Me había despertado tarde así que me tuve que dar mucha prisa en prepararme. En cuanto estube lista Carlos cogió el coche y fuimos al aeropuerto, para nuestra sorpresa no eramos los ultimos. Faltaban Alvaro y Lidia que aparecieron un rato después cogidos de la mano haciendose arrumacos. Insorportables, lo imaginaba, al final me joderian el fin de semana.
En el avión me senté con Alba. Alvaro y Lidia no paraban de besarse, que asco me daban.
- ¿Estás bien? - me preguntó Alba.
- Si.
- Tienes mala cara.
- Tranquila, es tan solo que no me gustan mucho los aviones.- mentí.
- ¿No viniste en avión?
- Eso no quiere decir que me gusten.- reí
Al cabo de unas horas llegamos a New York, el viaje era largo y ya se había hecho de noche.
Fuimos al hotel a dejar las maletas. Yo compartiria habitación con Alba. Decidimos arreglarnos y salir a disfrutar de nuestra primera noche en New York. Por fin un sitio en el que me dejarían entrar a las discotecas.
Me puse esto ( http://www.polyvore.com/cgi/set?id=118483319&.locale=es ) Y bajé al hall donde estaban los demás esperando.
- A ver, la que conoce la ciudad, llevanos. - dijo Carlos.
Le hice caso y les lleve a una discoteca con la que solia ir yo con mis amigas cuando vivia en New York.
Me senté con Alba en la barra.
- ¿Que rápido pasan dos años no? - oí que me decían al oído.
- ¡Liam! - le abracé.
- ¿No nos vas a presentar? - dijo Alba.
- Si, mira Alba, este es Liam... mi ex.. - Alba le dió dos besos.
- Bueno, ahora que estás aqui no tengo porque ser tu ex.
- Solo voy a quedarme hasta el domingo...
- Bueno, pero un fin de semana da para mucho - intentó besarme y me aparté.
- Lo siento, pero ya no siento nada por ti...
- Esta bien... ¿y un baile?
- Ya te he dicho que no..
- Venga, no me dirás que no hay ninguno de esos chicos con los que has venido al que quieras poner celoso.
Miré un segundo a la pista de baile. Ahí estaba Alvaro restregandose con Lidia.
- Tienes razón, vamos.
Agarré de la mano a Liam y me lo lleve hasta la pista de baile. Comencé a bailar muy pegada a él aseguandome de que Alvaro me veía. Al verme Alvaro cogió a Lidia y la besó. Yo hice lo mismo con Liam.
- Para no querer nada conmigo bien que me acabas de besar... - Vi que Alvaro se metía en el baño mientras que Lidia iba a la barra.
- Calla y vente al baño.
Agarré de la mano a Liam y me lo llevé al baño.
Entré de espaldas y comencé a besarle.
- Ejemm.. - dijo Alvaro.
- Ui, perdona Alvaro, no sabía que estabas aquí. - mentí.
- Oh, si que lo sabias. ¿Nos dejas a solas por favor? - le dijo a Liam.
Le hice un gesto para que le obedeciera y salió del baño.
- ¿Se puede saber que ibas a hacer? - preguntó.
- A caso no es evidente.
- No te hagas la interesante que sabias perfectamente que yo estaba aquí.
- Bueno ¿y porque tengo yo que dar explicaciones? ¿Tu tampoco ibas a contarme que estaba con Lidia o que?
- ¿Y eso a ti que te importa?
- No tranquilo si no es algo que me quite el sueño.
- Ah, pues entonces todo arreglado ¿no? Me voy y deja de magrearte con ese deconocido.
- Te informo de que ese 'desconocido' era mi novio y nunca lo dejamos realmente.
- Ah, pues felicidades.
- Tu cara lo ha dicho todo.
- Ah si ¿y que te ha dicho?
- Que por dentro te estas muriendo por mi. Pero como estás tan acostumbrado a llevartelas de calle y yo te lo puse un poco dificil buscaste a una que se parciese a mi.
- Callate, porque nos sabes nada. - se acercó a mi.
- ¿Ah no? ¿Y porque no te fijaste en ella hasta que se tiñó de rubio y empezo a vestir como yo?
- Que te calles - estaba tan cerca que notaba su aliento lleno de rabia en mi cara.
- ¿Y si no lo hago que? - me besó. - ui, seria una pena que ahora saliese y le contase esto a Lidia ¿no?
- No lo harás.
- ¿Que te hace estar tan seguro?
- Que cuando salgas de aquí no seré el unico que la haya traicionado y no podrás decir nada porque se enfadaria también contigo.
- Y explicame... ¿como piensas lograr eso?
Me empujó contra la pared y volvió a besarme.
No se porqué le devolví el beso. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, era el novio de una amiga y eso podía traerme problemas. Pero el simple hecho de estar prohibido lo hacía más irresistible. Le besé el cuello. Él me agarro de la cintura y me subió al lavabo. Agarre su cintura con mis piernas y le volví a besar.
- Esto no esta bien Alv.
- ¿Tiene pinta de que eso me importe ahora? Ya no te puedes echar atrás. No habeme provocado.
- ¿Quien ha dicho que me vaya a echar atrás? - le modií el labio - solo he dicho que está mal.
- Callate y sigue besandome.
Le hice caso y le volví a besar. El me devolvia todos los besos cun muchas más ganas. En ese baño hacia mucho calor de repente. Alvaro tenia las manos en mi cintura y las fue bajando poco a poco hasta colocarlas en mis muslos y volver a subirlas por debajo de la falda. Pasó los dedos por la goma del tanga y lo bajó hasta quitarmelo. Desabroché su cinturon y bajé un poco su pantalones. Sin parar de besarme Alvaro termino de bajarse la ropa interior que le quedaba y se pegó a mi.
- Dime que eres mia y solo mia.
- Eso no sería justo...
- Dilo.
- Aún no lo soy... - le besé - hazme tuya - le susurré al oido.
Noté que su piel se puso de gallina. Me volvió a besar esta vez con más ganas y empujó con la cadera. Grité.
- ¿Te ha dolido? - preguntó.
- Si, pero no pares, por favor.
Repitió el movimieno y paró para mirar hacia abajo.
- Estas sangrando... ¿eres virgen?
- Si, bueno ahora ya no.
Alvaro soltó una leve risita. Y repitió el movimiento con más fuerza. Grité su nombre. Lo repitió varias veces más y me agarré a su pelo.
- Dime ahora que eres mia.
- Sigue sin ser justo.
Volvió a empujar con la cadera.Y paró.
- Alvaro por dios no pares.
- Pues dilo.
- Soy tuya. - volvió a repetir el movimiento y grité una vez más. - Pero tu eres mio y de nadie más. - le hice una marca en el cuello.
- Alvaro tio, cuanto tardas en ir al ba.... LA OSTIA PUTA - Alvaro y yo nos giramos y vimos a Carlos en la puerta con una cara digna de fotografiar.
- No es lo que te piensas tio - dijo Alvaro separandose de mi y subiendose los pantalones a la velocidad de la luz.
- Alvaro por favor, que lo he visto y no soy tonto. - me miró - Emma, ponte lo que te falte de ropa y sal del baño y tu nene, antes de salir limpiate el pantalón.... y la cara si no quieres tener problemas con tu novia.
Le hice caso y salí del baño.
Alba estaba esperndome en la barra hablando con Lidia, a ver como miraba yo ahora a Lidia a la cara.
- Tia menos mal ¿que hacias en el baño? - dijo Alba.
- Retocarme el maquillaje - mentí.
- Pues no lo parece, al menos el pintalabios no.
- Normal, no has visto el morreo que le ha metido al rubiazo ese - dijo Lidia.
- Lidia bonita, que tienes novio - dijo Alba dedicandole una cara de asco.
- Ai, ya, pero es que no se donde se ha metido.
- Uh, pues a saber que esta haciendo - le dijo Alba.
- Ni bromees con esas cosas, Alvaro no me va a hacer eso - sin querer se me escapó una risita.
- ¿De que te ries? - me preguntó Lidia con tono de enfado.
- De nada, tranquila.
- ¿Estás insinuando que Alvaro me va a poner los cuernos?
- Yo no he dicho eso.
- ¿Ah no? Pues lo parece.
- Ai desde luego niña, desde que tienes novio te has vuelto más asquerosa. Paso de discutir que alfinal esto acaba mal. Me voy al hotel.
- Esperame que me voy contigo - dijo Alba.
[ ... ]
- ¿Se puede saber a que ha venido eso? - dijo Alba cuando llegamos al hotel.
- ¿El que?
- Que te hayas puesto así con Lidia. Esta muy enamorada de Alvaro, si le dices esas cosas le vas a hacer daño. Es tu amiga piensa un poco en ella.
Alba tenia razón. La habia cagado pero bien. Por suerte llamaron a la puerta y eso me salvó de tener que responderle a Alba. Carlos me pidió que abriese la puerta y Alba que estaba a mitad de cambiarse se metió al baño. Le abrí la puerta.
- ¿Se puede saber en que estabas pensando? - dijo mi hermano entrando en la habitación.
- Carlos, yo, te lo puedo explicar.
- No, no me lo expliques, si está todo muy claro. ¿Pero es que no te das cuenta de la que has podido liar? Que te puedes quedar embarazada Emma, y que aquí serás todo lo adulta que quieras pero en españa eres una niña y encima él tiene novia. Se suponia que veniamos todos como un grupo de buenos amigos, no es cuestion de irse rompiendo la amisad ¿no?
- ¿De que estais hablando? - dijo Alba saliendo del baño.
domingo, 27 de abril de 2014
Capítulo siete.
Me desperté dando un grito, había tenido una pesadilla a causa de lo ocurrido esa noche.
La puerta de mi habitación se abrió.
- ¿Que pasa? ¿Estas bien? - Pregunto Carlos entrando en la habitación.
- Si tranquilo, solo ha sido una pesadilla.
- Bueno, mejor, entonces duerme, buenas noches...
- Carlos, espera, quédate conmigo.
- Esta bien enana no vaya ser que el monstruo del armario te coma. -
Cerró la puerta de la habitación y se tumbo a mi lado.
- ¿Sabes? Te esperaba mas gilipollas. Pero me caes bien. - Le dije girandome hacia el
- Mmm ¿gracias? - rió.
- Buenas noches hermanito. - Le di un beso en la mejilla.
[ ... ]
- Chicos, despertad ¿que haceis aquí los dos? - dijo Marta entrando en la habitación.
- Tuve una pesadilla y le pedí a Carlos que se quedara conmigo. - explique
- Es una cagada. - dijo Carlos frotandose los ojos.
- Venga a desayunar - dijo Marta volviendo a cerrar la puerta.
Carlos y yo bajamos a desayunar, mi padre estaba sentado en la mesa con Marta. Nos sentamos con ellos.
- Oye chicos, ¿me podéis explicar que era ese esacandalo anoche a las tantas? - preguntó mi padre.
- Oh, nada me perdí y dio la casualidad de que Álvaro me encontró y me trajo a casa.
- ¿Te perdiste como? - Preguntó mi padre asustado.
- Pues venía de una entrevista de trabajo y como no conozco bien la ciudad...
- ¿Una entrevista de trabajo? ¿A esas oras?
- Bueno, también era una cita.
