[ Narra Emma ]
El despertador sonó y me di cuenta de que Carlos había dormido toda la noche
a mi lado. Era tan adorable. Le iba a echar de menos.
Me animo a levantarme y me ayudó a prepararlo todo. Cuando ya estaba todo listo
me acompaño al salón dónde estaban mi padre y Marta.
- Volveré papa, lo prometo. - dije abrazándole.
- Claro que lo harás, no puedo volver a perderte hija.
- Ni yo a ti.
Nos abrazamos. Marta me dedico una leve sonrisa, ya que nunca nos habíamos
llevado muy bien.
Carlos me llevo hasta el aeropuerto. Era
temprano, ya que Carlos tenía que ir a la boda de Álvaro y Lidia y debía
dejarme antes de tiempo pada no llegar tarde.
Me ayudó a facturar las maletas y demás papeleos.
Cuando llegamos hasta donde el ya no podía pasar me agarró de la mano y me
abrazó sin decir nada.
- Hasta pronto hermana.
- Hasta pronto.
Con otro abrazo me aleje de él y me senté en una sala de espera. Vi como se
alejaba poco a poco caminando por el aeropuerto.
Aún quedaban dos horas hasta que saliese el avión y otras ocho de viaje hasta
New York y esas 10 horas iba a estar completamente sola. Y había algo que no
salía de mi cabeza, Álvaro, yo me marchaba, probablemente para no volver. Y lo
dejaba allí, dándole el sí quiero que yo tanto deseaba a otra chica que no era
yo.
[ Narra Álvaro ]
Los últimos invitados estaban llegando. Todo iba sobre ruedas, bueno, todo
excepto una cosa. Emma estaría ya en un aeropuerto a punto de coger un avión y
desaparecer de mi vida y yo ni siquiera me había dignado a despedirme. Me
sentía como una mierda, pero se suponía que aquél tenía que ser un día feliz,
tenía que eliminar cualquier pensamiento negativo de mi mente.
Ya era el momento, subí al altar de la mano de mi madre y esperé impaciente.
En pocos segundos ahí estaba, más bonita que nunca, con su vestido blanco.
Cogida del brazo de su padre. Cuando me di cuenta ya estaba a mi lado.
Preciosa, como siempre.
La ceremonia comenzó, y todo iba sobre ruedas, pero ya dicen que si algo está
destinado a salir mal, saldrá mal. Pues eso fue lo que ocurrió en ese momento.
El cura pronuncio esas palabras:
“Si alguien tiene algún motivo por el cual deba detenerse esta ceremonia,
que hable ahora o calle para siempre "
Tras decirlas se crea siempre una tensión entre todos los invitados de la
boda, por si alguien se atreve a hablar aunque normalmente nadie suele decir
nada. Y digo normalmente porque en este caso no fue así.
De repente de uno de los primeros bancos se levantó Carlos.
- Álvaro, por favor, piénsatelo bien, creo que hay una persona por la cuál debería
ser detenida esta ceremonia.
El pánico se extendió entre los invitados y un murmullo invadió la iglesia.
- Da igual tío, paso de ella - dije intentando que no saliese a la luz un
nombre, ni nada que pudiera fastidiar la boda.
- No bro, sabes que no pasas - dijo Dani levantándose tan bien.
- Pero eso es algo imposible, que ya forma parte del pasado no tenemos porque
sacarlo ahora, continuemos como si nada hubiera pasado - intentaba por todos
los medios que el tema no fuese a más y pudiéramos continuar con la ceremonia.
- ¿Que es imposible? ¿De verdad crees que ese es el problema? - comenzó a
decir Carlos muy serio - Siempre te quejas de que todas son iguales, que todas
te lo ponen muy fácil y ahora que por fin aparece una que de verdad te enamora,
como te lo pone un poco difícil la dejas ir. Mira, yo sé que esto es problema
tuyo, que no depende de mí pero tú también sabes que puedes besar a otra chica,
puedes querer a otra chica incluso casarte con otra chica, pero siempre va a
ser ella la que esté en tu cabeza, la que te haga rayarte una y otra vez por
haberla dejado ir. - hizo una pausa.- y ahora que ya he dicho lo que pienso te
pido que hagas lo que quieras, pero que te lo pienses, porque esa chica que de
verdad ha marcado tu vida, no es la que está a tu lado en ese altar. Si no la
que está en el aeropuerto a escasos minutos de coger el avión que va a sacarla
de tu vida para siempre.
La iglesia estaba en silencio, todas las miradas se centraban en mi que
estaba a punto de tomar una de las decisiones más importantes de mi vida. Pensé
durante unos segundos todo lo que había dicho Carlos, y tenía razón. No podía
dejarla y menos así.
- Tienes razón, no puedo hacerlo.
Un murmullo se despertó de nuevo entre los invitados.
- Álvaro, por favor - Lidia, asustada había comenzado a llorar.
- Lo siento, no puedo.
Bajé del altar y salí corriendo de aquella iglesia y me monté en el coche
que había preparado a la salida.
- Corra, lléveme al aeropuerto. - Le dije al chófer.
- ¿Y tu chica?
- Mi chica está a punto de coger un avión y desaparecer de mi vida, arranque,
corra.
El conductor muy extrañado me hizo caso y me llevo al aeropuerto. Baje del
coche y entre corriendo. A la gente no le parecía muy normal eso de ver a un
chico vestido de novio corriendo por medio de un aeropuerto. Todo el mundo me
miraba. Me salté varios controles de seguridad, ya no corría solo, ahora a
demás llevaba a varios policías corriendo detrás.
Llegue a uno de los mostradores de embarque.
- Necesito subir al avión que va a New York, ahora.
- Lo sentimos señor, pero ese vuelo está despegando en este momento.
Mire por uno de los ventanales, y mi alma cayó al suelo rompiéndose en mil
pedazos cuando me di cuenta de que, efectivamente, Emma se alejaba de mi a una
velocidad alucinante. Si algo tenía claro en ese momento es que lo acaba de
dejar todo por ella y esto no iba a acabar así.
sábado, 7 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
Capítulo dieciocho.
[ Narra Emma ]
Cuando me desperté ya era tarde, había dormido durante muchas horas. Baje a desayunar con la esperanza de que a mis padres se le hubiera pasado el enfado. No era así, además estaban todos mirándome seriamente.
- ¿Qué pasa? ¿He matado a alguien? - Pregunté - No es para tanto joder.
- No es eso Emma, ven aquí.- dijo mi padre.
- Que ya lo sé papa, me puedo quedar embarazada y todo ese rollo
¿Podemos ahorrarnos la charla?
- Tu tía quiere que vuelvas a New York.
¿Qué? ¿Ahora que había empezado mi vida aquí dese cero querían separarme de todo lo que más quería?
- Pues no, no me quiero ir, ahora ya no.
- No hay vuelta atrás Emma, tu avión sale mañana por la mañana.
NO NO NO Y NO. No podían hacerme esto ahora.
- Mira el lado bueno Emma - dijo Carlos - No tendrás que ver como se casan Álvaro y Lidia.
Sabía que Carlos quería ayudar, pero por ese camino no iba muy bien.
- Vale, entre todos me habéis jodido la vida ¿contentos? No sé en qué momento accedí a venir a España.
Salí de la cocina y me metí en mi habitación dando un portazo. Últimamente me pasaba más tiempo llorando en mi habitación que fuera...
[ Narra Álvaro ]
Oí el sonido del móvil, saque el brazo de rebajó de Lidia y respondí.
- Dime Carlos - respondí.
- Álvaro, necesito que vengas esta tarde a casa.
- Estoy con los preparativos de la boda, no puedo.
- ¿No has hablado con Lidia al final?
- No pude, llegué y no me dejaba hablar, comenzó...
- Vale, no hace falta que me des explicaciones, pero Emma se vuelve mañana New York, para siempre y la vamos a despedir esta noche, tú verás lo que haces...
No me dio tiempo a responder, simplemente colgó. Se notaba que Carlos no estaba bien. No era capaz de creerme lo que Carlos acababa de decirme. Emma se iba y no volvería a verla ¿iba a perder a Lidia ahora? No podía hacerlo, pero tampoco podía ir a su despedida y dejar que se fuera diciéndole que no había sido capaz de decirle nada a Lidia y que me iba a casar al día siguiente con otra.
[ Narra Emma ]
Ya había terminado de hacer la maleta. Seguía llorando, apenas había pasado unos meses en España pero me había parecido toda una vida. No quería separarme de todo aquello y más ahora que no sabía porque pero tenía ese presentimiento de que la cosa con Álvaro iba a salir bien.
Carlos llamo a la puerta de la habitación sacándome de mis pensamientos.
- Emma, ¿puedes bajar? - Preguntó.
- No, quiero estar sola.
- Te han preparado una fiesta de despedida, están todos, haz el favor de bajar y poner cara de sorpresa al verlos.
Le hice caso. Carlos no estaba bien, su sonrisa, y su carácter bromista habían desaparecido dejando al descubierto uno serio y borde.
Le acompañe abajo, y como le había prometido puse cara de sorpresa cuando los vi, pero la sorpresa fue real cuando me fijé que no estaban todos como había dicho Carlos, una vez más faltaba Álvaro.
- No preguntes por él - dijo Carlos leyéndole la mente - esta con los preparativos de la boda. Por favor, disfruta de tu última noche con nosotros.
Asentí y le abracé. Aunque no, no iba a disfrutar ¿como podía haber estado tan tonta? ¿Cómo iban a salir bien las cosas con Álvaro. Al fin y al cabo sería mejor irme para no tener que aguantar verle feliz con otra. Pero al mismo tiempo no quería alejarme de esa gente que ahora era mi familia aunque, eso era algo que yo no podía elegir, me iba, ya estaba decidido, habían decidido por mí, me iba.
Intente aprovechar al máximo cada segundo de esa noche, lo pase genial con todos. Alba fue la última en irse, cuando ya se habían ido todos se acercó a mi.
- Emma - dijo llamando mi atención.
- Dime.
Metió la mano el bolsillo y saco de el un colgante con forma de medio corazón. Me fijé que ella llevaba el otro medio.
- Se que es un poco típico, pero quiero que tengas este colgante para que sepas que una parte de mi estará contigo, no importa lo lejos que estés, y recuerda que te has convertido en mi mejor amiga y no vas a dejar de serlo porque lo que no separa la distancia, no lo separa nadie.
No pude evitar ponerme a llorar y abrazarla, ese tipo de cosas eran las que no quería perder.
- Cuídame a Carlos eh - le pedí.
- Lo haré.
- Te quiero.
- Y yo - ella también comenzó a llorar - hasta siempre mejor amiga.
Un último abrazo y Alba salió de la casa, dejándome a mi sola con Carlos, que me abrazo justo antes de que me derrumbara.
Me acompaño a la habitación, y se tumbó conmigo en la cama, me acaricio el pelo mientras lloraba hasta quedarme dormida.
Cuando me desperté ya era tarde, había dormido durante muchas horas. Baje a desayunar con la esperanza de que a mis padres se le hubiera pasado el enfado. No era así, además estaban todos mirándome seriamente.
- ¿Qué pasa? ¿He matado a alguien? - Pregunté - No es para tanto joder.
- No es eso Emma, ven aquí.- dijo mi padre.
- Que ya lo sé papa, me puedo quedar embarazada y todo ese rollo
¿Podemos ahorrarnos la charla?
- Tu tía quiere que vuelvas a New York.
¿Qué? ¿Ahora que había empezado mi vida aquí dese cero querían separarme de todo lo que más quería?
- Pues no, no me quiero ir, ahora ya no.
- No hay vuelta atrás Emma, tu avión sale mañana por la mañana.
NO NO NO Y NO. No podían hacerme esto ahora.
- Mira el lado bueno Emma - dijo Carlos - No tendrás que ver como se casan Álvaro y Lidia.
Sabía que Carlos quería ayudar, pero por ese camino no iba muy bien.
- Vale, entre todos me habéis jodido la vida ¿contentos? No sé en qué momento accedí a venir a España.
Salí de la cocina y me metí en mi habitación dando un portazo. Últimamente me pasaba más tiempo llorando en mi habitación que fuera...
[ Narra Álvaro ]
Oí el sonido del móvil, saque el brazo de rebajó de Lidia y respondí.
- Dime Carlos - respondí.
- Álvaro, necesito que vengas esta tarde a casa.
- Estoy con los preparativos de la boda, no puedo.
- ¿No has hablado con Lidia al final?
- No pude, llegué y no me dejaba hablar, comenzó...
- Vale, no hace falta que me des explicaciones, pero Emma se vuelve mañana New York, para siempre y la vamos a despedir esta noche, tú verás lo que haces...
No me dio tiempo a responder, simplemente colgó. Se notaba que Carlos no estaba bien. No era capaz de creerme lo que Carlos acababa de decirme. Emma se iba y no volvería a verla ¿iba a perder a Lidia ahora? No podía hacerlo, pero tampoco podía ir a su despedida y dejar que se fuera diciéndole que no había sido capaz de decirle nada a Lidia y que me iba a casar al día siguiente con otra.
[ Narra Emma ]
Ya había terminado de hacer la maleta. Seguía llorando, apenas había pasado unos meses en España pero me había parecido toda una vida. No quería separarme de todo aquello y más ahora que no sabía porque pero tenía ese presentimiento de que la cosa con Álvaro iba a salir bien.
Carlos llamo a la puerta de la habitación sacándome de mis pensamientos.
- Emma, ¿puedes bajar? - Preguntó.
- No, quiero estar sola.
- Te han preparado una fiesta de despedida, están todos, haz el favor de bajar y poner cara de sorpresa al verlos.
Le hice caso. Carlos no estaba bien, su sonrisa, y su carácter bromista habían desaparecido dejando al descubierto uno serio y borde.
Le acompañe abajo, y como le había prometido puse cara de sorpresa cuando los vi, pero la sorpresa fue real cuando me fijé que no estaban todos como había dicho Carlos, una vez más faltaba Álvaro.
- No preguntes por él - dijo Carlos leyéndole la mente - esta con los preparativos de la boda. Por favor, disfruta de tu última noche con nosotros.
Asentí y le abracé. Aunque no, no iba a disfrutar ¿como podía haber estado tan tonta? ¿Cómo iban a salir bien las cosas con Álvaro. Al fin y al cabo sería mejor irme para no tener que aguantar verle feliz con otra. Pero al mismo tiempo no quería alejarme de esa gente que ahora era mi familia aunque, eso era algo que yo no podía elegir, me iba, ya estaba decidido, habían decidido por mí, me iba.
Intente aprovechar al máximo cada segundo de esa noche, lo pase genial con todos. Alba fue la última en irse, cuando ya se habían ido todos se acercó a mi.
- Emma - dijo llamando mi atención.
- Dime.
Metió la mano el bolsillo y saco de el un colgante con forma de medio corazón. Me fijé que ella llevaba el otro medio.
- Se que es un poco típico, pero quiero que tengas este colgante para que sepas que una parte de mi estará contigo, no importa lo lejos que estés, y recuerda que te has convertido en mi mejor amiga y no vas a dejar de serlo porque lo que no separa la distancia, no lo separa nadie.
No pude evitar ponerme a llorar y abrazarla, ese tipo de cosas eran las que no quería perder.
- Cuídame a Carlos eh - le pedí.
- Lo haré.
- Te quiero.
- Y yo - ella también comenzó a llorar - hasta siempre mejor amiga.
Un último abrazo y Alba salió de la casa, dejándome a mi sola con Carlos, que me abrazo justo antes de que me derrumbara.
Me acompaño a la habitación, y se tumbó conmigo en la cama, me acaricio el pelo mientras lloraba hasta quedarme dormida.
domingo, 1 de junio de 2014
Capítulo diecisiete.
[ Narra Emma ]
Me armé de valor y abrí la puerta del despacho. Pasé y cerré la puerta a mi espalda. El director estaba sentado en su mesa mirándome fijamente.
- Señorita Emma, no quisiera tener problemas con usted desde el primer día de clase.
- Lo siento señor director.
- No, creo que ya es lo bastante mayorcita para hacer lo que quiera, pero cada cosa tiene su lugar.
- Le prometo que no volverá a ocurrir.
- Por supuesto que no volverá a ocurrir, está usted expulsada hasta nueva orden. Hágaselo saber a sus padres cuando llegue a casa, y explíqueles el porqué.
- Pero señor... - hice un intento de darle pena para que no me hiciera tener que decírselo a mis padres, pero fue inútil.
- Cierre la puerta del despacho cuando salga, por favor. - Me interrumpió.
No dije nada más, cerré la puerta y salí del despacho. Álvaro estaba esperándome fuera con el coche.
Me subí y me miró esperando que le dijese algo.
- Me han expulsado, y quiere que se lo día yo personalmente a mis padres.
- Tranquila, voy a estar ahí contigo y si pasa algo cargare con la culpa.
- No, yo tengo mucho menos que perder, la culpa me la cargare yo.
Me llevó a casa, no dijimos nada en todo el camino. Al bajar del coche me dio la mano y me acompañó hasta la puerta, esta se abrió antes de que yo pudiese meter a llave. Ahí estaba Marta con una cara de enfado impresionante. Pasé y vi como en el sofá estaban sentados mi padre y Carlos que se sorprendió al ver entrar a Álvaro cogido de mi mano.
- ¿Nos vas a explicar porque ha llamado el director diciendo que tenías una noticia importante que darnos? - Dijo mi padre.
- Me han expulsado - dije intentando que no me preguntaran el porqué, aunque era evidente que iban a hacerlo.
- Eso ya lo sabemos - dijo Marta - queremos saber el porqué.
Comenzó a temblarme el pulso. No sabía como decírselo, sentí que me mareaba y me senté en el suelo, estaba a punto de desmayarme.
- Mamá, lleva mucho tiempo en el hospital, está débil, no seáis tan duros con ella, seguro que es una tontería, ya sabéis como es ese director. - Me defendió Carlos.
- Si fuera una tontería no le daría tanto miedo contarlo, sólo queremos saber el porqué - dijo mi padre.
Intente decirlo, pero me puse muy nerviosa y no me salían las palabras, sabía cómo era mi padre para el tema de los chicos y sabía cómo iba a reaccionar. Álvaro me agarró de la mano y me acaricio el pelo.
- Tranquila, se lo diré yo - miró a mi padre, incluso con un poco de miedo - La han expulsado por acostarse conmigo en una de las clases.
La cara de mi padre se convirtió en un poema. Carlos que aún no había terminado de comer y estaba bebiendo agua la escupió.
- ¿QUE? - Grito mi padre al borde del infarto. - ¿Pero tú no te casabas el domingo? - Le pregunto a Álvaro.
- Si, pero eso es algo que tengo que solucionar yo, no tiene nada que ver con ustedes.
- Emma, sube a tu habitación y tu Álvaro, vete con tu futura mujer que creo que tienes que hablar con ella.
Futura mujer, esas palabras retumbaron en mi mente. Puede que Álvaro me quisiera pero eso no iba a cambiar que en tres días el estaría en el altar con otra chica. Iba a llorar, no quería que nadie me viese, salí corriendo y me encerré en mi habitación.
[ Narra Álvaro ]
Decidí irme, sería mejor no discutir más. Aun no sabía que iba a hacer al llegar a casa. Tenía que decirle a Lidia que estaba enamorado de Emma, pero a ella también la quería. No quería perderla pero tampoco podía casarme con alguien estando enamorado de otra persona.
Abrí la puerta de casa. Lidia seguía preparándolo todo.
- Ya estoy aquí - grité mientras cerraba la puerta a mis espaldas.
- ¿Que tal la comida cielo? ¿Alguna novedad? - dijo saliendo a la puerta a recibirme.
- No, todo normal. Pero tenemos que hablar.
- Aww, luego hablaremos, ahora vamos a jugar.
Me besó. Intenté pararla pero fue imposible, no hacía caso a mis palabras e interrumpía todas mis frases con besos.
Al final caí, una vez más y fui incapaz de decirle lo que me pasaba. Se lo diría al día siguiente, tenía que ser antes de la boda, no podía hacer una locura.
Me armé de valor y abrí la puerta del despacho. Pasé y cerré la puerta a mi espalda. El director estaba sentado en su mesa mirándome fijamente.
- Señorita Emma, no quisiera tener problemas con usted desde el primer día de clase.
- Lo siento señor director.
- No, creo que ya es lo bastante mayorcita para hacer lo que quiera, pero cada cosa tiene su lugar.
- Le prometo que no volverá a ocurrir.
- Por supuesto que no volverá a ocurrir, está usted expulsada hasta nueva orden. Hágaselo saber a sus padres cuando llegue a casa, y explíqueles el porqué.
- Pero señor... - hice un intento de darle pena para que no me hiciera tener que decírselo a mis padres, pero fue inútil.
- Cierre la puerta del despacho cuando salga, por favor. - Me interrumpió.
No dije nada más, cerré la puerta y salí del despacho. Álvaro estaba esperándome fuera con el coche.
Me subí y me miró esperando que le dijese algo.
- Me han expulsado, y quiere que se lo día yo personalmente a mis padres.
- Tranquila, voy a estar ahí contigo y si pasa algo cargare con la culpa.
- No, yo tengo mucho menos que perder, la culpa me la cargare yo.
Me llevó a casa, no dijimos nada en todo el camino. Al bajar del coche me dio la mano y me acompañó hasta la puerta, esta se abrió antes de que yo pudiese meter a llave. Ahí estaba Marta con una cara de enfado impresionante. Pasé y vi como en el sofá estaban sentados mi padre y Carlos que se sorprendió al ver entrar a Álvaro cogido de mi mano.
- ¿Nos vas a explicar porque ha llamado el director diciendo que tenías una noticia importante que darnos? - Dijo mi padre.
- Me han expulsado - dije intentando que no me preguntaran el porqué, aunque era evidente que iban a hacerlo.
- Eso ya lo sabemos - dijo Marta - queremos saber el porqué.
Comenzó a temblarme el pulso. No sabía como decírselo, sentí que me mareaba y me senté en el suelo, estaba a punto de desmayarme.
- Mamá, lleva mucho tiempo en el hospital, está débil, no seáis tan duros con ella, seguro que es una tontería, ya sabéis como es ese director. - Me defendió Carlos.
- Si fuera una tontería no le daría tanto miedo contarlo, sólo queremos saber el porqué - dijo mi padre.
Intente decirlo, pero me puse muy nerviosa y no me salían las palabras, sabía cómo era mi padre para el tema de los chicos y sabía cómo iba a reaccionar. Álvaro me agarró de la mano y me acaricio el pelo.
- Tranquila, se lo diré yo - miró a mi padre, incluso con un poco de miedo - La han expulsado por acostarse conmigo en una de las clases.
La cara de mi padre se convirtió en un poema. Carlos que aún no había terminado de comer y estaba bebiendo agua la escupió.
- ¿QUE? - Grito mi padre al borde del infarto. - ¿Pero tú no te casabas el domingo? - Le pregunto a Álvaro.
- Si, pero eso es algo que tengo que solucionar yo, no tiene nada que ver con ustedes.
- Emma, sube a tu habitación y tu Álvaro, vete con tu futura mujer que creo que tienes que hablar con ella.
Futura mujer, esas palabras retumbaron en mi mente. Puede que Álvaro me quisiera pero eso no iba a cambiar que en tres días el estaría en el altar con otra chica. Iba a llorar, no quería que nadie me viese, salí corriendo y me encerré en mi habitación.
[ Narra Álvaro ]
Decidí irme, sería mejor no discutir más. Aun no sabía que iba a hacer al llegar a casa. Tenía que decirle a Lidia que estaba enamorado de Emma, pero a ella también la quería. No quería perderla pero tampoco podía casarme con alguien estando enamorado de otra persona.
Abrí la puerta de casa. Lidia seguía preparándolo todo.
- Ya estoy aquí - grité mientras cerraba la puerta a mis espaldas.
- ¿Que tal la comida cielo? ¿Alguna novedad? - dijo saliendo a la puerta a recibirme.
- No, todo normal. Pero tenemos que hablar.
- Aww, luego hablaremos, ahora vamos a jugar.
Me besó. Intenté pararla pero fue imposible, no hacía caso a mis palabras e interrumpía todas mis frases con besos.
Al final caí, una vez más y fui incapaz de decirle lo que me pasaba. Se lo diría al día siguiente, tenía que ser antes de la boda, no podía hacer una locura.
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