y sentándose a mi lado en el sofá. - ¿se puede saber porque esta Alvaro volviendo al hotel y no esta ... aquí contigo... - se rió.
- Le dije que pasara, pero no quiso, se tomo muy enserio lo que le dije la otra noche...
- Ay, que mono, jo. Que envidia me das, yo también quiero un chico así.
- Si supieras lo que he pasado, no dirías lo mismo.
- Bueno, lo importante es todo lo que esta haciendo ahora y que ha acabado todo bien ¿no?

- Bueno "acabar bien" , tampoco hay nada claro.

El sonido de mi móvil interrumpió la conversación. Era un mensaje de Alvaro.

Te espero en el aeropuerto mañana, el avión sale a las 12 y tengo dos billetes, no me falles. Te quiero. 

Los ojos se me abrieron como platos al ver el mensaje ¿volver a España? ¿Sin permiso de mis padres? Era una locura ¿estaba preparada para hacerlo?
Helen al ver mi cara me quitó el móvil, cosa que no pude evitar porque no era capaz de reaccionar en esos momentos.

- Tía, tía, tía, que fuerte ¡que vuelves a España y con novio! - dijo Helen pegando saltos.
- Bueno, tampoco es seguro, no tengo ni el permiso de mi padre ni de mi tía ni de nadie.
- ¿Que no es seguro? Tu te vas como que me llamo Helen. Venga, vamos a hacer la maleta y mañana te llevo al aeropuerto.




[ Narra Alvaro ]


Me sonó el móvil a mitad de la mitad de la madrugada ¿Que coño hacia Carlos llamándome a estas horas?

- Carlos ¿que horas de llamarme son estas? - respondí enfadado.
- Es la una del medio día - respondió - Así que allí son las 12, dormilón, es una hora muy normal para estar despierto.

Con tanto lío se me había olvidado que les había dicho a los demás que me iba a Canarias a visitar a  mis primos, parecía mentira que después de tantos años no supieran ya que no tenía primos en canarias.

- Bueno ¿y que quieres? - respondí.
- ¿no se te habrá olvidado que tenemos concierto esta noche?
- No, me acuerdo perfectamente y volveré a tiempo, tranquilo.
- Vale, pues solo era eso, hasta luego.

Colgó sin darme tiempo a responder. La verdad es que desde que se había ido Emma Carlos estaba muy borde conmigo, supongo que porque había sido culpa mía que se fuese.
Me volvi a quedar dormido y cuando desperté ya era hora de ir al aeropuerto.
Me levante y me vestí. Cogí la maleta, salí del hotel y me monté en un taxi para ir al aeropuerto. Miraba el móvil cada pocos minutos. No tenia ninguna respuesta de Emma, pero tenia esa sensación de que vendría.



[ ... ]



Las doce y media, había perdido el vuelo, pero seguiría esperando, sabia que llegaría.
Mi móvil volvió a sonar, esperaba que fuera Emma, y me decepcione un poco al ver el nombre de Carlos en mi pantalla.

- Dime Carlos.
- ¿Vas a venir a comer? - preguntó seco.
- Lo tenía pensado pero el vuelo se a suspendido y tengo que esperar al siguiente.
- Ya, claro, bueno, esta bien, no te retrases mucho.



[ Narra Emma ]



Ya eran las doce y media y yo seguía discutiendo con mi tía. Álvaro se habría ido ya.

- ¿A donde vas a ir tu sola? - pregunto mi tía enfadada.
- A España.
- ¿Sola?
- Si me hubieras dejado irme hace media hora no iría sola.
- No se yo si es peor que vayas sola o que vayas con ese chico.
- ¿Sabes? Quiero a ese chico, y voy a ir tras él.

Le pegue un empujón y la aparté de delante de la puerta.

- Si te vas, aquí no vuelvas suplicando que te vuelva a acoger en mi casa.
- Tranquila, no pensaba hacerlo.

Tiré de la puerta y la cerré  mis espaldas. Bajé corriendo a la calle, por suerte Helen seguía esperando. Me meti en el coche y le hice un gesto para que arrancase.

- ¿Al fin has conseguido convencerla? - preguntó.
- No, pero me da igual, yo me voy.
- Que bonito todo, me encanta. - rió.


[ Narra Álvaro ]


La una menos cuarto, en siguiente vuelo salia a la 1, si no aparecía ya me iba, había algo que me hacia esperar, algo que me decía y que iba a venir y así fue. Unos cinco minutos después la vi aparecer por el final del pasillo, corriendo junto a Helen. Cuando me vio ambas se pararon delante mio.

