jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo cinco {ST}

[ Narra Emma ]

Vi como Alvaro se alejaba hasta el ascensor y como las puertas se cerraban detrás suyo.
Pasé a la casa, estaba vacía. ¿Donde estaría Helen? No había terminado de hacerme la pregunta cuando apareció Helen por la puerta.

- Tu eres tonta, tonta y tonta... - dijo cerrando la puerta detrás mio y sentándose a mi lado en el sofá. - ¿se puede saber porque esta Alvaro volviendo al hotel y no esta ... aquí contigo... - se rió.
- Le dije que pasara, pero no quiso, se tomo muy enserio lo que le dije la otra noche...
- Ay, que mono, jo. Que envidia me das, yo también quiero un chico así.
- Si supieras lo que he pasado, no dirías lo mismo.
- Bueno, lo importante es todo lo que esta haciendo ahora y que ha acabado todo bien ¿no?

- Bueno "acabar bien" , tampoco hay nada claro.

El sonido de mi móvil interrumpió la conversación. Era un mensaje de Alvaro.

Te espero en el aeropuerto mañana, el avión sale a las 12 y tengo dos billetes, no me falles. Te quiero. 

Los ojos se me abrieron como platos al ver el mensaje ¿volver a España? ¿Sin permiso de mis padres? Era una locura ¿estaba preparada para hacerlo?
Helen al ver mi cara me quitó el móvil, cosa que no pude evitar porque no era capaz de reaccionar en esos momentos.

- Tía, tía, tía, que fuerte ¡que vuelves a España y con novio! - dijo Helen pegando saltos.
- Bueno, tampoco es seguro, no tengo ni el permiso de mi padre ni de mi tía ni de nadie.
- ¿Que no es seguro? Tu te vas como que me llamo Helen. Venga, vamos a hacer la maleta y mañana te llevo al aeropuerto.




[ Narra Alvaro ]


Me sonó el móvil a mitad de la mitad de la madrugada ¿Que coño hacia Carlos llamándome a estas horas?

- Carlos ¿que horas de llamarme son estas? - respondí enfadado.
- Es la una del medio día - respondió - Así que allí son las 12, dormilón, es una hora muy normal para estar despierto.

Con tanto lío se me había olvidado que les había dicho a los demás que me iba a Canarias a visitar a  mis primos, parecía mentira que después de tantos años no supieran ya que no tenía primos en canarias.

- Bueno ¿y que quieres? - respondí.
- ¿no se te habrá olvidado que tenemos concierto esta noche?
- No, me acuerdo perfectamente y volveré a tiempo, tranquilo.
- Vale, pues solo era eso, hasta luego.

Colgó sin darme tiempo a responder. La verdad es que desde que se había ido Emma Carlos estaba muy borde conmigo, supongo que porque había sido culpa mía que se fuese.
Me volvi a quedar dormido y cuando desperté ya era hora de ir al aeropuerto.
Me levante y me vestí. Cogí la maleta, salí del hotel y me monté en un taxi para ir al aeropuerto. Miraba el móvil cada pocos minutos. No tenia ninguna respuesta de Emma, pero tenia esa sensación de que vendría.



[ ... ]



Las doce y media, había perdido el vuelo, pero seguiría esperando, sabia que llegaría.
Mi móvil volvió a sonar, esperaba que fuera Emma, y me decepcione un poco al ver el nombre de Carlos en mi pantalla.

- Dime Carlos.
- ¿Vas a venir a comer? - preguntó seco.
- Lo tenía pensado pero el vuelo se a suspendido y tengo que esperar al siguiente.
- Ya, claro, bueno, esta bien, no te retrases mucho.



[ Narra Emma ]



Ya eran las doce y media y yo seguía discutiendo con mi tía. Álvaro se habría ido ya.

- ¿A donde vas a ir tu sola? - pregunto mi tía enfadada.
- A España.
- ¿Sola?
- Si me hubieras dejado irme hace media hora no iría sola.
- No se yo si es peor que vayas sola o que vayas con ese chico.
- ¿Sabes? Quiero a ese chico, y voy a ir tras él.

Le pegue un empujón y la aparté de delante de la puerta.

- Si te vas, aquí no vuelvas suplicando que te vuelva a acoger en mi casa.
- Tranquila, no pensaba hacerlo.

