lunes, 7 de abril de 2014

Capitulo dos.

- Te voy a echar de menos
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.

Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre. Un hombre me abrió la puerta.

- Tu debes se Emma ¿Verdad? - preguntó el hombre.
- Exactamente.
- Bueno, yo soy tu padre...
- Lo imaginaba - le abracé.
- Que mayor estás, me he perdido tantos años de tu vida... la ultima vez que te ví no tenias ni un año... y mírate ahora ¿cuantos años dices que tienes?
- Dieciséis.
- Madre mía... - suspiró - Bueno, pasa y te presento a mi familia.

Pasé a la casa, había un chico rubio más o menos de mi edad sentado en el sofá viendo la tele. Llevaba el pelo hacía arriba, y tenía unos ojos ¿marrones? no sabría definir bien el color de aquellos ojos, al menos hacían que no se centrase la atención en aquel horrible piercing que llevaba en la nariz.

-Carlos, haz el favor de levantarte del sofá y saludar - dijo mi padre. El chico se levantó y caminó hasta nosotros.
- Hola, yo soy Carlos, encantado. - dijo dándome dos besos.

Una señora salió de la cocina y se acercó a mi.

- Hola, soy Marta, encantada, me alegra que estés con nosotros, tu padre nos habla mucho de ti y me apetecía conocerte... pero siento que haya tenido que ser por estas circunstancias.
- Nada, tranquila, ya no importa.

- Bueno, Carlos ¿que tal si le ayudas a subir las maletas y así se instala mientras tu madre y yo acabamos de hacer la cena? - dijo mi padre cambiando de tema.


Carlos asintió y me llevó la maleta hasta mi habitación.

- ¿Que llevas aquí? ¿La casa entera? - preguntó.
- Creo que eso no es asunto tuyo
- Vale, solo preguntaba. Instálate y te esperamos en media hora abajo para cenar. - cerró la puerta y se fue.

Mi habitación era enorme. Tenía una cama de matrimonio para mi sola. Un sofá, un televisor y un armario que ocupaba toda la pared.
Coloqué mi ropa en el armario y en los cajones.
Eran mediados de julio y hacía bastante calor. Me quité los baqueros y me puse unos shorts de chándal y una camiseta básica negra. Me recogí el pelo con una coleta alta y miré el reloj, me quedaban diez minutos.
Bajé a cenar, aunque ya había cenado prefería no decir nada  . La cena pasó muy silenciosa hasta que mi padre rompió el silencio.

- Bueno, ¿y vas a irte mañana con Carlos a que te presente a sus amigos? - preguntó mi padre.
- ¿A sus amigos? - pregunté.
- No te preocupes, también vienen chicas.- añadió Carlos.
- Bueno, vale, iré. - No estaba muy segura pero acepté, al fin y al cabo tendría que hacer amigos.
- Espero que tengas bikini, porque nos vamos a la playa - dijo Carlos.
- Pero... en Madrid no hay playa - reí.
- Cielo, esto no es como en Estados Unidos, aquí coges el coche y en unas horas estas en la otra punta del país - dijo Marta.
- Ya lo sé, soy extranjera, no tonta.- dije molesta.

La mesa se volvió a quedar en silencio. Terminamos de cenar y subí a mi habitación.
No tardé en quedarme dormida.





[...]






A la mañana siguiente

- Se puede - dijo Carlos apoyándose en la puerta.
- Si, dime.
- Coge lo que tengas que llevarte y nos vamos, te espero abajo.

Le hice caso. Metí en una mochila todo lo que necesitaba. Me puse el bikini y encima unos shorts vaqueros rotos, una camiseta recortada y unas vans.
Bajé, Carlos estaba esperándome en el salón.
Me despedí de mi padre y seguí a Carlos hasta el coche.
- ¿Conduces? - pregunté sentándome en el asiento del copiloto.
- Claro ¿Por?
- No se, pensaba que aquí hacia falta tener 18 años.
- ¿Y cuantos piensas que tengo?
- No se, mi edad ¿no?
- No se cuantos tienes, tengo 19 - rió. No dije nada por miedo a que me tomara por una enana.- ¿Y tu?
- Dieciséis - Tarde un poco en responder.






(...)






Llegamos a la playa unas horas después. Ya había un grupo de chicos y chicas sentados en la arena.

- Menos mal, ya pensábamos que no llegabas - le dijo un chico rubio a Carlos.
- Decírselo a  ella que es la que estaba sin preparar - dijo señalándome.
- Hombre ¿No nos vas a presentar a tu nuevo ligue? - preguntó una chica que estaba sentada sobre otro de los chicos.
- No es mi ligue - rió - es mi hermana.
- Ya decía yo que era demasiado para ti - se rió de Carlos otro de los chicos.
- Imbécil.
- Bueno ¿Nos la presentas o qué? - Dijo otra chica.
- Si, bueno chicos, esta es Emma.- Hizo una pausa - Y ellos son; Las chicas , Alba, Marina y Lidia. Y los otros cuatro feos Dani, Alvaro, David y Blas.

Les saludé a todos con dos besos. Y me senté al lado de Alba.

- ¿De verdad eres su hermana? - pregunto Alba.
- No, bueno, mas o menos.
- ¿Como que más o menos? - preguntó Lidia que se había metido en la conversación.
- Mi padre nos abandonó a su madre y a mi y se casó con su madre.
- Vamos, hermanastros.
- Si, es que no sabía como se decía.
- Hablas raro - dijo Marina que se levantó de las piernas de David y vino a hablar con nosotras.
- Porque no soy de aquí.- expliqué
- Ya decía yo... - rió Lidia - ¿Y de donde eres?
- Nueva York
- ¿Me estas vacilando no? - preguntó Alba.
- No... - dije extrañada.
- ¿DE NUEVA YORK? - grito Marina. El grito hizo que todos se giraran hacia mi .
- ¿Eres de Nueva York? - preguntó Blas . Asentí.
- ¿Y de Nueva York te mudas a Madrid? ¿Pero estamos locos o que? - dijo Alvaro.
- Es que mi madre murió la semana pasada y me tuve que venir con mi padre.- expliqué. La sonrisa se le borró de las caras a todos.
- Lo siento, no debería ser tan cotilla - dijo Alvaro.
- Oh, no te preocupes, no me llevaba bien con ella.
- Bueno, ¿Y si vamos a darnos un baño? - dijo Carlos cambiando de tema.

Nos pareció buena idea y nos metimos al agua.
Dani cogió un balón y lo lanzó al agua. Comenzamos a jugar con él.
Una niña me tocó el hombro.

- Perdona - me dijo.
- Dime
- ¿Nos haces una foto con ellos?.

Acepte extrañada. Ella y dos amigas suyas se colocaron entre los chicos y les hice una foto.

- Muchas gracias - dijo recogiendo el móvil.
- De nada - dije extrañada mientras se alejaba con sus amigas riendo y gritando.

- Vale ¿Alguien me explica esto? - les pregunté a los demás.
- Ah si, es que son Auryn - dijo Alba.
- ¿Como que Auryn? - pregunté.
- Si, un grupo de música, cantan juntos, aquí son muy famosos.- Aclaró Marina.
- Anda, así que mi hermano es famoso y no me lo había dicho.- dije lanzandole el balón.
- Oye que tu hermano no es el único famoso eh - me dijo Alvaro.
- Ai vale, los cinco, que se pone celoso el nene.- reí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario