[ Narra Emma ]
Mi llegada a New York no fue de todo agradable. Mi tía estaba muy enfadada
conmigo y tampoco es que yo le agradeciese que me hubiera vuelto a joder la
vida.
Me recogió en el aeropuerto y me llevó hasta a casa. No dijimos nada en todo el
trayecto. Mis ojos rojos y el rímel por toda mi cara le indicaban que no estaba
alegre.
Cuando llegamos subí directamente a mi habitación. Si ya de por si aquel
piso era pequeño, después de haber vivido en aquel chalet de Madrid, aun me lo parecía
más.
Deje la maleta en una silla y la abrí.
Lo primero que saqué fue aquel colgante que me había regalado Alba, lo
apreté con fuerza en mi mano y me lo puse, sin poder evitar que se me escapase
alguna lágrima.
- Pensaba, que estarías contenta de volver, al fin y al cabo nunca quisiste
irte.
- Eso fue después de empezar mi vida allí.
- Después de conocer al chico ese.
- "El chico ese" como tu dices se llama Álvaro.
- Bueno, Álvaro, ¿ese es el mismo que hizo que tuvieras un accidente y quedaras
en coma, el mismo que hizo que te expulsaran del instituto y aún así se casó
con otra?
- Y el que me enseñó a amar.
- Follar no es amar Emma, el no te amaba. Si al fin y al cabo te he hecho un
favor.
- ¿Sabes qué? No tienes ni idea de nada. Me has separado de todas las personas
a las que les importaba, y ahora estoy sola, porque tú para mí ya no eres nada,
me has jodido la vida.
Parecía mentira que mi tía quisiera mi felicidad. ¿No había tenido
suficiente con separarme de todo lo que quería? Ahora encima sacaba mierda para
hacerme sufrir más.
Salí de la habitación dando un portazo y salí del edificio.
Comencé a andar por las calles de esa enorme ciudad.
- ¿Emma? ¡EMMA! - Oí que gritaban detrás mío.
Pensé que era mi tía así que no le hice caso.
Un fuerte empujón en el hombro hizo que me diese la vuelta.
- No me lo creo Emma ¿eres tú? - Era Helen.
- Si, soy yo - reí.
- Ay, has vuelto ¿qué bien no? ¿Por qué lloras?
- He discutido con mi tía, no quiero volver a casa, no quiero estar aquí,
quiero volver a España, estoy sola.
- No estás sola, aquí tienes a los de siempre. No ha habido día que no nos acordásemos
de ti. ¿Crees que estarías mejor en mi casa? - Asentí - Pues vamos a coger lo
que necesites y de camino a mi casa me cuentas todo con más detalle, porque no
creo que esto sea un simple enfado con tu tía.
Le hice caso, fuimos a mi casa y sin dirigirle la palabra a mi tía cogí la
maleta que aún no había deshecho y acompañe a Helen hasta su casa.
Por el camino le conté todo, desde cuando conocí a Álvaro, el accidente, lo del
instituto, la boda, lo que me había dicho mi tía... todo.
- Yo no es por meterme Emma, pero personalmente pienso que estas mejor aquí,
donde puedes olvidarte de ese chico.
- Pero no quiero olvidarle, quiero estar con él.
- Sea lo que sea yo te voy a apoyar en todo, siempre que tu seas feliz.
- Muchísimas gracias - la abracé.
[...]
Los días siguientes pararon muy lentos. No quería salir de casa, y no lo
hacía. No hacía nada, me pasaba las horas en mi habitación, pensando.
- Bueno, ya está bien, se acabo.- dijo Helen entrando en mi habitación, de
golpe.
- ¿Qué pasa? - Dije asustada.
- Se que te dije que no te iba a obligar a nada, que te iba a apoyar en lo que
hiciese falta, pero no voy a dejar que te quedes aquí encerrada todo el día,
vamos a salir, y vamos a pasárnoslo bien, como en los viejos tiempos
¿recuerdas? No vale negarse, te espero abajo.
Sin darme tiempo a decir nada salió de la habitación.
Conocía a Helen y sabía que no podía negarme.
Me vestí, me arregle un poco y bajé al portal. Helen estaba esperándome con el
coche. Fuimos hasta un local de un amigo suyo, habían hecho una fiesta privada.
Note que me sonaba el móvil, la música estaba muy alta y no iba oír nada. Helen
me indico donde se encontraba el servicio donde habría menos ruido y podría
responderlo. Me metí y cerré la puerta detrás mío para que se oyera menos la
música.
- ¿Si? - Respondí.
- ¿Emma? - la voz me resultaba muy familiar. Pero no la recordaba bien.
- Si, soy yo ¿quién eres?
- Soy Álvaro, llamaba para disculparme por no despedirme.
- Un poco tarde ¿no crees? Ala, disculpas aceptadas, adiós. - quería hacerme la
dura pero en el fondo me estaba muriendo por oír su voz.
- No, espera Emma.
- Es que no quiero que te pierdas ni un segundo de tu bonita luna de miel.
- No estoy de luna de miel...
- Ah, claro, ¿cómo ibas a llamarme en tu luna de miel? No soy tan importante.
- Emma, no es eso es que...
- No quiero explicaciones Álvaro, se acabo, ahora tu estas ahí, yo aquí y no
voy a volver, nuestras vidas se han separado, no hace falta que esto acabe
peor, olvidemos y ya está - deje de hablar, no oía nada al otro lado del
teléfono - ¿Álvaro? - Había colgado. Imbécil.
Me ha encantado! Cuando subiras el siguiente?
ResponderEliminarbesoos de @carla_dreamer