- ¿Una cita con quien?
- Un fotografo amigo de Carlos.
- ¿Y no te trajo a casa? No me gusta ese chico.
- Tranquilo papa, yo también estoy enfadada hoy le dejare claro que lo nuestro es sólo profesional.
- No, ni eso, tienes 16 años, tienes que estudiar. Hoy le dejarás claro que no vas a trabajar para él.
- Pero papá...
- Nada, si no se lo dices tu, se lo digo yo.
- Esta bien...
- Venga, vamos, voy a llevarte al estudio y se lo dices - dijo Carlos levantandose de la mesa.
[ ... ]
Llamé a la puerta.
- Llegas tarde - dijo Luke - pero como eres tu te perdono.
- No Luke, es que no he venido a trabajar. No voy a trabajar para ti. Mi padre no me deja.
- Bueno, no hay problema, entonces ahora que no soy tu jefe, podríamos intentar...
- No Luke - sabía por donde iba y no quería dejarle seguir - La verdad es que no quiero tener nada que ver contigo. Ayer me dejaste volver sola en una ciudad que no conozco y un tio intento llevarme a su casa... olvidame ¿vale?
No le di tiempo a responder. Me di la vuelta, salí del edificio y volví al coche con Carlos.
- ¿Todo bien? - preguntó. Asenti.
[...]
Llevaba como una semana sin salir de casa. No sabía exactamente por que, supongo que echaba de menos la libertad que tenía en New York, aquí me sentía como una niña pequeña.
Las chicas habían venido a visitarme, a diferencia de las otras veces esta vez Lidia si venía. Les abrí la puerta y pasamos a ni cuarto.
- Bueno, tu hermano nos ha dicho lo que te pasa y hemos venido a ponerle solución. - dijo Alba.
- Pues como no hagáis pasar dos años a la velocidad de la luz mal vais.
- Mejor aún.
- Sorprenderme.
- Nos vamos todos a New York.
- ¿Que? En serio.
- Y tan enserio - dijo Carlos abriendo la puerta de mi habitación. Detrás de él venían Blas, David y Dani.
- ¿Ha sido idea tuya verdad? - dije mirando a Carlos. El asintió - le abracé - eres el mejor hermano del mundo.
- Eh eh, que lo hemos pagado entre todos - dijo Dani.
- Y los mejores amigos, anda abrazarme.
- Oye ¿y Álvaro? - preguntó David.
- Ai, Álvaro se me olvidaba - dijo Lidia. - Me voy chicos.
- Adios, y a ver lo que haceis - dijo Carlos.
- ¿Que me he perdido? - pregunté cuando se fue.
- Álvaro y Lidia están saliendo.
- Ammm que bien.
- Bueno, a casa todos que tenemos que coger un avión mañana - dijo Carlos.
- ¿Mañana ya?
- Sii
- ¿Que? Tengo que preparalo todo.
- Pues nosotros nos vamos y te dejamos - dijo Blas saliendo y arrastrando a los demás.
Se fueron todos y me quedé en mi habitación para preparar la maleta. Tenia tantas ganas de volver allí que ni me paré a pensar en lo que me habían dicho sobre Lidia y Álvaro.
Fue cuando me acosté cuando me paré a pensar. ¿Hace unos dias intentaba ligar conmigo y ahora estaba con ella? Bueno, puede que fuera culpa mia por no haberle hecho caso. ¿Pero que decía? ¿Culpa mia el que? ¿Que más me daba a mi con quien estuviera ese? ¿Estaba celosa? No, lo que estaba era cansada, necesitaba dormir y al dia siguiente todo sería mejor.
La puerta de mi habitación se abrió.
- ¿Que pasa? ¿Estas bien? - Pregunto Carlos entrando en la habitación.
- Si tranquilo, solo ha sido una pesadilla.
- Bueno, mejor, entonces duerme, buenas noches...
- Carlos, espera, quédate conmigo.
- Esta bien enana no vaya ser que el monstruo del armario te coma. -
Cerró la puerta de la habitación y se tumbo a mi lado.
- ¿Sabes? Te esperaba mas gilipollas. Pero me caes bien. - Le dije girandome hacia el
- Mmm ¿gracias? - rió.
- Buenas noches hermanito. - Le di un beso en la mejilla.
[ ... ]
- Chicos, despertad ¿que haceis aquí los dos? - dijo Marta entrando en la habitación.
- Tuve una pesadilla y le pedí a Carlos que se quedara conmigo. - explique
- Es una cagada. - dijo Carlos frotandose los ojos.
- Venga a desayunar - dijo Marta volviendo a cerrar la puerta.
Carlos y yo bajamos a desayunar, mi padre estaba sentado en la mesa con Marta. Nos sentamos con ellos.
- Oye chicos, ¿me podéis explicar que era ese esacandalo anoche a las tantas? - preguntó mi padre.
- Oh, nada me perdí y dio la casualidad de que Álvaro me encontró y me trajo a casa.
- ¿Te perdiste como? - Preguntó mi padre asustado.
- Pues venía de una entrevista de trabajo y como no conozco bien la ciudad...
- ¿Una entrevista de trabajo? ¿A esas oras?
- Bueno, también era una cita.
- ¿Una cita con quien?
- Un fotografo amigo de Carlos.
- ¿Y no te trajo a casa? No me gusta ese chico.
- Tranquilo papa, yo también estoy enfadada hoy le dejare claro que lo nuestro es sólo profesional.
- No, ni eso, tienes 16 años, tienes que estudiar. Hoy le dejarás claro que no vas a trabajar para él.
- Pero papá...
- Nada, si no se lo dices tu, se lo digo yo.
- Esta bien...
- Venga, vamos, voy a llevarte al estudio y se lo dices - dijo Carlos levantandose de la mesa.
[ ... ]
Llamé a la puerta.
- Llegas tarde - dijo Luke - pero como eres tu te perdono.
- No Luke, es que no he venido a trabajar. No voy a trabajar para ti. Mi padre no me deja.
- Bueno, no hay problema, entonces ahora que no soy tu jefe, podríamos intentar...
- No Luke - sabía por donde iba y no quería dejarle seguir - La verdad es que no quiero tener nada que ver contigo. Ayer me dejaste volver sola en una ciudad que no conozco y un tio intento llevarme a su casa... olvidame ¿vale?
No le di tiempo a responder. Me di la vuelta, salí del edificio y volví al coche con Carlos.
- ¿Todo bien? - preguntó. Asenti.
[...]
Llevaba como una semana sin salir de casa. No sabía exactamente por que, supongo que echaba de menos la libertad que tenía en New York, aquí me sentía como una niña pequeña.
Las chicas habían venido a visitarme, a diferencia de las otras veces esta vez Lidia si venía. Les abrí la puerta y pasamos a ni cuarto.
- Bueno, tu hermano nos ha dicho lo que te pasa y hemos venido a ponerle solución. - dijo Alba.
- Pues como no hagáis pasar dos años a la velocidad de la luz mal vais.
- Mejor aún.
- Sorprenderme.
- Nos vamos todos a New York.
- ¿Que? En serio.
- Y tan enserio - dijo Carlos abriendo la puerta de mi habitación. Detrás de él venían Blas, David y Dani.
- ¿Ha sido idea tuya verdad? - dije mirando a Carlos. El asintió - le abracé - eres el mejor hermano del mundo.
- Eh eh, que lo hemos pagado entre todos - dijo Dani.
- Y los mejores amigos, anda abrazarme.
- Oye ¿y Álvaro? - preguntó David.
- Ai, Álvaro se me olvidaba - dijo Lidia. - Me voy chicos.
- Adios, y a ver lo que haceis - dijo Carlos.
- ¿Que me he perdido? - pregunté cuando se fue.
- Álvaro y Lidia están saliendo.
- Ammm que bien.
- Bueno, a casa todos que tenemos que coger un avión mañana - dijo Carlos.
- ¿Mañana ya?
- Sii
- ¿Que? Tengo que preparalo todo.
- Pues nosotros nos vamos y te dejamos - dijo Blas saliendo y arrastrando a los demás.
Se fueron todos y me quedé en mi habitación para preparar la maleta. Tenia tantas ganas de volver allí que ni me paré a pensar en lo que me habían dicho sobre Lidia y Álvaro.
Fue cuando me acosté cuando me paré a pensar. ¿Hace unos dias intentaba ligar conmigo y ahora estaba con ella? Bueno, puede que fuera culpa mia por no haberle hecho caso. ¿Pero que decía? ¿Culpa mia el que? ¿Que más me daba a mi con quien estuviera ese? ¿Estaba celosa? No, lo que estaba era cansada, necesitaba dormir y al dia siguiente todo sería mejor.
lunes, 21 de abril de 2014
Capitulo seis.
Ya era casi la hora. Estaba un poco nerviosa y daba vueltas por el salón.
- Emma - dijo Carlos acercandose a mi.
- Dime.
- Aunque se que Luke es de confianza ten cuidado ¿vale?
- Tranquilo, lo tendré.
- Vale - me colocó el pelo detrás de la oreja y me abrazó.
(...)
Sonó el timbre y Carlos abrió la puerta dejando pasar a Luke.
- ¿Nos vamos? - Preguntó mirandome de arriba a abajo. Asenti.
- Cuidamela - le dijo Carlos.
- Lo haré, tranqui - se dieron la mano y Carlos cerró la puerta.
Luke me hizo un gesto para que caminara hacia el coche, al llegar a él me abrió la puerta. Algo clásico, pero me gustaba.
Al llegar al restaurante nos sentamos en una mesa que había reservado, él se sentó enfrente mia.
- Estas preciosa - dijo rompiendo el silencio que se había mantenido desde que habíamos salido de casa.
- Gracias - dije poniendome roja.
La cena fue un poco silenciosa. Pero mientras íbamos de camino al estudio a ver las fotos comenzamos a hablar. Teníamos bastantes cosas en común, ambos veníamos de EEUU y teníamos gustos parecidos. Encajamos bastante bien y el camino al estudio fue todo risas.
Al llegar estuvimos un rato viéndolas.
- Que ¿Te han gustado? - Pregunto cuando se acabaron.
- A mi si pero a quien tienen que gustar es a ti - rei.
- ¿Bromeas? Eres perfecta para este trabajo - me sonroje.
- Yo que pensaba que tendría más futuro con la guitarra - reí.
- Pues deja la guitarra, quiero que trabajes para mi.
- ¿Así? ¿Tan rápido?
- Si, ya es tarde así que no te voy a hacer venir mañana, pero pasado mañana me gustaría que empezaces.
- Vale ¿pero en que consistiria el trabajo?
- Las marcas de ropa y los diseñadores me dan la ropa y yo busco modelos, les hago fotos con ella y se las doy para que las pongan en las revistas y en los anuncios.
- Vale, ¿entonces pasado mañana vengo? - asintió - pues hasta entonces.
Me acompaño a la puerta del piso y me despidio con dos besos.
Baje del edificio y comence a andar por la calle hacia mi casa.
Aún no conocía la ciudad y por la noche cambiaba mucho cosa que hizo que me metiese por una calle que no conocía.
- Oh mierda - dije mientras me paraba y miraba el nombre de la calle.
- ¿Que pasa guapa? ¿Te has perdido? - dijo un nombre que apareció detrás mio.
- No, tranquilo.
Me di la vuelta y comence a andar en dirección contraria pero me siguió.
- ¿de verdad no quieres que te acompañe? - Dijo agarrandome del brazo.
- Ya te he dicho que no, sueltame.
- Parece que tienes frío, yo te daría calor toda la noche - me toco el culo.
- ¿No has oído a la chica? Sueltala, ni la toques. - Dijo un chico desde una moto, era Álvaro, lo que me faltaba.
- Vale tio. No hace falta ponerse agresivo. - Dijo el hombre marchandose.
Comencé a andar por la calle, Álvaro me siguió con la moto.
- ¿A donde vas? - Preguntó.
- ¿Y a ti que te importa?
- Bueno, a lo mejor te interesa saber que por ahí no se va a tu casa.
- Vale, a lo mejor me he perdido ¿por donde se va?
- Sube y te llevo.
- Oh no, eso si que no
- ¿Prefieres quedarte en la calle dando vueltas hasta que aparezca
otro borracho y te lleve a su casa?
Gruñi y me subí con el a la moto.
- Los vestidos tan cortos no estan hechos para montar en moto eh llevas un tanga muy bonito.
- Eres un guarro y un imbécil.
- ¿Te recuerdo que te acabo de salvar de un tio que te quería violar?
- No se que es peor.
- Oye si te has quedado con las ganas de follar yo lo soluciono.
- Más quisieras.
- Eso dices ahora.
Llegamos a mi casa y la moto se paró.
- ¿Te bajas o quieres seguir abrazada a mi?
- Tranquilo, cuanto menos tiempo tenga que estar mejor.
- Si tu lo dices. - rio.
- Te odio.
- Na, eso es lo que quieres pensar, pero en realidad piensas todo lo contrario.
- Flipado.
Me acompaño hasta la puerta.
- Te puedes ir, no me pierdo.
- ¿Estás segura?
- Segurisima.
- En realidad voy a pasar para que vea tu hermano que el magnífico chico ese te ha dejado volver sola a casa.
- ¿Estas celoso?
- ¿Celoso? ¿De ese imbécil? ¿Por ti? - Rió - Más quisieras.
- ¿Ah no? Pues lo parece.
- Sólo tengo la más mínima educación y acompaño a mis citas a casa.
- Era una cita de trabajo no tenía que acompañarme a casa.
- Si te la quieres tirar la acompañas a casa, de toda la vida.
- ¿Tu sólo piensas en eso?
- Cuando hay chicas guapas cerca si
Mi hermano abrió la puerta medio dormido.
- Ya era hora eh Emma. - Miró a Álvaro - ¿que haces tu aquí?
- Pues he traido a tu hermana, porque el tio ese la ha dejado volver sola a casa a estas horas y casi la violan por la calle.
- Madre mia, mañana hablaré con el pero ahora voy a dormir.
- Esta bien, descansad. - Dijo Álvaro.
- Bueno, os dejo que os despidais. - Dijo Carlos yéndose directo a su habitación.
- Buenas noches, ten más cuidado la próxima vez eh.
- Buenas noches - se fue hacia si moto. - Ah, y Álvaro...
- Dime.
- Gracias por ayudarme y traerme.
- Un placer.
- Emma - dijo Carlos acercandose a mi.
- Dime.
- Aunque se que Luke es de confianza ten cuidado ¿vale?
- Tranquilo, lo tendré.
- Vale - me colocó el pelo detrás de la oreja y me abrazó.
(...)
Sonó el timbre y Carlos abrió la puerta dejando pasar a Luke.
- ¿Nos vamos? - Preguntó mirandome de arriba a abajo. Asenti.
- Cuidamela - le dijo Carlos.
- Lo haré, tranqui - se dieron la mano y Carlos cerró la puerta.
Luke me hizo un gesto para que caminara hacia el coche, al llegar a él me abrió la puerta. Algo clásico, pero me gustaba.
Al llegar al restaurante nos sentamos en una mesa que había reservado, él se sentó enfrente mia.
- Estas preciosa - dijo rompiendo el silencio que se había mantenido desde que habíamos salido de casa.
- Gracias - dije poniendome roja.
La cena fue un poco silenciosa. Pero mientras íbamos de camino al estudio a ver las fotos comenzamos a hablar. Teníamos bastantes cosas en común, ambos veníamos de EEUU y teníamos gustos parecidos. Encajamos bastante bien y el camino al estudio fue todo risas.
Al llegar estuvimos un rato viéndolas.
- Que ¿Te han gustado? - Pregunto cuando se acabaron.
- A mi si pero a quien tienen que gustar es a ti - rei.
- ¿Bromeas? Eres perfecta para este trabajo - me sonroje.
- Yo que pensaba que tendría más futuro con la guitarra - reí.
- Pues deja la guitarra, quiero que trabajes para mi.
- ¿Así? ¿Tan rápido?
- Si, ya es tarde así que no te voy a hacer venir mañana, pero pasado mañana me gustaría que empezaces.
- Vale ¿pero en que consistiria el trabajo?
- Las marcas de ropa y los diseñadores me dan la ropa y yo busco modelos, les hago fotos con ella y se las doy para que las pongan en las revistas y en los anuncios.
- Vale, ¿entonces pasado mañana vengo? - asintió - pues hasta entonces.
Me acompaño a la puerta del piso y me despidio con dos besos.
Baje del edificio y comence a andar por la calle hacia mi casa.
Aún no conocía la ciudad y por la noche cambiaba mucho cosa que hizo que me metiese por una calle que no conocía.
- Oh mierda - dije mientras me paraba y miraba el nombre de la calle.
- ¿Que pasa guapa? ¿Te has perdido? - dijo un nombre que apareció detrás mio.
- No, tranquilo.
Me di la vuelta y comence a andar en dirección contraria pero me siguió.
- ¿de verdad no quieres que te acompañe? - Dijo agarrandome del brazo.
- Ya te he dicho que no, sueltame.
- Parece que tienes frío, yo te daría calor toda la noche - me toco el culo.
- ¿No has oído a la chica? Sueltala, ni la toques. - Dijo un chico desde una moto, era Álvaro, lo que me faltaba.
- Vale tio. No hace falta ponerse agresivo. - Dijo el hombre marchandose.
Comencé a andar por la calle, Álvaro me siguió con la moto.
- ¿A donde vas? - Preguntó.
- ¿Y a ti que te importa?
- Bueno, a lo mejor te interesa saber que por ahí no se va a tu casa.
- Vale, a lo mejor me he perdido ¿por donde se va?
- Sube y te llevo.
- Oh no, eso si que no
- ¿Prefieres quedarte en la calle dando vueltas hasta que aparezca
otro borracho y te lleve a su casa?
Gruñi y me subí con el a la moto.
- Los vestidos tan cortos no estan hechos para montar en moto eh llevas un tanga muy bonito.
- Eres un guarro y un imbécil.
- ¿Te recuerdo que te acabo de salvar de un tio que te quería violar?
- No se que es peor.
- Oye si te has quedado con las ganas de follar yo lo soluciono.
- Más quisieras.
- Eso dices ahora.
Llegamos a mi casa y la moto se paró.
- ¿Te bajas o quieres seguir abrazada a mi?
- Tranquilo, cuanto menos tiempo tenga que estar mejor.
- Si tu lo dices. - rio.
- Te odio.
- Na, eso es lo que quieres pensar, pero en realidad piensas todo lo contrario.
- Flipado.
Me acompaño hasta la puerta.
- Te puedes ir, no me pierdo.
- ¿Estás segura?
- Segurisima.
- En realidad voy a pasar para que vea tu hermano que el magnífico chico ese te ha dejado volver sola a casa.
- ¿Estas celoso?
- ¿Celoso? ¿De ese imbécil? ¿Por ti? - Rió - Más quisieras.
- ¿Ah no? Pues lo parece.
- Sólo tengo la más mínima educación y acompaño a mis citas a casa.
- Era una cita de trabajo no tenía que acompañarme a casa.
- Si te la quieres tirar la acompañas a casa, de toda la vida.
- ¿Tu sólo piensas en eso?
- Cuando hay chicas guapas cerca si
Mi hermano abrió la puerta medio dormido.
- Ya era hora eh Emma. - Miró a Álvaro - ¿que haces tu aquí?
- Pues he traido a tu hermana, porque el tio ese la ha dejado volver sola a casa a estas horas y casi la violan por la calle.
- Madre mia, mañana hablaré con el pero ahora voy a dormir.
- Esta bien, descansad. - Dijo Álvaro.
- Bueno, os dejo que os despidais. - Dijo Carlos yéndose directo a su habitación.
- Buenas noches, ten más cuidado la próxima vez eh.
- Buenas noches - se fue hacia si moto. - Ah, y Álvaro...
- Dime.
- Gracias por ayudarme y traerme.
- Un placer.
domingo, 20 de abril de 2014
Capitulo cinco.
Carlos me llevo hasta el estudio de fotografía de su amigo.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
Era el chico de el bar del dia anterior. Si, el mismo con el que había quedado como una desesperada dandole mi número sin ni siquiera conocerle.
- Bueno - dijo Carlos - ahi os dejo que tengo prisa, adiós - no por favor, no me dejes sola ahora pensé mientras veia a Carlos meterse en el coche y marcharse.
El chico me invitó a pasar y nos sentamos en dos sillones que había en la entrada.
- Vaya casualidad eh...- dijo rompiendo él incómodo silencio.
- Si..
- Oye, escucha, siento no haberte llamado tenía miedo de que fuese una broma o algo - se disculpó. Menos mal, si ese era realmente el motivo no habia hecho el ridículo.
- Tranquilo, no es el tema ahora. Estamos aquí por trabajo ¿no? - dije cambiando de tema.
- Cierto, bueno, pues me presento, me llamo Luke, vine de Boston hace unos años de vacaciones y ya no he vuelto - rió.
- Que casulidad, yo me llamo Emma y vine de Nueva York hace un par de dias por motivos familiares.
- Ya me lo ha dicho Carlos, pero bueno, eso no me incumbe a mí.
Dime ¿has hecho más trabajos como modelo?
- No, nunca me lo había planteado la verdad.
- Bueno, en ese caso ¿que tal si pruebo a hacerte unas fotos a ver que tal se te da?
Acepte la propuesta.
Estuvo un buen rayo haciendome fotos con distinta ropa, resultaba un poco incómodo ya que no lo conocia de nada pero al mismo tiempo me daba conversacion y se hacia entretenido.
Al acabar volví a ponerme la ropa que había traído yo puesta y recogí mis cosas, había quedado con todos para comer.
Fui a despedirme de Luke que se había sentado en el ordenador para descargar las fotos.
- Se te da bastante bien, y tienes el cuerpo perfecto para este trabajo.
- Gracias - no pude evitar sonrojarme.
- Probablemente tenga las fotos terminadas esta noche ¿te apetece ir a cenar y las vemos?
- ¿Me estás pidiendo una cita? - Reí
- Dejémoslo en una cena de negocios - rió.
- Esta bien, mi número ya lo tienes - deje escapar una leve risita.
- Si - río - a las 9 paso a por ti.
- ¿Sabes donde vivo?
- Vives con Carlos ¿no? - Asenti - pues entonces si.
Me despedí de Luke con dos besos y me dirigí al bar dónde había quedado con los demás para comer.