Tiré de la puerta y la cerré  mis espaldas. Bajé corriendo a la calle, por suerte Helen seguía esperando. Me meti en el coche y le hice un gesto para que arrancase.

- ¿Al fin has conseguido convencerla? - preguntó.
- No, pero me da igual, yo me voy.
- Que bonito todo, me encanta. - rió.


[ Narra Álvaro ]


La una menos cuarto, en siguiente vuelo salia a la 1, si no aparecía ya me iba, había algo que me hacia esperar, algo que me decía y que iba a venir y así fue. Unos cinco minutos después la vi aparecer por el final del pasillo, corriendo junto a Helen. Cuando me vio ambas se pararon delante mio.

- Lo siento - dijo Emma.
- Tranquila, lo importante es que estés aquí. - Las mire a las dos - Nos tenemos que ir o perderemos el avión Emma, y ya llego tarde al concierto.
- Venga, iros, espero volver a veros pronto - dijo Helen dándome dos besos y dándole un fuerte abrazo a Emma.
- Adiós, y gracias - respondí.

Me respondió con una sonrisa y se alejó.
Agarre a Emma de la mano y nos montamos en el avión.
Después de unas horas callados Emma se atrevió a hablar.

- ¿Por que me esperaste? - preguntó.
- Sabia que vendrías.
- ¿Y si no me llegan a dejar que?
- ¿Te han dejado venir?
- No, pero me ha dado igual. - rió.
- ¿Sabes lo que significa esto para mi? - no le deje responder - Eres lo mejor que me ha pasado nunca. - Le besé.


[ ... ]

Llegamos a Madrid sobre las 9, llegaba tarde al concierto, muy tarde.
Salimos del aeropuerto a toda prisa y nos subimos en mi coche.
Las 10, el concierto ya había empezado... A ver que explicación daba yo ahora.
Aparque en la zona de detrás del recinto y llame a la puerta de los camerinos.
Al verme el guardia me abrió y pase con Emma de la mano.
Una mirada asesina de Magi me fulminó nada más entrar.

- Magi yo...
- No me des las explicaciones ahora, sal ahí y salva a tus compañeros que ya no saben que hacer para explicar tu ausencia.

Sin pensarlo dos veces le hice caso y salí al escenario. Primero unos segundos de gritos y después un silencio incómodo, que exigía que diese una explicación.

lunes, 21 de julio de 2014

Capitulo cuatro {ST}

[ Narra Emma ]

- ¡Míralo! ¡Ahí está! - dijo mientras comenzaba a correr entre la gente.


Intente seguirla, pero tras chocar con un par de señoras la perdí. Ya no la veía , había desaparecido entre la gente ¿y ahora que hacía yo?
Miré de un lado para otro. Ni rastro de Helen.

- Perdona ¿Emma? - dijo un chico que se puso delante mío.
- Sí, soy yo ¿qué pasa?

El chico no pronunció ni una palabra más, me puso un papel en la mano y se fue. Mi cara en esos momentos tenía que ser un poema, no había visto cosa más rara en mi vida. Pensé en tirar aquel papel pero la curiosidad me pudo y lo abrí.

"¿Que mejor para empezar de cero que regresar al lugar donde comenzó todo?"

Tan solo esa frase escrita a boli sobre aquel papel. Nada más. Le di varias vueltas al papel buscando algo más de información. Pero nada. Era una simple servilleta. Al darme cuenta de que era una servilleta me fije en el logotipo. Lo reconocí aunque no estaba segura de quererlo haber hecho. Era el de la discoteca donde casi un año antes había ido con las chicas, Carlos y el resto del grupo. Pensé que a lo mejor alguien quería que fuese allí...
¿Pero que estaba diciendo? Esas cosas solo pasan en las películas. Seria algún loco gastándome una broma y lo de la servilleta pura coincidencia.
A pesar de aquellos pensamientos, algo dentro de mi me hizo salir de aquel enorme parque y pedir un taxi.


[...]


Llegué a la puerta de aquella discoteca, una nube de recuerdos me bombardeó. Me acerque a la puerta, había un cartel.

"Cerrado, fiesta privada"

Era de esperar ¿como había podido imaginar que alguien haría algo así? Era una broma y yo había picado como una tonta.
Me di la vuelta, enfadada, pediría un taxi y me iría a casa. Si había sido idea de Helen no tenia gracia.
Paré un segundo en seco al darme cuenta de un pequeño detalle. ¿El cartel estaba escrito en español? ¿Qué hacía un cartel en español en una discoteca en pleno centro de New York? ¿O es que me estaba volviendo loca? Me di la vuelta para comprobar si mi sospecha era cierta.