- Lo siento - dijo Emma.
- Tranquila, lo importante es que estés aquí. - Las mire a las dos - Nos tenemos que ir o perderemos el avión Emma, y ya llego tarde al concierto.
- Venga, iros, espero volver a veros pronto - dijo Helen dándome dos besos y dándole un fuerte abrazo a Emma.
- Adiós, y gracias - respondí.

Me respondió con una sonrisa y se alejó.
Agarre a Emma de la mano y nos montamos en el avión.
Después de unas horas callados Emma se atrevió a hablar.

- ¿Por que me esperaste? - preguntó.
- Sabia que vendrías.
- ¿Y si no me llegan a dejar que?
- ¿Te han dejado venir?
- No, pero me ha dado igual. - rió.
- ¿Sabes lo que significa esto para mi? - no le deje responder - Eres lo mejor que me ha pasado nunca. - Le besé.


[ ... ]

Llegamos a Madrid sobre las 9, llegaba tarde al concierto, muy tarde.
Salimos del aeropuerto a toda prisa y nos subimos en mi coche.
Las 10, el concierto ya había empezado... A ver que explicación daba yo ahora.
Aparque en la zona de detrás del recinto y llame a la puerta de los camerinos.
Al verme el guardia me abrió y pase con Emma de la mano.
Una mirada asesina de Magi me fulminó nada más entrar.

- Magi yo...
- No me des las explicaciones ahora, sal ahí y salva a tus compañeros que ya no saben que hacer para explicar tu ausencia.

Sin pensarlo dos veces le hice caso y salí al escenario. Primero unos segundos de gritos y después un silencio incómodo, que exigía que diese una explicación.

lunes, 21 de julio de 2014

Capitulo cuatro {ST}

[ Narra Emma ]

- ¡Míralo! ¡Ahí está! - dijo mientras comenzaba a correr entre la gente.


Intente seguirla, pero tras chocar con un par de señoras la perdí. Ya no la veía , había desaparecido entre la gente ¿y ahora que hacía yo?
Miré de un lado para otro. Ni rastro de Helen.

- Perdona ¿Emma? - dijo un chico que se puso delante mío.
- Sí, soy yo ¿qué pasa?

El chico no pronunció ni una palabra más, me puso un papel en la mano y se fue. Mi cara en esos momentos tenía que ser un poema, no había visto cosa más rara en mi vida. Pensé en tirar aquel papel pero la curiosidad me pudo y lo abrí.

"¿Que mejor para empezar de cero que regresar al lugar donde comenzó todo?"

Tan solo esa frase escrita a boli sobre aquel papel. Nada más. Le di varias vueltas al papel buscando algo más de información. Pero nada. Era una simple servilleta. Al darme cuenta de que era una servilleta me fije en el logotipo. Lo reconocí aunque no estaba segura de quererlo haber hecho. Era el de la discoteca donde casi un año antes había ido con las chicas, Carlos y el resto del grupo. Pensé que a lo mejor alguien quería que fuese allí...
¿Pero que estaba diciendo? Esas cosas solo pasan en las películas. Seria algún loco gastándome una broma y lo de la servilleta pura coincidencia.
A pesar de aquellos pensamientos, algo dentro de mi me hizo salir de aquel enorme parque y pedir un taxi.


[...]


Llegué a la puerta de aquella discoteca, una nube de recuerdos me bombardeó. Me acerque a la puerta, había un cartel.

"Cerrado, fiesta privada"

Era de esperar ¿como había podido imaginar que alguien haría algo así? Era una broma y yo había picado como una tonta.
Me di la vuelta, enfadada, pediría un taxi y me iría a casa. Si había sido idea de Helen no tenia gracia.
Paré un segundo en seco al darme cuenta de un pequeño detalle. ¿El cartel estaba escrito en español? ¿Qué hacía un cartel en español en una discoteca en pleno centro de New York? ¿O es que me estaba volviendo loca? Me di la vuelta para comprobar si mi sospecha era cierta.

- Disculpe, señorita Emma, la estábamos esperando para una fiesta privada.

Tenía a Álvaro de pié delante mío, llevaba una camisa blanca y unos pantalones negros. Estaba más guapo que nunca. Se me escapó una pequeña risita ¿qué hacía allí?
Sin decir nada me tendió su mano y me invitó a pasar a la discoteca. No había nadie, tan solo una mesa con una velita en el centro. Álvaro me acompaño hasta la mesa y movió la silla para que me sentara. Muy clásico sí, pero me gustaba.
La cena comenzó en silencio, ni una sola palabra, solo miradas que hablaban por si solas. Y es que tenía unos ojos tan preciosos, ese chico era capaz de transmitir todo con una simple mirada, cosa que a mí me volvía loca y me había llevado a hacer locuras.