Me senté al lado de las chicas y comencé a contarles todo. Me fijé que Álvaro estaba escuchando nuestra conversación y no me quitaba ojo de encima.
- ¿Que pasa? ¿Tengo monos en la cara o algo? ¿Te importa mucho nuestra conversación?
- No te estaba mirando a ti.
- No ni poco.
- Más quisieras niñata.
- Más quisieras tu imbécil.
- Con todas las chicas que puedo tener no me haces falta tu.
- ¿Te he dicho yo a caso que este interesada?
- Lo estás.
- Si venga deja de soñar y no te metas en conversaciones que no te importan.
- Pero si has empezado tu.
- Lo que tu digas gilipollas.
[ Narra Álvaro ]
Estaba escuchando la conversacion de Emma y las demás chicas y la verdad es que no me hacía gracia que fuera a cenar con ese chico. No porque a mi me importase, porque me daba igual la niñata esa pero una chica tan joven cenando con un chico que era prácticamente un desconocido no sonaba bien, cualquiera se hubiera preocupado ¿no?
- ¿Y él chico ese que le hace las fotos a tu hermana que edad tiene? - Le pregunté a Carlos.
- 18, uno menos que nosotros ¿por?
- No, por nada - hice una pausa - ¿y es guapo?
- Pues no se, sobre tios no opino, no soy maricon. Pero si, es rubio, de ojos azules y un poco musculitos.
- Amm.
- ¿Que pasa? ¿Estas celoso?
- ¿Celoso porque? ¿Por tu hermana? Venga Carlos no me jodas, a mi la niñata esa enana me la suda.
- Eh, un respeto que es mi hermana.
- Bueno pero que no, que paso de niñas.
- Lo que tu digas.
[ Narra Emma ]
Al acabar de comer Carlos nos llevó a las chicas y a mi a casa.
Estuvieron un raro probandome ropa hasta que porfin se decidieron por un conjunto con una camisa blanca, una falda corta ajustada negra y unos tacones negros.
Marina me plancho el pelo y Alba me maquilló.
- Estás preciosa - dijo Alba mirándome de arriba a abajo.
- No creo que hiciera falta arreglarme tanto - reí.
- ¿Estás de broma? ¡Es la primera cita! - Dijo Marina.
- Sólo vamos a hablar sobre trabajo...
- ¿Llevas preservativos? - Dijo Lidia.
- Madre mia Lidia, tu siempre penando en lo mismo - le riñó Alba - No le hagas caso Emma, está salida.
- Ya estamos con que soy una salida.
- Es que lo eres - dijo Marina.
- Bueno, dejad de discutir.
- Eso, vámonos antes de que venga el ligue de esta y estemos aquí como tontas.
Alba agarró a las otras dos y estirando de ellas las sacó de casa.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
Era el chico de el bar del dia anterior. Si, el mismo con el que había quedado como una desesperada dandole mi número sin ni siquiera conocerle.
- Bueno - dijo Carlos - ahi os dejo que tengo prisa, adiós - no por favor, no me dejes sola ahora pensé mientras veia a Carlos meterse en el coche y marcharse.
El chico me invitó a pasar y nos sentamos en dos sillones que había en la entrada.
- Vaya casualidad eh...- dijo rompiendo él incómodo silencio.
- Si..
- Oye, escucha, siento no haberte llamado tenía miedo de que fuese una broma o algo - se disculpó. Menos mal, si ese era realmente el motivo no habia hecho el ridículo.
- Tranquilo, no es el tema ahora. Estamos aquí por trabajo ¿no? - dije cambiando de tema.
- Cierto, bueno, pues me presento, me llamo Luke, vine de Boston hace unos años de vacaciones y ya no he vuelto - rió.
- Que casulidad, yo me llamo Emma y vine de Nueva York hace un par de dias por motivos familiares.
- Ya me lo ha dicho Carlos, pero bueno, eso no me incumbe a mí.
Dime ¿has hecho más trabajos como modelo?
- No, nunca me lo había planteado la verdad.
- Bueno, en ese caso ¿que tal si pruebo a hacerte unas fotos a ver que tal se te da?
Acepte la propuesta.
Estuvo un buen rayo haciendome fotos con distinta ropa, resultaba un poco incómodo ya que no lo conocia de nada pero al mismo tiempo me daba conversacion y se hacia entretenido.
Al acabar volví a ponerme la ropa que había traído yo puesta y recogí mis cosas, había quedado con todos para comer.
Fui a despedirme de Luke que se había sentado en el ordenador para descargar las fotos.
- Se te da bastante bien, y tienes el cuerpo perfecto para este trabajo.
- Gracias - no pude evitar sonrojarme.
- Probablemente tenga las fotos terminadas esta noche ¿te apetece ir a cenar y las vemos?
- ¿Me estás pidiendo una cita? - Reí
- Dejémoslo en una cena de negocios - rió.
- Esta bien, mi número ya lo tienes - deje escapar una leve risita.
- Si - río - a las 9 paso a por ti.
- ¿Sabes donde vivo?
- Vives con Carlos ¿no? - Asenti - pues entonces si.
Me despedí de Luke con dos besos y me dirigí al bar dónde había quedado con los demás para comer.
Me senté al lado de las chicas y comencé a contarles todo. Me fijé que Álvaro estaba escuchando nuestra conversación y no me quitaba ojo de encima.
- ¿Que pasa? ¿Tengo monos en la cara o algo? ¿Te importa mucho nuestra conversación?
- No te estaba mirando a ti.
- No ni poco.
- Más quisieras niñata.
- Más quisieras tu imbécil.
- Con todas las chicas que puedo tener no me haces falta tu.
- ¿Te he dicho yo a caso que este interesada?
- Lo estás.
- Si venga deja de soñar y no te metas en conversaciones que no te importan.
- Pero si has empezado tu.
- Lo que tu digas gilipollas.
[ Narra Álvaro ]
Estaba escuchando la conversacion de Emma y las demás chicas y la verdad es que no me hacía gracia que fuera a cenar con ese chico. No porque a mi me importase, porque me daba igual la niñata esa pero una chica tan joven cenando con un chico que era prácticamente un desconocido no sonaba bien, cualquiera se hubiera preocupado ¿no?
- ¿Y él chico ese que le hace las fotos a tu hermana que edad tiene? - Le pregunté a Carlos.
- 18, uno menos que nosotros ¿por?
- No, por nada - hice una pausa - ¿y es guapo?
- Pues no se, sobre tios no opino, no soy maricon. Pero si, es rubio, de ojos azules y un poco musculitos.
- Amm.
- ¿Que pasa? ¿Estas celoso?
- ¿Celoso porque? ¿Por tu hermana? Venga Carlos no me jodas, a mi la niñata esa enana me la suda.
- Eh, un respeto que es mi hermana.
- Bueno pero que no, que paso de niñas.
- Lo que tu digas.
[ Narra Emma ]
Al acabar de comer Carlos nos llevó a las chicas y a mi a casa.
Estuvieron un raro probandome ropa hasta que porfin se decidieron por un conjunto con una camisa blanca, una falda corta ajustada negra y unos tacones negros.
Marina me plancho el pelo y Alba me maquilló.
- Estás preciosa - dijo Alba mirándome de arriba a abajo.
- No creo que hiciera falta arreglarme tanto - reí.
- ¿Estás de broma? ¡Es la primera cita! - Dijo Marina.
- Sólo vamos a hablar sobre trabajo...
- ¿Llevas preservativos? - Dijo Lidia.
- Madre mia Lidia, tu siempre penando en lo mismo - le riñó Alba - No le hagas caso Emma, está salida.
- Ya estamos con que soy una salida.
- Es que lo eres - dijo Marina.
- Bueno, dejad de discutir.
- Eso, vámonos antes de que venga el ligue de esta y estemos aquí como tontas.
Alba agarró a las otras dos y estirando de ellas las sacó de casa.
martes, 15 de abril de 2014
Capítulo cuatro.
- Por fin sales - dijo Marina.
- Es que he tenido un pequeño problema con la ropa. - Reí - Además, no es tan tarde.
- ¿Tu hermano no viene? - Preguntó Alba.
- Que va, se ha ido con Álvaro, creo que iban a ensayar.
- Pues podrian haber venido - se quejó Lidia.
- Que tonterías dices, dia de chicas, si nos lo pasamos mejor solas - dijo Marina.
- Claro como tu tienes aborrecido a David - rió Alba.
Ninguna continuo la conversación. Cogimos el autobús y fuimos a un centro comercial que había en el centro de la ciudad.
- ¿A donde vamos primero? - Pregunto Lidia.
- Lo primero es el móvil de Emma - dijo Alba dirigiendose a una tienda de movíles.
Estuvimos viendo varios hasta que por fin elegí uno.
Después estuvimos dando vueltas por las tiendas, ellas se compraron ropa yo ya me había gastado el dinero en el móvil aunque realmente, ropa no necesitaba porque me había comprado bastante el dia de la llegada.
- ¿A donde vamos ahora? - Pregunte viendo como salian las tres cargadas de bolsas de la última tienda que nos quedaba por ver.
- ¡A comeeeer! - Gritó Alba - tengo mucha hambre.
- Si, por favor, yo necedito dejar todas estas bolsas - añadió Marina.
Fuimos a una bocateria que había dentro del centro comercial.
Como era la única que no llevaba bolsas y además me invitaban porque no me había quedado dinero para pagar me toco ir a por los bocadillos.
Iba distraída pensando en que podía hacer para ganarme yo misma el dinero y no depender mucho de mi familia y no me di cuenta que venía un chico de frente y choque, los bocadillos cayeron al suelo, por suerte iban envueltos.
- Perdona - dijo el chico ayudandome a recogerlos - me levanté y su mirada se encontró con la mia.
Era un chico bastante alto rubio, de ojos azules y llevava una gran cámara colgada del cuello. También estaba en buena forma física. Para que negarlo, era muy atractivo
.
- No te preocupes. Culpa mia - sonreí y seguí mi camino hasta la mesa donde estaba sentada con las chicas.
- Por fin, que hambre - dijeron mientras se atiraban a los bocadillos. Nunca pensé que hacer compras pudiera dejar tan hambirenta a la gente.
- Bueno y que ¿le has pedido el número? - Preguntó Marina.
- ¿Que? ¿A quien? - Pregunté extrañada.
- Venga, no me jodas que has hablado con ese rubiazo y no le has pedido el número.
- Pues no.
- Ay, lo que nos queda a nosotras por enseñarte. Mira, aprende. - dijo Lidia.
Cogió un boli y una servilleta y escribio mi número de teléfono. Se levanto para ir al baño y dejó la servilleta en la mesa en la que estaba sentado el chico.
Cuando regresó del baño pagamos y nos fuimos.
Llegué a casa y no había nadie. Me senté en el sofa y me puse a ver la tele.
Mi movíl nuevo sonó. Lo miré con esperanza de que fuera aquel chico, me decepcione un poco al ver que era Carlos, aunque la verdad ¿en que estaba pensando? Era evidente que no me iba a llamar ni nada, lo que había hecho Lidia era una locura, habría quedado cómo una desesperada. Carlos quería que las chicas y yo fuéramos a escuchar una de las composiciones de su nuevo disco para que les diéramos nuestra opinión. Cogí mis cosas y pedí un taxi para ir hasta la casa de Álvaro donde habíamos quedado las demás ya estaban allí.