- Disculpe, señorita Emma, la estábamos esperando para una fiesta privada.

Tenía a Álvaro de pié delante mío, llevaba una camisa blanca y unos pantalones negros. Estaba más guapo que nunca. Se me escapó una pequeña risita ¿qué hacía allí?
Sin decir nada me tendió su mano y me invitó a pasar a la discoteca. No había nadie, tan solo una mesa con una velita en el centro. Álvaro me acompaño hasta la mesa y movió la silla para que me sentara. Muy clásico sí, pero me gustaba.
La cena comenzó en silencio, ni una sola palabra, solo miradas que hablaban por si solas. Y es que tenía unos ojos tan preciosos, ese chico era capaz de transmitir todo con una simple mirada, cosa que a mí me volvía loca y me había llevado a hacer locuras.

- Bueno ¿me vas a explicar a qué viene todo esto?
- Me dijiste que me lo currara ¿no? Y pues eso he hecho.
- ¿Y así te lo curras? ¿Sin pronunciar palabra?
- Eh, señorita, la noche solo acaba de empezar.

Se levanto de la mesa y me dio su mano. Yo la cogí y lo acompañe hasta la pista de baile. Él puso una música lenta y agarró mi cintura, yo me sujete con los brazos a su cuello y comenzamos a bailar lenta mente.

Al cabo de unos minutos acercó su boca a mi oído.

- Me provocas algo más... no se definirlo...
Entre tú y yo algo raro sucede,
Pude confiar en ti, nada más conocerte.
Bajé la guardia y subí mis apuestas.
Quise arriesgarme a ti sin pedir cuentas...

Entono esas palabras en mi oído, su voz era dulce y tranquilizadora. Tras cantar esto me miró a los ojos. Otra vez su mirada, volviéndome loca. Acercó sus labios a los míos, los rozó y dejándome con las ganas de aquel beso se separó de mi apago la música y agarró mi mano.

- Vámonos, aún queda mucha noche por delante.

Me saco corriendo de aquella discoteca y me llevo en un taxi hasta Central Park. Pagó el taxi y salió corriendo sin soltarme la mano. Corrimos por los caminos de aquel inmenso parque hasta llegar a uno de los sitios más escondidos y solitarios. Se tiró boca arriba sobre el césped arrastrándome a mí de la mano y haciendo que cayese encima de él.
De nuevo nuestras caras a pocos centímetros y nuestras bocas rozándose, pero una vez más me dejó sin aquel beso. Me empujo para que me quedase tumbada a su lado.

- Mira las estrellas, que bonitas - dijo mirando al cielo.
- No se ven las estrellas, estamos en pleno centro de New York, hay demasiada luz. - respondí en tono burlón.
- Anda mira, si las rubias también piensan.
- No fastidies la noche, que está yendo muy bien.
- Me alegro de que te haya gustado.
- ¿Y ahora qué? ¿Ya ha acabado?
- Si, ¿o es que has echado en falta algo?
- Pues sí, la verdad es que me ha faltado un detalle.
- ¿Ah sí? ¿cuál?

Me acerque a él y le besé, esta vez mucho más dulce y lenta que todas las otras.

- Ahora sí, ya está completa la noche. - sonreí.

Álvaro me devolvió la sonrisa y me abrazó. Nos quedamos un rato abrazados, él me acariciaba el pelo.

- ¿Ya va siendo hora de que te acompañe a casa no? - dijo levantándose.

Le hice caso y comenzamos a andar por las calles de aquella ciudad hasta llegar a mi casa.
Me acompaño hasta arriba y en la puerta paramos los dos. Abrí la puerta y pasé.

- ¿Quieres pasar? Creo que tenemos la casa para nosotros solos, le sonreí.
- ¿Y hacerlo sin arriesgarnos a que nos pille nadie? Eso es demasiado aburrido para nosotros Emma -rió.
- Tonto... si quieres llamo a la policía a ver si nos pillan ellos cuando lleguen.
- Y me dice a mi tonto... No Emma. Además, tú me pediste que te demostrara que para mi no eras solo sexo así que eso joderia toda la noche. - se quedó callado unos segundos - Buenas noches. - Me besó por última vez y se fue.

sábado, 12 de julio de 2014

Capitulo tres {ST}

*Narra Emma*

Salimos de la discoteca y fuimos hasta los coches.