- Bueno ¿me vas a explicar a qué viene todo esto?
- Me dijiste que me lo currara ¿no? Y pues eso he hecho.
- ¿Y así te lo curras? ¿Sin pronunciar palabra?
- Eh, señorita, la noche solo acaba de empezar.

Se levanto de la mesa y me dio su mano. Yo la cogí y lo acompañe hasta la pista de baile. Él puso una música lenta y agarró mi cintura, yo me sujete con los brazos a su cuello y comenzamos a bailar lenta mente.

Al cabo de unos minutos acercó su boca a mi oído.

- Me provocas algo más... no se definirlo...
Entre tú y yo algo raro sucede,
Pude confiar en ti, nada más conocerte.
Bajé la guardia y subí mis apuestas.
Quise arriesgarme a ti sin pedir cuentas...

Entono esas palabras en mi oído, su voz era dulce y tranquilizadora. Tras cantar esto me miró a los ojos. Otra vez su mirada, volviéndome loca. Acercó sus labios a los míos, los rozó y dejándome con las ganas de aquel beso se separó de mi apago la música y agarró mi mano.

- Vámonos, aún queda mucha noche por delante.

Me saco corriendo de aquella discoteca y me llevo en un taxi hasta Central Park. Pagó el taxi y salió corriendo sin soltarme la mano. Corrimos por los caminos de aquel inmenso parque hasta llegar a uno de los sitios más escondidos y solitarios. Se tiró boca arriba sobre el césped arrastrándome a mí de la mano y haciendo que cayese encima de él.
De nuevo nuestras caras a pocos centímetros y nuestras bocas rozándose, pero una vez más me dejó sin aquel beso. Me empujo para que me quedase tumbada a su lado.

- Mira las estrellas, que bonitas - dijo mirando al cielo.
- No se ven las estrellas, estamos en pleno centro de New York, hay demasiada luz. - respondí en tono burlón.
- Anda mira, si las rubias también piensan.
- No fastidies la noche, que está yendo muy bien.
- Me alegro de que te haya gustado.
- ¿Y ahora qué? ¿Ya ha acabado?
- Si, ¿o es que has echado en falta algo?
- Pues sí, la verdad es que me ha faltado un detalle.
- ¿Ah sí? ¿cuál?

Me acerque a él y le besé, esta vez mucho más dulce y lenta que todas las otras.

- Ahora sí, ya está completa la noche. - sonreí.

Álvaro me devolvió la sonrisa y me abrazó. Nos quedamos un rato abrazados, él me acariciaba el pelo.

- ¿Ya va siendo hora de que te acompañe a casa no? - dijo levantándose.

Le hice caso y comenzamos a andar por las calles de aquella ciudad hasta llegar a mi casa.
Me acompaño hasta arriba y en la puerta paramos los dos. Abrí la puerta y pasé.

- ¿Quieres pasar? Creo que tenemos la casa para nosotros solos, le sonreí.
- ¿Y hacerlo sin arriesgarnos a que nos pille nadie? Eso es demasiado aburrido para nosotros Emma -rió.
- Tonto... si quieres llamo a la policía a ver si nos pillan ellos cuando lleguen.
- Y me dice a mi tonto... No Emma. Además, tú me pediste que te demostrara que para mi no eras solo sexo así que eso joderia toda la noche. - se quedó callado unos segundos - Buenas noches. - Me besó por última vez y se fue.

sábado, 12 de julio de 2014

Capitulo tres {ST}

*Narra Emma*

Salimos de la discoteca y fuimos hasta los coches.

- Me dejas hablar con Emma a solas - Le pidió Álvaro a Helen.
- Esta bien, te espero en el coche Emma, pero no tardes mucho. - dijo alejándose de nosotros.

Cuando estuvo lejos Álvaro me miró a los ojos, y estuvimos unos segundos callados. Ninguno de los dos sabía que decir. Al cabo de pocos minutos Álvaro se decidió a hablar.

- Emma, tengo que volver a España, mañana tengo concierto.
- Pues bien, vete.
- ¿Y ya está? ¿No vas a volver conmigo?
- ¿Que te piensas que vas a venir aquí, y te voy a perdonar así porque sí?
- Hace unos minutos no parecías muy enfadada.
- ¿A qué jode eh? jode que la persona de la que estás enamorado lo haga contigo solo por follar, eh. Ya era hora de que probaras tu propia medicina.
- ¿Qué pasa? ¿Ya no estás enamorada de mí? Si es así dímelo y desapareceré de tu vida para siempre.
- Pues claro que estoy enamorada de ti Álvaro, siempre lo he estado, pero el daño que me has hecho no te lo voy a perdonar así de un día para otro. Cúrratelo un poco, demuéstrame que esta vez es verdad y que no soy solo un juego.
- Emma, te quiero, de verdad. No eres un puto juego, no me cruzo el océano por un puto juego.
- Quiero hechos, no palabras.