- Si que has tardado - dijo Álvaro abriendome la puerta.
- Llevo dos dias en esta ciudad ¿que quieres? Además si tanta prisa tenéis no haberme esperado. - Cada vez me ponía más de los nervios.
Escuchamos la cancion un par de veces, sonaba bastante bien la verdad.
Nos despedimos todos y volví con Carlos a casa. Nuestros padres ya estaban allí. Nos sentamos a cenar todos juntos.
- Oye, ¿vosotros sabeis donde puedo conseguir algún trabajo? No quiero ser una carga para vosotros.
- Depende de lo que quieras trabajar, pero tranquila, no tengas prisas - dijo Carlos.
- Me adapto a lo que sean, cuánto antes mejor.
- Pues tengo un amigo que es fotógrafo y esta buscando modelos le puedo pedir que te haga una sesión de fotos - sugirió Carlos.
- mmm.. Modelo, nunca lo había pensado pero está bien - reí
- Perfecto pues mañana se lo digo.
Acabamos de cenar y subí a la habitación.
Me metí en la cama y volví a mirar el móvil por última vez, tenía varios mensajes de Whatsapp, todos del grupo de las chicas. Ni rastro del chico del bar, me lo imaginaba.
[...]
A la mañana siguiente salí a correr con las chicas. Alba y yo íbamos por delante. Marina y Lidia se quedaron atrás.
- Ya podías haberle dicho a tu hermano que viniera.- me dijo Alba que iba corriendo a mi lado.
- ¿Y ese interés en mi hermano? - Reí.
Alba agachó la cabeza y se puso roja.
- ¡Te gusta mi hermano! - Grité.
- Bueno, cállate que las demás no lo saben. Y no digas nada y menos a él.
- Tranquila, tu secreto esta a salvo conmigo.
- Me alegro. Bueno ¿Y del chico de ayer que? ¿Alguna novedad?
- ¡Que va! Es que estais locas ¿como va a funcionar eso?
- Así conocio Marina a David - rió.
- Bueno pues esta vez no ha funcionado.
- Entonces ¿a por quien vas? - Me miró con cara de pillina.- ¿a por Álvaro?
- ¿QUE DICES? Pero si cada dia lo aguanto menos. Lo odio.
- Ya, eso dices ahora.
El sonido de mi móvil interrumpio la conversación, era Carlos. Me había conseguido la sesión de fotos a última hora de la mañana. Tenía que darme prisa en volver a casa y arreglarme si no quería llegar tarde.
Se lo dije a las chicas, ellas continuaron su camino y yo volví a casa.
Carlos me llevo hasta el estudio de fotografía de su amigo.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
- Es que he tenido un pequeño problema con la ropa. - Reí - Además, no es tan tarde.
- ¿Tu hermano no viene? - Preguntó Alba.
- Que va, se ha ido con Álvaro, creo que iban a ensayar.
- Pues podrian haber venido - se quejó Lidia.
- Que tonterías dices, dia de chicas, si nos lo pasamos mejor solas - dijo Marina.
- Claro como tu tienes aborrecido a David - rió Alba.
Ninguna continuo la conversación. Cogimos el autobús y fuimos a un centro comercial que había en el centro de la ciudad.
- ¿A donde vamos primero? - Pregunto Lidia.
- Lo primero es el móvil de Emma - dijo Alba dirigiendose a una tienda de movíles.
Estuvimos viendo varios hasta que por fin elegí uno.
Después estuvimos dando vueltas por las tiendas, ellas se compraron ropa yo ya me había gastado el dinero en el móvil aunque realmente, ropa no necesitaba porque me había comprado bastante el dia de la llegada.
- ¿A donde vamos ahora? - Pregunte viendo como salian las tres cargadas de bolsas de la última tienda que nos quedaba por ver.
- ¡A comeeeer! - Gritó Alba - tengo mucha hambre.
- Si, por favor, yo necedito dejar todas estas bolsas - añadió Marina.
Fuimos a una bocateria que había dentro del centro comercial.
Como era la única que no llevaba bolsas y además me invitaban porque no me había quedado dinero para pagar me toco ir a por los bocadillos.
Iba distraída pensando en que podía hacer para ganarme yo misma el dinero y no depender mucho de mi familia y no me di cuenta que venía un chico de frente y choque, los bocadillos cayeron al suelo, por suerte iban envueltos.
- Perdona - dijo el chico ayudandome a recogerlos - me levanté y su mirada se encontró con la mia.
Era un chico bastante alto rubio, de ojos azules y llevava una gran cámara colgada del cuello. También estaba en buena forma física. Para que negarlo, era muy atractivo
.
- No te preocupes. Culpa mia - sonreí y seguí mi camino hasta la mesa donde estaba sentada con las chicas.
- Por fin, que hambre - dijeron mientras se atiraban a los bocadillos. Nunca pensé que hacer compras pudiera dejar tan hambirenta a la gente.
- Bueno y que ¿le has pedido el número? - Preguntó Marina.
- ¿Que? ¿A quien? - Pregunté extrañada.
- Venga, no me jodas que has hablado con ese rubiazo y no le has pedido el número.
- Pues no.
- Ay, lo que nos queda a nosotras por enseñarte. Mira, aprende. - dijo Lidia.
Cogió un boli y una servilleta y escribio mi número de teléfono. Se levanto para ir al baño y dejó la servilleta en la mesa en la que estaba sentado el chico.
Cuando regresó del baño pagamos y nos fuimos.
Llegué a casa y no había nadie. Me senté en el sofa y me puse a ver la tele.
Mi movíl nuevo sonó. Lo miré con esperanza de que fuera aquel chico, me decepcione un poco al ver que era Carlos, aunque la verdad ¿en que estaba pensando? Era evidente que no me iba a llamar ni nada, lo que había hecho Lidia era una locura, habría quedado cómo una desesperada. Carlos quería que las chicas y yo fuéramos a escuchar una de las composiciones de su nuevo disco para que les diéramos nuestra opinión. Cogí mis cosas y pedí un taxi para ir hasta la casa de Álvaro donde habíamos quedado las demás ya estaban allí.
- Si que has tardado - dijo Álvaro abriendome la puerta.
- Llevo dos dias en esta ciudad ¿que quieres? Además si tanta prisa tenéis no haberme esperado. - Cada vez me ponía más de los nervios.
Escuchamos la cancion un par de veces, sonaba bastante bien la verdad.
Nos despedimos todos y volví con Carlos a casa. Nuestros padres ya estaban allí. Nos sentamos a cenar todos juntos.
- Oye, ¿vosotros sabeis donde puedo conseguir algún trabajo? No quiero ser una carga para vosotros.
- Depende de lo que quieras trabajar, pero tranquila, no tengas prisas - dijo Carlos.
- Me adapto a lo que sean, cuánto antes mejor.
- Pues tengo un amigo que es fotógrafo y esta buscando modelos le puedo pedir que te haga una sesión de fotos - sugirió Carlos.
- mmm.. Modelo, nunca lo había pensado pero está bien - reí
- Perfecto pues mañana se lo digo.
Acabamos de cenar y subí a la habitación.
Me metí en la cama y volví a mirar el móvil por última vez, tenía varios mensajes de Whatsapp, todos del grupo de las chicas. Ni rastro del chico del bar, me lo imaginaba.
[...]
A la mañana siguiente salí a correr con las chicas. Alba y yo íbamos por delante. Marina y Lidia se quedaron atrás.
- Ya podías haberle dicho a tu hermano que viniera.- me dijo Alba que iba corriendo a mi lado.
- ¿Y ese interés en mi hermano? - Reí.
Alba agachó la cabeza y se puso roja.
- ¡Te gusta mi hermano! - Grité.
- Bueno, cállate que las demás no lo saben. Y no digas nada y menos a él.
- Tranquila, tu secreto esta a salvo conmigo.
- Me alegro. Bueno ¿Y del chico de ayer que? ¿Alguna novedad?
- ¡Que va! Es que estais locas ¿como va a funcionar eso?
- Así conocio Marina a David - rió.
- Bueno pues esta vez no ha funcionado.
- Entonces ¿a por quien vas? - Me miró con cara de pillina.- ¿a por Álvaro?
- ¿QUE DICES? Pero si cada dia lo aguanto menos. Lo odio.
- Ya, eso dices ahora.
El sonido de mi móvil interrumpio la conversación, era Carlos. Me había conseguido la sesión de fotos a última hora de la mañana. Tenía que darme prisa en volver a casa y arreglarme si no quería llegar tarde.
Se lo dije a las chicas, ellas continuaron su camino y yo volví a casa.
Carlos me llevo hasta el estudio de fotografía de su amigo.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
sábado, 12 de abril de 2014
Capítulo tres.
- Anda, así que mi hermano es famoso y no me lo había dicho.- dije lanzandole el balón.
- Oye que tu hermano no es el único famoso eh - me dijo Alvaro.
- Ai vale, los cinco, que se pone celoso el nene.- reí.
- Yo no me pongo celoso - rechisto.
- Na y que no... - Reí.
- Esta bien ¿quieres pelea? Pues corre.
Empecé a correr por el agua y el vino detrás de mi. Acabó alcanzandome. Me empujó, perdi el equilibrio y acabamos los dos riéndonos tirados en el agua.
(...)
Se hizo la hora de irnos y recogímos todo.
Alba me llamó antes de que me subiera al coche.
- Espera, dame tu número y así hablamos por wa.
- Ui, es que tengo el número que tenía en Nueva York y aquí no funciona, a ver si me acompaña mañana Carlos y me compro uno nuevo.
- Vale, esta bien, ¿y twitter tienes?
Asenti y le apunte mi twitter, los demás también se lo guardaron.
Al volver a casa me conecte a twitter. 568 notificaciones nuevas ¿WTF? .
" Álvaro Gango, Dani Fernández y otros 247 te han seguido "
Eso seguido de un monton de preguntas todas parecidas.
"¿Eres Auryner?" "¿Porque te han seguido todos los chicos?" "¿Eres la novia de alguno?"
Y seguian llegando notificaciones... Me iba a volver loca, decidí que sería mejor dejar el móvil y bajar a cenar.
(...)
- Bueno ¿que tal lo habéis pasado? - Preguntó mi padre.
- Muy bien - reí. Mi móvil volvió a sonar, por centésima vez en la mesa.
- Menos mal que no tienes whatsapp.- rió Carlos.
- No es el whatsapp, son tus fans, que me habéis seguido y ahora se han vuelto locas y me acosan.
- Eso tiene fácil solución. Déjame el móvil.
Le deje el móvil, y me puso el Twitter privado.
Después cogío el suyo y puso un tuit: "Emma es mi hermana, no la acoseis más que se me agobia la pobre jajajaja"
- Graciaas.
- De naaaada fea.
- Me alegra ver que os lleváis bien - dijo Marta.
- Espérate unos días - rió mi padre.
- Si porque como sea tan tonto como sus amigos...- reí.
- ¿Lo dices por Álvaro? - Preguntó Carlos. Venga ya, pues si te ha encantado que te persiguiera por el agua...
- ¿Que? ¿El primer dia y ya has ligado? Mi hija tenias que ser... - rió mi padre.
- Que va, es el tonto este que habla de lo que no sabe. - le sacudí el pelo a Carlos, me levante de la mesa y me fui a mi habitación.
Mi movíl sonó otra vez. Por suerte, esta vez no era ninguna de las seguidoras de mi hermano, era un mensaje de Alba. "Cielo, ¿que te parece si quedamos mañana por la mañana con las chicas y te acompañamos a comprarte el movil?" . "Perfecto, pero no me conozco la ciudad. ¿Pasáis a por mi a las 10?" respondí.
[...]
Me levanté y bajé a la cocina. Mi hermano estaba sentado en el sofá con las piernas apoyadas sobre la mesa y un bol de leche con cereales en las manos, llega a nacer más vago y nace piedra, pensé.
Me preparé yo también leche con cereales y me senté a su lado.
- Buenos dias vago - reí.
- Buenos días, y gracias por el alago.
El sonido del timbre interrumpio la conversación. Tuve que levantarme porque Carlos no parecia que fuera a moverse.
Abrí la puerta, era Álvaro.
- Carlos es para ti - dije mientras dejaba pasar a Álvaro.
- Aiba, se me había olvidado, me visto corriendo y bajo.- dijo Carlos
Deje la puerta abierta para que Alvaro pasase y se sentase en el sofá y fui a recoger el bol de cereales que Carlos había dejado sobre la mesa. Me gache y lo cogí, note como los ojos de Álvaro se dirigieron a mi culo.
- ¿Que miras nene? - Reí.
- Nada. - disimulo.
- ¿Nada? Me estabas mirando el culo.
- Si venga, no sueñes.
- Aquí el único que sueña eres tu.
Deje a Álvaro en el salón y fui a la cocina a lavar el bol. Estaba lavando el bol cuando Álvaro entró en la cocina sin decir nada, paso los brazos por debajo de los míos rodeando mi cintura y cogiendo el tambien el bol. Tenerlo tan pegado hizo que se me pusiera la piel de gallina y me distrajese unos segundos.
- ¿Seguro que no sueñas ni un poquito? - Me susurro al oido.
No me dio tiempo a responder, lleno el bol de agua, me lo tiró encima de la camiseta y se separó de mi ríendose a carcajadas.
- Eres gilipollas - dije cogiendo una toalla.
- Trae anda que te seco. - Intento acercarse.
- Ni te molestes - me aparte y subí corriendo a mi habitación para cambiarme.
Por el camino encontre a Carlos.
- ¿Que ha pasado? - Pregunto al ver mi camiseta mojada.
- Que tu amigo es tonto.
- Eso ya lo sabía - rió. - ¿te quieres venir a ver los ensayos?
- Que va he quedado con las chicas.
- Vale, pues nosotros nos vamos y supongo que no volvere a comer.
Me despedí de él y subí a mi habitación, me cambié de ropa justo a tiempo y salí a la puerta donde estaban esperandome Alba, Marina y Lidia.
- Por fin sales - dijo Marina.
- Es que he tenido un pequeño problema con la ropa. - Reí - Además, no es tan tarde.
- ¿Tu hermano no viene? - Preguntó Alba.
- Que va, se ha ido con Álvaro, creo que iban a ensayar.
- Pues podrian haber venido - se quejó Lidia.
- Que tonterías dices, dia de chicas, si nos lo pasamos mejor solas - dijo Marina.
- Oye que tu hermano no es el único famoso eh - me dijo Alvaro.
- Ai vale, los cinco, que se pone celoso el nene.- reí.
- Yo no me pongo celoso - rechisto.
- Na y que no... - Reí.
- Esta bien ¿quieres pelea? Pues corre.
Empecé a correr por el agua y el vino detrás de mi. Acabó alcanzandome. Me empujó, perdi el equilibrio y acabamos los dos riéndonos tirados en el agua.
(...)
Se hizo la hora de irnos y recogímos todo.
Alba me llamó antes de que me subiera al coche.
- Espera, dame tu número y así hablamos por wa.
- Ui, es que tengo el número que tenía en Nueva York y aquí no funciona, a ver si me acompaña mañana Carlos y me compro uno nuevo.
- Vale, esta bien, ¿y twitter tienes?
Asenti y le apunte mi twitter, los demás también se lo guardaron.
Al volver a casa me conecte a twitter. 568 notificaciones nuevas ¿WTF? .
" Álvaro Gango, Dani Fernández y otros 247 te han seguido "
Eso seguido de un monton de preguntas todas parecidas.
"¿Eres Auryner?" "¿Porque te han seguido todos los chicos?" "¿Eres la novia de alguno?"
Y seguian llegando notificaciones... Me iba a volver loca, decidí que sería mejor dejar el móvil y bajar a cenar.
(...)
- Bueno ¿que tal lo habéis pasado? - Preguntó mi padre.
- Muy bien - reí. Mi móvil volvió a sonar, por centésima vez en la mesa.
- Menos mal que no tienes whatsapp.- rió Carlos.
- No es el whatsapp, son tus fans, que me habéis seguido y ahora se han vuelto locas y me acosan.
- Eso tiene fácil solución. Déjame el móvil.
Le deje el móvil, y me puso el Twitter privado.
Después cogío el suyo y puso un tuit: "Emma es mi hermana, no la acoseis más que se me agobia la pobre jajajaja"
- Graciaas.
- De naaaada fea.
- Me alegra ver que os lleváis bien - dijo Marta.
- Espérate unos días - rió mi padre.
- Si porque como sea tan tonto como sus amigos...- reí.
- ¿Lo dices por Álvaro? - Preguntó Carlos. Venga ya, pues si te ha encantado que te persiguiera por el agua...
- ¿Que? ¿El primer dia y ya has ligado? Mi hija tenias que ser... - rió mi padre.
- Que va, es el tonto este que habla de lo que no sabe. - le sacudí el pelo a Carlos, me levante de la mesa y me fui a mi habitación.
Mi movíl sonó otra vez. Por suerte, esta vez no era ninguna de las seguidoras de mi hermano, era un mensaje de Alba. "Cielo, ¿que te parece si quedamos mañana por la mañana con las chicas y te acompañamos a comprarte el movil?" . "Perfecto, pero no me conozco la ciudad. ¿Pasáis a por mi a las 10?" respondí.
[...]
Me levanté y bajé a la cocina. Mi hermano estaba sentado en el sofá con las piernas apoyadas sobre la mesa y un bol de leche con cereales en las manos, llega a nacer más vago y nace piedra, pensé.
Me preparé yo también leche con cereales y me senté a su lado.
- Buenos dias vago - reí.
- Buenos días, y gracias por el alago.
El sonido del timbre interrumpio la conversación. Tuve que levantarme porque Carlos no parecia que fuera a moverse.
Abrí la puerta, era Álvaro.
- Carlos es para ti - dije mientras dejaba pasar a Álvaro.
- Aiba, se me había olvidado, me visto corriendo y bajo.- dijo Carlos
Deje la puerta abierta para que Alvaro pasase y se sentase en el sofá y fui a recoger el bol de cereales que Carlos había dejado sobre la mesa. Me gache y lo cogí, note como los ojos de Álvaro se dirigieron a mi culo.
- ¿Que miras nene? - Reí.
- Nada. - disimulo.
- ¿Nada? Me estabas mirando el culo.
- Si venga, no sueñes.
- Aquí el único que sueña eres tu.
Deje a Álvaro en el salón y fui a la cocina a lavar el bol. Estaba lavando el bol cuando Álvaro entró en la cocina sin decir nada, paso los brazos por debajo de los míos rodeando mi cintura y cogiendo el tambien el bol. Tenerlo tan pegado hizo que se me pusiera la piel de gallina y me distrajese unos segundos.
- ¿Seguro que no sueñas ni un poquito? - Me susurro al oido.
No me dio tiempo a responder, lleno el bol de agua, me lo tiró encima de la camiseta y se separó de mi ríendose a carcajadas.
- Eres gilipollas - dije cogiendo una toalla.
- Trae anda que te seco. - Intento acercarse.
- Ni te molestes - me aparte y subí corriendo a mi habitación para cambiarme.
Por el camino encontre a Carlos.
- ¿Que ha pasado? - Pregunto al ver mi camiseta mojada.
- Que tu amigo es tonto.
- Eso ya lo sabía - rió. - ¿te quieres venir a ver los ensayos?
- Que va he quedado con las chicas.
- Vale, pues nosotros nos vamos y supongo que no volvere a comer.
Me despedí de él y subí a mi habitación, me cambié de ropa justo a tiempo y salí a la puerta donde estaban esperandome Alba, Marina y Lidia.
- Por fin sales - dijo Marina.
- Es que he tenido un pequeño problema con la ropa. - Reí - Además, no es tan tarde.
- ¿Tu hermano no viene? - Preguntó Alba.
- Que va, se ha ido con Álvaro, creo que iban a ensayar.
- Pues podrian haber venido - se quejó Lidia.
- Que tonterías dices, dia de chicas, si nos lo pasamos mejor solas - dijo Marina.
lunes, 7 de abril de 2014
Capitulo dos.
- Te voy a echar de menos
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.
Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre. Un hombre me abrió la puerta.
- Tu debes se Emma ¿Verdad? - preguntó el hombre.
- Exactamente.
- Bueno, yo soy tu padre...
- Lo imaginaba - le abracé.
- Que mayor estás, me he perdido tantos años de tu vida... la ultima vez que te ví no tenias ni un año... y mírate ahora ¿cuantos años dices que tienes?
- Dieciséis.
- Madre mía... - suspiró - Bueno, pasa y te presento a mi familia.
Pasé a la casa, había un chico rubio más o menos de mi edad sentado en el sofá viendo la tele. Llevaba el pelo hacía arriba, y tenía unos ojos ¿marrones? no sabría definir bien el color de aquellos ojos, al menos hacían que no se centrase la atención en aquel horrible piercing que llevaba en la nariz.
-Carlos, haz el favor de levantarte del sofá y saludar - dijo mi padre. El chico se levantó y caminó hasta nosotros.
- Hola, yo soy Carlos, encantado. - dijo dándome dos besos.
Una señora salió de la cocina y se acercó a mi.
- Hola, soy Marta, encantada, me alegra que estés con nosotros, tu padre nos habla mucho de ti y me apetecía conocerte... pero siento que haya tenido que ser por estas circunstancias.
- Nada, tranquila, ya no importa.
- Bueno, Carlos ¿que tal si le ayudas a subir las maletas y así se instala mientras tu madre y yo acabamos de hacer la cena? - dijo mi padre cambiando de tema.
Carlos asintió y me llevó la maleta hasta mi habitación.
- ¿Que llevas aquí? ¿La casa entera? - preguntó.
- Creo que eso no es asunto tuyo
- Vale, solo preguntaba. Instálate y te esperamos en media hora abajo para cenar. - cerró la puerta y se fue.
Mi habitación era enorme. Tenía una cama de matrimonio para mi sola. Un sofá, un televisor y un armario que ocupaba toda la pared.
Coloqué mi ropa en el armario y en los cajones.
Eran mediados de julio y hacía bastante calor. Me quité los baqueros y me puse unos shorts de chándal y una camiseta básica negra. Me recogí el pelo con una coleta alta y miré el reloj, me quedaban diez minutos.
Bajé a cenar, aunque ya había cenado prefería no decir nada . La cena pasó muy silenciosa hasta que mi padre rompió el silencio.
- Bueno, ¿y vas a irte mañana con Carlos a que te presente a sus amigos? - preguntó mi padre.
- ¿A sus amigos? - pregunté.
- No te preocupes, también vienen chicas.- añadió Carlos.
- Bueno, vale, iré. - No estaba muy segura pero acepté, al fin y al cabo tendría que hacer amigos.
- Espero que tengas bikini, porque nos vamos a la playa - dijo Carlos.
- Pero... en Madrid no hay playa - reí.
- Cielo, esto no es como en Estados Unidos, aquí coges el coche y en unas horas estas en la otra punta del país - dijo Marta.
- Ya lo sé, soy extranjera, no tonta.- dije molesta.
La mesa se volvió a quedar en silencio. Terminamos de cenar y subí a mi habitación.
No tardé en quedarme dormida.
[...]
A la mañana siguiente
- Se puede - dijo Carlos apoyándose en la puerta.
- Si, dime.
- Coge lo que tengas que llevarte y nos vamos, te espero abajo.
Le hice caso. Metí en una mochila todo lo que necesitaba. Me puse el bikini y encima unos shorts vaqueros rotos, una camiseta recortada y unas vans.
Bajé, Carlos estaba esperándome en el salón.
Me despedí de mi padre y seguí a Carlos hasta el coche.
- ¿Conduces? - pregunté sentándome en el asiento del copiloto.
- Claro ¿Por?
- No se, pensaba que aquí hacia falta tener 18 años.
- ¿Y cuantos piensas que tengo?
- No se, mi edad ¿no?
- No se cuantos tienes, tengo 19 - rió. No dije nada por miedo a que me tomara por una enana.- ¿Y tu?
- Dieciséis - Tarde un poco en responder.
(...)
Llegamos a la playa unas horas después. Ya había un grupo de chicos y chicas sentados en la arena.
- Menos mal, ya pensábamos que no llegabas - le dijo un chico rubio a Carlos.
- Decírselo a ella que es la que estaba sin preparar - dijo señalándome.
- Hombre ¿No nos vas a presentar a tu nuevo ligue? - preguntó una chica que estaba sentada sobre otro de los chicos.
- No es mi ligue - rió - es mi hermana.
- Ya decía yo que era demasiado para ti - se rió de Carlos otro de los chicos.
- Imbécil.
- Bueno ¿Nos la presentas o qué? - Dijo otra chica.
- Si, bueno chicos, esta es Emma.- Hizo una pausa - Y ellos son; Las chicas , Alba, Marina y Lidia. Y los otros cuatro feos Dani, Alvaro, David y Blas.
Les saludé a todos con dos besos. Y me senté al lado de Alba.
- ¿De verdad eres su hermana? - pregunto Alba.
- No, bueno, mas o menos.
- ¿Como que más o menos? - preguntó Lidia que se había metido en la conversación.
- Mi padre nos abandonó a su madre y a mi y se casó con su madre.
- Vamos, hermanastros.
- Si, es que no sabía como se decía.
- Hablas raro - dijo Marina que se levantó de las piernas de David y vino a hablar con nosotras.
- Porque no soy de aquí.- expliqué
- Ya decía yo... - rió Lidia - ¿Y de donde eres?
- Nueva York
- ¿Me estas vacilando no? - preguntó Alba.
- No... - dije extrañada.
- ¿DE NUEVA YORK? - grito Marina. El grito hizo que todos se giraran hacia mi .
- ¿Eres de Nueva York? - preguntó Blas . Asentí.
- ¿Y de Nueva York te mudas a Madrid? ¿Pero estamos locos o que? - dijo Alvaro.
- Es que mi madre murió la semana pasada y me tuve que venir con mi padre.- expliqué. La sonrisa se le borró de las caras a todos.
- Lo siento, no debería ser tan cotilla - dijo Alvaro.
- Oh, no te preocupes, no me llevaba bien con ella.
- Bueno, ¿Y si vamos a darnos un baño? - dijo Carlos cambiando de tema.
Nos pareció buena idea y nos metimos al agua.
Dani cogió un balón y lo lanzó al agua. Comenzamos a jugar con él.
Una niña me tocó el hombro.
- Perdona - me dijo.
- Dime
- ¿Nos haces una foto con ellos?.
Acepte extrañada. Ella y dos amigas suyas se colocaron entre los chicos y les hice una foto.
- Muchas gracias - dijo recogiendo el móvil.
- De nada - dije extrañada mientras se alejaba con sus amigas riendo y gritando.
- Vale ¿Alguien me explica esto? - les pregunté a los demás.
- Ah si, es que son Auryn - dijo Alba.
- ¿Como que Auryn? - pregunté.
- Si, un grupo de música, cantan juntos, aquí son muy famosos.- Aclaró Marina.
- Anda, así que mi hermano es famoso y no me lo había dicho.- dije lanzandole el balón.
- Oye que tu hermano no es el único famoso eh - me dijo Alvaro.
- Ai vale, los cinco, que se pone celoso el nene.- reí.
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.
Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre. Un hombre me abrió la puerta.
- Tu debes se Emma ¿Verdad? - preguntó el hombre.
- Exactamente.
- Bueno, yo soy tu padre...
- Lo imaginaba - le abracé.
- Que mayor estás, me he perdido tantos años de tu vida... la ultima vez que te ví no tenias ni un año... y mírate ahora ¿cuantos años dices que tienes?
- Dieciséis.
- Madre mía... - suspiró - Bueno, pasa y te presento a mi familia.
Pasé a la casa, había un chico rubio más o menos de mi edad sentado en el sofá viendo la tele. Llevaba el pelo hacía arriba, y tenía unos ojos ¿marrones? no sabría definir bien el color de aquellos ojos, al menos hacían que no se centrase la atención en aquel horrible piercing que llevaba en la nariz.
-Carlos, haz el favor de levantarte del sofá y saludar - dijo mi padre. El chico se levantó y caminó hasta nosotros.
- Hola, yo soy Carlos, encantado. - dijo dándome dos besos.
Una señora salió de la cocina y se acercó a mi.
- Hola, soy Marta, encantada, me alegra que estés con nosotros, tu padre nos habla mucho de ti y me apetecía conocerte... pero siento que haya tenido que ser por estas circunstancias.
- Nada, tranquila, ya no importa.
- Bueno, Carlos ¿que tal si le ayudas a subir las maletas y así se instala mientras tu madre y yo acabamos de hacer la cena? - dijo mi padre cambiando de tema.
Carlos asintió y me llevó la maleta hasta mi habitación.
- ¿Que llevas aquí? ¿La casa entera? - preguntó.
- Creo que eso no es asunto tuyo
- Vale, solo preguntaba. Instálate y te esperamos en media hora abajo para cenar. - cerró la puerta y se fue.
Mi habitación era enorme. Tenía una cama de matrimonio para mi sola. Un sofá, un televisor y un armario que ocupaba toda la pared.
Coloqué mi ropa en el armario y en los cajones.
Eran mediados de julio y hacía bastante calor. Me quité los baqueros y me puse unos shorts de chándal y una camiseta básica negra. Me recogí el pelo con una coleta alta y miré el reloj, me quedaban diez minutos.
Bajé a cenar, aunque ya había cenado prefería no decir nada . La cena pasó muy silenciosa hasta que mi padre rompió el silencio.
- Bueno, ¿y vas a irte mañana con Carlos a que te presente a sus amigos? - preguntó mi padre.
- ¿A sus amigos? - pregunté.
- No te preocupes, también vienen chicas.- añadió Carlos.
- Bueno, vale, iré. - No estaba muy segura pero acepté, al fin y al cabo tendría que hacer amigos.
- Espero que tengas bikini, porque nos vamos a la playa - dijo Carlos.
- Pero... en Madrid no hay playa - reí.
- Cielo, esto no es como en Estados Unidos, aquí coges el coche y en unas horas estas en la otra punta del país - dijo Marta.
- Ya lo sé, soy extranjera, no tonta.- dije molesta.
La mesa se volvió a quedar en silencio. Terminamos de cenar y subí a mi habitación.
No tardé en quedarme dormida.
[...]
A la mañana siguiente
- Se puede - dijo Carlos apoyándose en la puerta.
- Si, dime.
- Coge lo que tengas que llevarte y nos vamos, te espero abajo.
Le hice caso. Metí en una mochila todo lo que necesitaba. Me puse el bikini y encima unos shorts vaqueros rotos, una camiseta recortada y unas vans.
Bajé, Carlos estaba esperándome en el salón.
Me despedí de mi padre y seguí a Carlos hasta el coche.
- ¿Conduces? - pregunté sentándome en el asiento del copiloto.
- Claro ¿Por?
- No se, pensaba que aquí hacia falta tener 18 años.
- ¿Y cuantos piensas que tengo?
- No se, mi edad ¿no?
- No se cuantos tienes, tengo 19 - rió. No dije nada por miedo a que me tomara por una enana.- ¿Y tu?
- Dieciséis - Tarde un poco en responder.
(...)
Llegamos a la playa unas horas después. Ya había un grupo de chicos y chicas sentados en la arena.
- Menos mal, ya pensábamos que no llegabas - le dijo un chico rubio a Carlos.
- Decírselo a ella que es la que estaba sin preparar - dijo señalándome.
- Hombre ¿No nos vas a presentar a tu nuevo ligue? - preguntó una chica que estaba sentada sobre otro de los chicos.
- No es mi ligue - rió - es mi hermana.
- Ya decía yo que era demasiado para ti - se rió de Carlos otro de los chicos.
- Imbécil.
- Bueno ¿Nos la presentas o qué? - Dijo otra chica.
- Si, bueno chicos, esta es Emma.- Hizo una pausa - Y ellos son; Las chicas , Alba, Marina y Lidia. Y los otros cuatro feos Dani, Alvaro, David y Blas.
Les saludé a todos con dos besos. Y me senté al lado de Alba.
- ¿De verdad eres su hermana? - pregunto Alba.
- No, bueno, mas o menos.
- ¿Como que más o menos? - preguntó Lidia que se había metido en la conversación.
- Mi padre nos abandonó a su madre y a mi y se casó con su madre.
- Vamos, hermanastros.
- Si, es que no sabía como se decía.
- Hablas raro - dijo Marina que se levantó de las piernas de David y vino a hablar con nosotras.
- Porque no soy de aquí.- expliqué
- Ya decía yo... - rió Lidia - ¿Y de donde eres?
- Nueva York
- ¿Me estas vacilando no? - preguntó Alba.
- No... - dije extrañada.
- ¿DE NUEVA YORK? - grito Marina. El grito hizo que todos se giraran hacia mi .
- ¿Eres de Nueva York? - preguntó Blas . Asentí.
- ¿Y de Nueva York te mudas a Madrid? ¿Pero estamos locos o que? - dijo Alvaro.
- Es que mi madre murió la semana pasada y me tuve que venir con mi padre.- expliqué. La sonrisa se le borró de las caras a todos.
- Lo siento, no debería ser tan cotilla - dijo Alvaro.
- Oh, no te preocupes, no me llevaba bien con ella.
- Bueno, ¿Y si vamos a darnos un baño? - dijo Carlos cambiando de tema.