- Me dejas hablar con Emma a solas - Le pidió Álvaro a Helen.
- Esta bien, te espero en el coche Emma, pero no tardes mucho. - dijo alejándose de nosotros.

Cuando estuvo lejos Álvaro me miró a los ojos, y estuvimos unos segundos callados. Ninguno de los dos sabía que decir. Al cabo de pocos minutos Álvaro se decidió a hablar.

- Emma, tengo que volver a España, mañana tengo concierto.
- Pues bien, vete.
- ¿Y ya está? ¿No vas a volver conmigo?
- ¿Que te piensas que vas a venir aquí, y te voy a perdonar así porque sí?
- Hace unos minutos no parecías muy enfadada.
- ¿A qué jode eh? jode que la persona de la que estás enamorado lo haga contigo solo por follar, eh. Ya era hora de que probaras tu propia medicina.
- ¿Qué pasa? ¿Ya no estás enamorada de mí? Si es así dímelo y desapareceré de tu vida para siempre.
- Pues claro que estoy enamorada de ti Álvaro, siempre lo he estado, pero el daño que me has hecho no te lo voy a perdonar así de un día para otro. Cúrratelo un poco, demuéstrame que esta vez es verdad y que no soy solo un juego.
- Emma, te quiero, de verdad. No eres un puto juego, no me cruzo el océano por un puto juego.
- Quiero hechos, no palabras.

Y con esto di por terminada la conversación y salí corriendo al coche de Helen. 
Ella arrancó sin decir nada y no cruzamos palabra hasta llegar a casa.

- Lo siento - dijo apoyándose en la puerta de mi habitación.
- ¿El que sientes?
- Lo de Álvaro.
- No es culpa tuya.
- Si, por haberlo traído
- ¿Has sido tu?
- Si, no te enfades, por favor.
- Tranquila, si te lo agradezco, necesitaba verle.
- pero ¿ahora qué? ¿Vas a dejar que de vuelva y que esto acabe aquí?
- Yo ya le he dicho lo que quiero, ahora está en sus manos. No podía perdonarle de un día para otro.
- Tienes razón. Bueno ¿tu estas bien ahora?

Asentí. Mentía, no paraba de darle vueltas a todo lo que me había dicho Alv y lo que le había dicho yo ¿lo habría hecho bien? ¿Podía confiar en que el fuera a luchar por mi? ¿o lo habría perdido por ser tan tonta? No estaba bien. Pero no quería preocuparla.

- Ahora, confiesa ¿lo habéis hecho en el baño?  - dijo con una sonrisa pícara.
- No.
- Mientes, venga, di la verdad - dijo mientras se tiraba encima mío y comenzaba a hacerme cosquillas.
- Vale, si, lo hemos hecho, pero para. - dije mientras me reía a carcajadas a causa de las cosquillas.
- Lo sabia - rió - Me tienes que decir como es en la cama, a ver si me lo voy a tener que ligar yo... - por suerte el sonido del teléfono interrumpió nuestra conversación - tengo que responder - dijo mientras miraba la pantalla - pero que sepas que no te vas a librar de responderme a esa pregunta.

Tras decir esto salió dando saltos de la habitación y respondió a la llamada.

- Hola...Dime...Claro...Oh, que mono...Por supuesto, allí estaremos... Hasta mañana. - se le oyó decir a Helen al otro lado de la puerta. Cuando colgó volvió a pasar a la habitación.

- ¿Quien era? - pregunté.
- Un amigo, que nos invita mañana a dar una vuelta por Central Park.
- ¿Un amigo? ¿Segura que no prefieres ir tu sola? - dije haciéndole un gesto con las cejas.
- Que no tonta, si solo es un amigo. - rió - ahora duerme, que mañana nos vamos a acostar tarde.

Le hice caso y me fui a dormir.




[ ... ]



- Dormilonaaaaaaa - oí la voz de Helen.
- Un ratito más, porfa. - dije dándome la vuelta y tapándome la cabeza con la sábana.
- De eso nada, arriba, que hemos quedado.
- ¿Pero no habíamos quedado por la tarde?
- Si, el problema es que son las 3. Hemos quedado a las 6 , estas sin arreglar y tenemos que llegar hasta Central Park.
- ¡¿Las 3?!
- Si, has dormido toda la mañana... Estarías cansada.. ¿de que seria? - rió.

Le tire un cojín pero logro esquivarlo. Salió corriendo y fue a la cocina donde me esperaba el desayuno ya preparado.

- ¿Cómo puedo ser yo tan vaga y tu tan buena anfitriona? ¡Si es que somos la pareja perfecta - reí
- Pues sí, yo me casaba contigo - bromeó - bueno no, que Álvaro me pega...



[ ... ]



Cuando ambas estuvimos arregladas fuimos a la boca de metro más cercana y ahí cogimos un metro hasta Central Park.
La verdad es que esa ciudad era preciosa, y la había echado de menos. Pero aun añoraba mas Madrid, la ciudad en si no , pero los momentos vividos en ella si... Y es que aún, cada vez que me acordaba una sensación rarísima y molesta me presionaba el pecho.
Ambas caminábamos por aquel gigantesco parque. Estaba lleno de gente.
Helen se paro de repente.

 - ¡Míralo! ¡Ahí está! - dijo mientras comenzaba a correr entre la gente.


Intente seguirla, pero tras chocar con un par de señoras la perdí. Ya no la veía , había desaparecido entre la gente ¿y ahora que hacía yo?

jueves, 10 de julio de 2014

Capítulo dos {ST}

[ Narra Emma ]

- No quiero explicaciones Álvaro, se acabo, ahora tu estas ahí, yo aquí y no voy a volver, nuestras vidas se han separado, no hace falta que esto acabe peor, olvidemos y ya esta - deje de hablar, no oía nada al otro lado del teléfono - ¿Álvaro? - Había colgado. Imbécil.
 
- No quiero que nuestras vidas se separen. - El corazón me dio un vuelco al oír esas palabras detrás de mí.
- ¿Álvaro? ¿Qué haces aquí?
- He venido a por ti.
- ¿No te molestaste ni en despedirte y ahora quieres que vuelva? ¿Qué pasa que si no estoy yo sufriendo no mola ser el novio de Lidia?
- Yo ya no soy el novio de Lidia.
- Ah, cierto, ahora eres su marido, lo siento. - dije dándome la vuelta para que no viese que estaba a punto de llorar.
- Tampoco soy su marido, Emma, no me casé, la deje en el altar, me di cuenta de que la chica que de verdad quería no era la que estaba en el altar, sino la que estaba a punto de irse e intenté llegar al aeropuerto, pero ya era tarde, el avión estaba despegando. He venido en cuanto he podido. - hizo una pausa, me giró la cabeza y me miró a los ojos - Emma, te quiero.
- ¿Y ahora que Álvaro? ¿Lo dices ahora que vivimos a kilómetros de distancia? Llegas un poco tarde.
- O sea ¿dejo a mi novia tirada en el altar y me vengo hasta el otro lado del océano a por ti y ahora me dices que llego tarde?
- Yo no te obligue a hacerlo.
- Está bien, pues me vuelvo a España y ya me pedirás que vuelva a por ti.- dijo dirigiéndose a la puerta.
- No estés tan seguro. - dije esperando a que saliese - venga ¿a que esperas? Vete.
- No se abre la puerta.

Me acerqué a intentar abrirla, imposible, había que abrirla desde fuera.

- No se puede, si es que para que la cierras imbécil.
- ¿Y yo que sabía?
- Olvídame - no quería seguir hablando con el - EH. AYUDADNOS ESTAMOS AQUÍ DENTRO. - grité.

[ ... ]

Llevábamos bastante rato ahí metidos. Yo seguía intentando llamar la atención de los que había fuera, pero era imposible que nos oyeran, la música estaba muy alta.
Me estaba poniendo nerviosa y no dejaba de dar vueltas de un lado para otro.

- Si sigues paseándote por delante mío con esa fadita corta mi autocontrol se va a la mierda - dijo Álvaro.
- ¿Autocontrol? Tu no tienes de eso.
- Ya, y tu tampoco ¿no?
- Yo tengo de sobra.
- Ya claro, por eso te expulsaron del instituto.
- Eso fue culpa tuya, gilipollas.
- Esta bien esto de recordar viejos tiempos ¿no?
- Si, como cuando ni te dignaste a venir a mi fiesta de despedida.
- No, no me refiero a eso. - New York, una discoteca, el baño, la música muy alta, nadie que pueda oírnos... ¿recuerdas como empezó todo?
- Pues si te piensas que va a acabar igual estas muy equivocado. - dije dándole un último golpe a la puerta.

Se acercó por la espalda y me agarro de la cintura.

- ¿Estás segura? - me susurró al oído.
- Álvaro, no, para.
- ¿Y si no paro qué? - beso mi cuello. Sabía perfectamente que ese era mi punto débil.
- Que con tu falta de autocontrol y el mío que es escaso va a acabar pasando algo que no queremos.
- No querrás tu... - rio - ¿pero que digo? Si lo estas deseando.
- Estas muy pero que muy equivocado.

Yo decía que no, pero mi cuerpo estaba pidiendo a gritos que siguiera. Me dio la vuelta y me empujo contra la puerta. Le besé.

- Te dije que pararas.
- No quiero parar.
- Ni yo que pares.

Comenzó a besarme, cada vez con más ganas. Ambos caímos al suelo sin dejar de besarnos.
Álvaro se colocó encima mío y me quitó la camiseta. Yo hice lo mismo con la suya. No quería esperar más. Pero como siempre a él le gustaba hacerme esperar, jugar conmigo. Me quito la falda dejándome en ropa interior. Se quitó el cinturón,  e hizo lo mismo con su pantalón. Me di la vuelta quedando abierta de piernas sobre su cintura y besé sus abdominales. Estuve poco tiempo así ya que él volvió a tomar el control colocándose encima mío. Álvaro besaba todos y cada uno de los centímetros de mi cuerpo haciendo que yo fuera incapaz de pronunciar una sola palabra.

- Álvaro, hazlo ya por favor - conseguí decir.

Subió poco a poco desde mi cintura besando mi vientre hasta llegar a mi cuello y después a mi boca para volverla a besar. Se levantó y  me dio su mano para que me levantara yo también. Sin dejar de besarme me llevó hasta la encimera donde estaban los lavabos. Me agarró por la cintura y me sujete con los brazos a su cuello y con las piernas a sus caderas. Con un impulso me subió a la encimera, me quito la poca ropa que quedaba e hizo lo mismo con la suya y comenzó a hacerlo. Cada vez aumentaba un poco el ritmo.
A mi ya me costaba respirar. Él no dejaba de besarme en ningún momento. Era la primera vez que realmente le sentía mío, mío y de nadie más.

En ese momento se apagó la música y no tardaron en tocar a la puerta.

- Chicos ¿estáis ahí? - dijo Helen.
- Si, ya era hora de que os dieseis cuenta - dije yo mientras nos vestíamos a la velocidad del rayo.
- Han ido a buscar la llave, ahora mismo os sacan.

Por suerte cuando abrieron la puerta ya estábamos vestidos.

- ¿Pasa algo? - dijo Helen arqueando una ceja.
- No ¿que va a pasar?
-Estáis sudando.
- Emm... hace calor y llevamos horas encerrados, será eso... - dije encogiéndome de hombros.

domingo, 6 de julio de 2014

Capitulo uno {ST}

[ Narra Emma ]

Mi llegada a New York no fue de todo agradable. Mi tía estaba muy enfadada conmigo y tampoco es que yo le agradeciese que me hubiera vuelto a joder la vida.
Me recogió en el aeropuerto y me llevó hasta a casa. No dijimos nada en todo el trayecto. Mis ojos rojos y el rímel por toda mi cara le indicaban que no estaba alegre.

Cuando llegamos subí directamente a mi habitación. Si ya de por si aquel piso era pequeño, después de haber vivido en aquel chalet de Madrid, aun me lo parecía más.
Deje la maleta en una silla y la abrí.

Lo primero que saqué fue aquel colgante que me había regalado Alba, lo apreté con fuerza en mi mano y me lo puse, sin poder evitar que se me escapase alguna lágrima.