Y con esto di por terminada la conversación y salí corriendo al coche de Helen. 
Ella arrancó sin decir nada y no cruzamos palabra hasta llegar a casa.

- Lo siento - dijo apoyándose en la puerta de mi habitación.
- ¿El que sientes?
- Lo de Álvaro.
- No es culpa tuya.
- Si, por haberlo traído
- ¿Has sido tu?
- Si, no te enfades, por favor.
- Tranquila, si te lo agradezco, necesitaba verle.
- pero ¿ahora qué? ¿Vas a dejar que de vuelva y que esto acabe aquí?
- Yo ya le he dicho lo que quiero, ahora está en sus manos. No podía perdonarle de un día para otro.
- Tienes razón. Bueno ¿tu estas bien ahora?

Asentí. Mentía, no paraba de darle vueltas a todo lo que me había dicho Alv y lo que le había dicho yo ¿lo habría hecho bien? ¿Podía confiar en que el fuera a luchar por mi? ¿o lo habría perdido por ser tan tonta? No estaba bien. Pero no quería preocuparla.

- Ahora, confiesa ¿lo habéis hecho en el baño?  - dijo con una sonrisa pícara.
- No.
- Mientes, venga, di la verdad - dijo mientras se tiraba encima mío y comenzaba a hacerme cosquillas.
- Vale, si, lo hemos hecho, pero para. - dije mientras me reía a carcajadas a causa de las cosquillas.
- Lo sabia - rió - Me tienes que decir como es en la cama, a ver si me lo voy a tener que ligar yo... - por suerte el sonido del teléfono interrumpió nuestra conversación - tengo que responder - dijo mientras miraba la pantalla - pero que sepas que no te vas a librar de responderme a esa pregunta.

Tras decir esto salió dando saltos de la habitación y respondió a la llamada.

- Hola...Dime...Claro...Oh, que mono...Por supuesto, allí estaremos... Hasta mañana. - se le oyó decir a Helen al otro lado de la puerta. Cuando colgó volvió a pasar a la habitación.

- ¿Quien era? - pregunté.
- Un amigo, que nos invita mañana a dar una vuelta por Central Park.
- ¿Un amigo? ¿Segura que no prefieres ir tu sola? - dije haciéndole un gesto con las cejas.
- Que no tonta, si solo es un amigo. - rió - ahora duerme, que mañana nos vamos a acostar tarde.

Le hice caso y me fui a dormir.




[ ... ]



- Dormilonaaaaaaa - oí la voz de Helen.
- Un ratito más, porfa. - dije dándome la vuelta y tapándome la cabeza con la sábana.
- De eso nada, arriba, que hemos quedado.
- ¿Pero no habíamos quedado por la tarde?
- Si, el problema es que son las 3. Hemos quedado a las 6 , estas sin arreglar y tenemos que llegar hasta Central Park.
- ¡¿Las 3?!
- Si, has dormido toda la mañana... Estarías cansada.. ¿de que seria? - rió.

Le tire un cojín pero logro esquivarlo. Salió corriendo y fue a la cocina donde me esperaba el desayuno ya preparado.

- ¿Cómo puedo ser yo tan vaga y tu tan buena anfitriona? ¡Si es que somos la pareja perfecta - reí
- Pues sí, yo me casaba contigo - bromeó - bueno no, que Álvaro me pega...



[ ... ]



Cuando ambas estuvimos arregladas fuimos a la boca de metro más cercana y ahí cogimos un metro hasta Central Park.
La verdad es que esa ciudad era preciosa, y la había echado de menos. Pero aun añoraba mas Madrid, la ciudad en si no , pero los momentos vividos en ella si... Y es que aún, cada vez que me acordaba una sensación rarísima y molesta me presionaba el pecho.
Ambas caminábamos por aquel gigantesco parque. Estaba lleno de gente.
Helen se paro de repente.

 - ¡Míralo! ¡Ahí está! - dijo mientras comenzaba a correr entre la gente.


Intente seguirla, pero tras chocar con un par de señoras la perdí. Ya no la veía , había desaparecido entre la gente ¿y ahora que hacía yo?