Nos pareció buena idea y nos metimos al agua.
Dani cogió un balón y lo lanzó al agua. Comenzamos a jugar con él.
Una niña me tocó el hombro.
- Perdona - me dijo.
- Dime
- ¿Nos haces una foto con ellos?.
Acepte extrañada. Ella y dos amigas suyas se colocaron entre los chicos y les hice una foto.
- Muchas gracias - dijo recogiendo el móvil.
- De nada - dije extrañada mientras se alejaba con sus amigas riendo y gritando.
- Vale ¿Alguien me explica esto? - les pregunté a los demás.
- Ah si, es que son Auryn - dijo Alba.
- ¿Como que Auryn? - pregunté.
- Si, un grupo de música, cantan juntos, aquí son muy famosos.- Aclaró Marina.
- Anda, así que mi hermano es famoso y no me lo había dicho.- dije lanzandole el balón.
- Oye que tu hermano no es el único famoso eh - me dijo Alvaro.
- Ai vale, los cinco, que se pone celoso el nene.- reí.
Capitulo uno.
Sonó el despertador. Lo apagué con un golpe brusco y me di la vuelta.
- De eso nada bonita.- dijo mi tía entrando en la habitación. - Levanta que te tienes que ir.
Gruñí y me levanté. Me puse las chanclas y fui hasta la cocina, mi tía ya me había preparado el desayuno, me senté y comencé a tomármelo sin prisa.
- O te das mas prisa o perdemos el avión.- dijo mi tía dejando las maletas al lado de la puerta.
- ¿Y eso sería malo? - reí.
- Escucha, se que no te quieres ir, pero entiende que es lo que debes hacer.
- Lo que no se es porque siendo ya mayor de edad tengo que viajar a otro país a casa se un hombre que no conozco de nada.
- Emma, ese hombre es tu padre, y otra cosa que debes recordar el que allí no eres mayor de edad.
- Ya, me lo has repetido como cien veces, tanto tiempo esperando cumplir los dieciséis para ahora tener que esperar hasta los dieciocho.
- Ea, lo siento yo no puedo hacer nada.
- Si, déjame quedarme.
- Sabes que no puedo.
- Pero, aquí tengo a todos mis amigos...a...
- ¿A Liam? - Si, Liam, él era el mayor problema, era demasiada distancia para mantener la relación y tuve que dejarle.
- Si...- bajé la cabeza.
- Pensaba que ya habíais cortado.
- Si, pero lo dejamos por obligación yo sigo enamorada de él.
- Bueno, no le des más vueltas, seguro que allí conoces a alguien y vístete, que no nos da tiempo.
No era tan fácil como ella pensaba, pero bueno, ya no podía hacer nada. Me levanté y fui a vestirme.
Cuando estuve lista fuimos hasta el aeropuerto, llegábamos tarde así que íbamos corriendo de un lado a otro. Por fin subimos al avión.
El avión despegó y miré por la ventanilla. Vi como se alejaban todos esos rascacielos de la costa este de Estados Unidos.
Eran varias horas de viaje, pero entre una señora que teníamos al lado que nos daba conversación y algún sueño que otro se me pasaron bastante rápido.
[ ... ]
Por fin habíamos llegado, serían como las 6 de la tarde. Mi tía me acompaño a comprarme algo de ropa ya que no me la había podido traer toda en la maleta.
- Podrías haberte comprado cosas que te taparan más - dijo mi tía mirando las camisetas cortas y los pantalones que me había comprado.
- Estamos en verano jo, y además aquí hace más calor y se nota mucho.
- Ya, pero recuerda que aquí eres menor.
- Madre mía que pesada, que ya lo se, no te preocupes que yo por el momento me voy a olvidar de los tíos.
- ¿No le habrás hecho ninguna promesa a Liam que no puedas cumplir? ¿verdad?
[FlashBack]
- Liam, me tengo que mudar a España.
- ¿Que? ¿Durante cuanto tiempo? - dijo asustado.
- No lo sé, puede que para siempre, o al menos hasta que cumpla los dieciocho.
- Eso solo son dos años, te esperaré.
- No hagas promesas que no puedas cumplir.
- La cumpliré, te lo prometo.
- No Liam, por favor, no me prometas eso porque ambos sabemos que es imposible.
- Esta bien, no te lo prometo, pero te esperaré... y espero que tu hagas lo mismo...
[Fin del FlashBack]
- No... - respondí bajando la cabeza
- Uiiii que poco convincente suena eso - rió.
Vimos una hamburguesería y decidimos cenar antes de llevarme a casa de mi padre.
La verdad es que la comida basura de España era bastante menos basura que la que estaba acostumbrada a comer en EEUU.
[...]
Acabamos de cenar y me llevó hasta la puerta de la que sería mi nueva casa a partir de ese día.
Era un adosado de dos pisos a las afueras de Madrid. La verdad es que había un gran diferencia de vivir en un piso 31 en pleno centro de Nueva York a vivir en una casa unifamiliar, me iba a costar acostumbrarme.
- Bueno, aquí te dejo - dijo mi tía acompañándome hasta la puerta - si alguna vez quieres ir a visitarme a Nueva York solo tienes que llamarme...
- ¿Puedo ir ya? - reí.
- Sabes que no.
- Jo... bueno, que te sea corto el viaje de vuelta.
- Te voy a echar de menos
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.
Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre.
- De eso nada bonita.- dijo mi tía entrando en la habitación. - Levanta que te tienes que ir.
Gruñí y me levanté. Me puse las chanclas y fui hasta la cocina, mi tía ya me había preparado el desayuno, me senté y comencé a tomármelo sin prisa.
- O te das mas prisa o perdemos el avión.- dijo mi tía dejando las maletas al lado de la puerta.
- ¿Y eso sería malo? - reí.
- Escucha, se que no te quieres ir, pero entiende que es lo que debes hacer.
- Lo que no se es porque siendo ya mayor de edad tengo que viajar a otro país a casa se un hombre que no conozco de nada.
- Emma, ese hombre es tu padre, y otra cosa que debes recordar el que allí no eres mayor de edad.
- Ya, me lo has repetido como cien veces, tanto tiempo esperando cumplir los dieciséis para ahora tener que esperar hasta los dieciocho.
- Ea, lo siento yo no puedo hacer nada.
- Si, déjame quedarme.
- Sabes que no puedo.
- Pero, aquí tengo a todos mis amigos...a...
- ¿A Liam? - Si, Liam, él era el mayor problema, era demasiada distancia para mantener la relación y tuve que dejarle.
- Si...- bajé la cabeza.
- Pensaba que ya habíais cortado.
- Si, pero lo dejamos por obligación yo sigo enamorada de él.
- Bueno, no le des más vueltas, seguro que allí conoces a alguien y vístete, que no nos da tiempo.
No era tan fácil como ella pensaba, pero bueno, ya no podía hacer nada. Me levanté y fui a vestirme.
Cuando estuve lista fuimos hasta el aeropuerto, llegábamos tarde así que íbamos corriendo de un lado a otro. Por fin subimos al avión.
El avión despegó y miré por la ventanilla. Vi como se alejaban todos esos rascacielos de la costa este de Estados Unidos.
Eran varias horas de viaje, pero entre una señora que teníamos al lado que nos daba conversación y algún sueño que otro se me pasaron bastante rápido.
[ ... ]
Por fin habíamos llegado, serían como las 6 de la tarde. Mi tía me acompaño a comprarme algo de ropa ya que no me la había podido traer toda en la maleta.
- Podrías haberte comprado cosas que te taparan más - dijo mi tía mirando las camisetas cortas y los pantalones que me había comprado.
- Estamos en verano jo, y además aquí hace más calor y se nota mucho.
- Ya, pero recuerda que aquí eres menor.
- Madre mía que pesada, que ya lo se, no te preocupes que yo por el momento me voy a olvidar de los tíos.
- ¿No le habrás hecho ninguna promesa a Liam que no puedas cumplir? ¿verdad?
[FlashBack]
- Liam, me tengo que mudar a España.
- ¿Que? ¿Durante cuanto tiempo? - dijo asustado.
- No lo sé, puede que para siempre, o al menos hasta que cumpla los dieciocho.
- Eso solo son dos años, te esperaré.
- No hagas promesas que no puedas cumplir.
- La cumpliré, te lo prometo.
- No Liam, por favor, no me prometas eso porque ambos sabemos que es imposible.
- Esta bien, no te lo prometo, pero te esperaré... y espero que tu hagas lo mismo...
[Fin del FlashBack]
- No... - respondí bajando la cabeza
- Uiiii que poco convincente suena eso - rió.
Vimos una hamburguesería y decidimos cenar antes de llevarme a casa de mi padre.
La verdad es que la comida basura de España era bastante menos basura que la que estaba acostumbrada a comer en EEUU.
[...]
Acabamos de cenar y me llevó hasta la puerta de la que sería mi nueva casa a partir de ese día.
Era un adosado de dos pisos a las afueras de Madrid. La verdad es que había un gran diferencia de vivir en un piso 31 en pleno centro de Nueva York a vivir en una casa unifamiliar, me iba a costar acostumbrarme.
- Bueno, aquí te dejo - dijo mi tía acompañándome hasta la puerta - si alguna vez quieres ir a visitarme a Nueva York solo tienes que llamarme...
- ¿Puedo ir ya? - reí.
- Sabes que no.
- Jo... bueno, que te sea corto el viaje de vuelta.
- Te voy a echar de menos
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.
Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre.
domingo, 6 de abril de 2014
Introducción.
Bueno, mejor empiezo presentándome. Me llamo Emma, tengo 16 años, soy rubia con el pelo ondulado, de altura...1'67 más o menos. Tengo los ojos de un color azul muy claro. Dicen que estoy delgada, pero la vedad nunca he estado a gusto con mi cuerpo...aunque... ¿Que chica de 16 años lo esta?
Vivo, en Nueva York, o al menos vivía. Mi madre murió la semana pasada, no es algo que me haya afectado mucho la verdad ya que mi relación con ella no era muy buena. Lo me me ha jodido es que ahora tengo que mudarme a España, con mi padre, que nos abandonó hace 16 años, y con el subnormal de mi hermanastro. No se nada de ellos desde... ¿nunca? La verdad es que no recuerdo nada de ellos, ni una sola llamada de teléfono, ni una carta por Navidad, nada.
Vivo, en Nueva York, o al menos vivía. Mi madre murió la semana pasada, no es algo que me haya afectado mucho la verdad ya que mi relación con ella no era muy buena. Lo me me ha jodido es que ahora tengo que mudarme a España, con mi padre, que nos abandonó hace 16 años, y con el subnormal de mi hermanastro. No se nada de ellos desde... ¿nunca? La verdad es que no recuerdo nada de ellos, ni una sola llamada de teléfono, ni una carta por Navidad, nada.
Pero ahora me tengo que ir a vivir con ellos, y como decía antes con 16 años la mayor putada que te pueden hacer es obligarte a mudarte a otro país.... me obligan a separarme de todo lo que conozco, amigos, vecinos, compañeros, profesores... hasta de idioma, aunque ese no era mi mayor problema ya que desde pequeña mi madre y mis abuelos me habían enseñado el español y lo hablaba con bastante fluidez.
Esperemos que el cambio no sea tan duro como parece...
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