- Pensaba, que estarías contenta de volver, al fin y al cabo nunca quisiste irte.
- Eso fue después de empezar mi vida allí.
- Después de conocer al chico ese.
- "El chico ese" como tu dices se llama Álvaro.
- Bueno, Álvaro, ¿ese es el mismo que hizo que tuvieras un accidente y quedaras en coma, el mismo que hizo que te expulsaran del instituto y aún así se casó con otra?
- Y el que me enseñó a amar.
- Follar no es amar Emma, el no te amaba. Si al fin y al cabo te he hecho un favor.
- ¿Sabes qué? No tienes ni idea de nada. Me has separado de todas las personas a las que les importaba, y ahora estoy sola, porque tú para mí ya no eres nada, me has jodido la vida.

Parecía mentira que mi tía quisiera mi felicidad. ¿No había tenido suficiente con separarme de todo lo que quería? Ahora encima sacaba mierda para hacerme sufrir más.

Salí de la habitación dando un portazo y salí del edificio.
Comencé a andar por las calles de esa enorme ciudad.

- ¿Emma? ¡EMMA! - Oí que gritaban detrás mío.

Pensé que era mi tía así que no le hice caso.
Un fuerte empujón en el hombro hizo que me diese la vuelta.

- No me lo creo Emma ¿eres tú? - Era Helen.
- Si, soy yo - reí.
- Ay, has vuelto ¿qué bien no? ¿Por qué lloras?
- He discutido con mi tía, no quiero volver a casa, no quiero estar aquí, quiero volver a España, estoy sola.
- No estás sola, aquí tienes a los de siempre. No ha habido día que no nos acordásemos de ti. ¿Crees que estarías mejor en mi casa? - Asentí - Pues vamos a coger lo que necesites y de camino a mi casa me cuentas todo con más detalle, porque no creo que esto sea un simple enfado con tu tía.

Le hice caso, fuimos a mi casa y sin dirigirle la palabra a mi tía cogí la maleta que aún no había deshecho y acompañe a Helen hasta su casa.
Por el camino le conté todo, desde cuando conocí a Álvaro, el accidente, lo del instituto, la boda, lo que me había dicho mi tía... todo.

- Yo no es por meterme Emma, pero personalmente pienso que estas mejor aquí, donde puedes olvidarte de ese chico.
- Pero no quiero olvidarle, quiero estar con él.
- Sea lo que sea yo te voy a apoyar en todo, siempre que tu seas feliz.
- Muchísimas gracias - la abracé.


[...]


Los días siguientes pararon muy lentos. No quería salir de casa, y no lo hacía. No hacía nada, me pasaba las horas en mi habitación, pensando.

- Bueno, ya está bien, se acabo.- dijo Helen entrando en mi habitación, de golpe.
- ¿Qué pasa? - Dije asustada.
- Se que te dije que no te iba a obligar a nada, que te iba a apoyar en lo que hiciese falta, pero no voy a dejar que te quedes aquí encerrada todo el día, vamos a salir, y vamos a pasárnoslo bien, como en los viejos tiempos ¿recuerdas? No vale negarse, te espero abajo.

Sin darme tiempo a decir nada salió de la habitación.
Conocía a Helen y sabía que no podía negarme.
Me vestí, me arregle un poco y bajé al portal. Helen estaba esperándome con el coche. Fuimos hasta un local de un amigo suyo, habían hecho una fiesta privada.
Note que me sonaba el móvil, la música estaba muy alta y no iba oír nada. Helen me indico donde se encontraba el servicio donde habría menos ruido y podría responderlo. Me metí y cerré la puerta detrás mío para que se oyera menos la música.

- ¿Si? - Respondí.
- ¿Emma? - la voz me resultaba muy familiar. Pero no la recordaba bien.
- Si, soy yo ¿quién eres?
- Soy Álvaro, llamaba para disculparme por no despedirme.
- Un poco tarde ¿no crees? Ala, disculpas aceptadas, adiós. - quería hacerme la dura pero en el fondo me estaba muriendo por oír su voz.
- No, espera Emma.
- Es que no quiero que te pierdas ni un segundo de tu bonita luna de miel.
- No estoy de luna de miel...
- Ah, claro, ¿cómo ibas a llamarme en tu luna de miel? No soy tan importante.
- Emma, no es eso es que...
- No quiero explicaciones Álvaro, se acabo, ahora tu estas ahí, yo aquí y no voy a volver, nuestras vidas se han separado, no hace falta que esto acabe peor, olvidemos y ya está - deje de hablar, no oía nada al otro lado del teléfono - ¿Álvaro? - Había colgado. Imbécil.