Salimos de la discoteca y fuimos hasta los coches.
- Me dejas hablar con Emma a solas - Le pidió Álvaro a Helen.
- Esta bien, te espero en el coche Emma, pero no tardes mucho. - dijo alejándose de nosotros.
Cuando estuvo lejos Álvaro me miró a los ojos, y estuvimos unos segundos callados. Ninguno de los dos sabía que decir. Al cabo de pocos minutos Álvaro se decidió a hablar.
- Emma, tengo que volver a España, mañana tengo concierto.
- Pues bien, vete.
- ¿Y ya está? ¿No vas a volver conmigo?
- ¿Que te piensas que vas a venir aquí, y te voy a perdonar así porque sí?
- Hace unos minutos no parecías muy enfadada.
- ¿A qué jode eh? jode que la persona de la que estás enamorado lo haga contigo solo por follar, eh. Ya era hora de que probaras tu propia medicina.
- ¿Qué pasa? ¿Ya no estás enamorada de mí? Si es así dímelo y desapareceré de tu vida para siempre.
- Pues claro que estoy enamorada de ti Álvaro, siempre lo he estado, pero el daño que me has hecho no te lo voy a perdonar así de un día para otro. Cúrratelo un poco, demuéstrame que esta vez es verdad y que no soy solo un juego.
- Emma, te quiero, de verdad. No eres un puto juego, no me cruzo el océano por un puto juego.
- Quiero hechos, no palabras.
Y con esto di por terminada la conversación y salí corriendo al coche de Helen.
Ella arrancó sin decir nada y no cruzamos palabra hasta llegar a casa.
- Lo siento - dijo apoyándose en la puerta de mi habitación.
- ¿El que sientes?
- Lo de Álvaro.
- No es culpa tuya.
- Si, por haberlo traído
- ¿Has sido tu?
- Si, no te enfades, por favor.
- Tranquila, si te lo agradezco, necesitaba verle.
- pero ¿ahora qué? ¿Vas a dejar que de vuelva y que esto acabe aquí?
- Yo ya le he dicho lo que quiero, ahora está en sus manos. No podía perdonarle de un día para otro.
- Tienes razón. Bueno ¿tu estas bien ahora?
Asentí. Mentía, no paraba de darle vueltas a todo lo que me había dicho Alv y lo que le había dicho yo ¿lo habría hecho bien? ¿Podía confiar en que el fuera a luchar por mi? ¿o lo habría perdido por ser tan tonta? No estaba bien. Pero no quería preocuparla.
- Ahora, confiesa ¿lo habéis hecho en el baño? - dijo con una sonrisa pícara.
- No.
- Mientes, venga, di la verdad - dijo mientras se tiraba encima mío y comenzaba a hacerme cosquillas.
- Vale, si, lo hemos hecho, pero para. - dije mientras me reía a carcajadas a causa de las cosquillas.
- Lo sabia - rió - Me tienes que decir como es en la cama, a ver si me lo voy a tener que ligar yo... - por suerte el sonido del teléfono interrumpió nuestra conversación - tengo que responder - dijo mientras miraba la pantalla - pero que sepas que no te vas a librar de responderme a esa pregunta.
Tras decir esto salió dando saltos de la habitación y respondió a la llamada.
- Hola...Dime...Claro...Oh, que mono...Por supuesto, allí estaremos... Hasta mañana. - se le oyó decir a Helen al otro lado de la puerta. Cuando colgó volvió a pasar a la habitación.
- ¿Quien era? - pregunté.
- Un amigo, que nos invita mañana a dar una vuelta por Central Park.
- ¿Un amigo? ¿Segura que no prefieres ir tu sola? - dije haciéndole un gesto con las cejas.
- Que no tonta, si solo es un amigo. - rió - ahora duerme, que mañana nos vamos a acostar tarde.
Le hice caso y me fui a dormir.
[ ... ]
- Dormilonaaaaaaa - oí la voz de Helen.
- Un ratito más, porfa. - dije dándome la vuelta y tapándome la cabeza con la sábana.
- De eso nada, arriba, que hemos quedado.
- ¿Pero no habíamos quedado por la tarde?
- Si, el problema es que son las 3. Hemos quedado a las 6 , estas sin arreglar y tenemos que llegar hasta Central Park.
- ¡¿Las 3?!
- Si, has dormido toda la mañana... Estarías cansada.. ¿de que seria? - rió.
Le tire un cojín pero logro esquivarlo. Salió corriendo y fue a la cocina donde me esperaba el desayuno ya preparado.
- ¿Cómo puedo ser yo tan vaga y tu tan buena anfitriona? ¡Si es que somos la pareja perfecta - reí
- Pues sí, yo me casaba contigo - bromeó - bueno no, que Álvaro me pega...
[ ... ]
Cuando ambas estuvimos arregladas fuimos a la boca de metro más cercana y ahí cogimos un metro hasta Central Park.
La verdad es que esa ciudad era preciosa, y la había echado de menos. Pero aun añoraba mas Madrid, la ciudad en si no , pero los momentos vividos en ella si... Y es que aún, cada vez que me acordaba una sensación rarísima y molesta me presionaba el pecho.
Ambas caminábamos por aquel gigantesco parque. Estaba lleno de gente.
Helen se paro de repente.
- ¡Míralo! ¡Ahí está! - dijo mientras comenzaba a correr entre la gente.
Intente seguirla, pero tras chocar con un par de señoras la perdí. Ya no la veía , había desaparecido entre la gente ¿y ahora que hacía yo?
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