Carlos me llevo hasta el estudio de fotografía de su amigo.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
Era el chico de el bar del dia anterior. Si, el mismo con el que había quedado como una desesperada dandole mi número sin ni siquiera conocerle.
- Bueno - dijo Carlos - ahi os dejo que tengo prisa, adiós - no por favor, no me dejes sola ahora pensé mientras veia a Carlos meterse en el coche y marcharse.
El chico me invitó a pasar y nos sentamos en dos sillones que había en la entrada.
- Vaya casualidad eh...- dijo rompiendo él incómodo silencio.
- Si..
- Oye, escucha, siento no haberte llamado tenía miedo de que fuese una broma o algo - se disculpó. Menos mal, si ese era realmente el motivo no habia hecho el ridículo.
- Tranquilo, no es el tema ahora. Estamos aquí por trabajo ¿no? - dije cambiando de tema.
- Cierto, bueno, pues me presento, me llamo Luke, vine de Boston hace unos años de vacaciones y ya no he vuelto - rió.
- Que casulidad, yo me llamo Emma y vine de Nueva York hace un par de dias por motivos familiares.
- Ya me lo ha dicho Carlos, pero bueno, eso no me incumbe a mí.
Dime ¿has hecho más trabajos como modelo?
- No, nunca me lo había planteado la verdad.
- Bueno, en ese caso ¿que tal si pruebo a hacerte unas fotos a ver que tal se te da?
Acepte la propuesta.
Estuvo un buen rayo haciendome fotos con distinta ropa, resultaba un poco incómodo ya que no lo conocia de nada pero al mismo tiempo me daba conversacion y se hacia entretenido.
Al acabar volví a ponerme la ropa que había traído yo puesta y recogí mis cosas, había quedado con todos para comer.
Fui a despedirme de Luke que se había sentado en el ordenador para descargar las fotos.
- Se te da bastante bien, y tienes el cuerpo perfecto para este trabajo.
- Gracias - no pude evitar sonrojarme.
- Probablemente tenga las fotos terminadas esta noche ¿te apetece ir a cenar y las vemos?
- ¿Me estás pidiendo una cita? - Reí
- Dejémoslo en una cena de negocios - rió.
- Esta bien, mi número ya lo tienes - deje escapar una leve risita.
- Si - río - a las 9 paso a por ti.
- ¿Sabes donde vivo?
- Vives con Carlos ¿no? - Asenti - pues entonces si.
Me despedí de Luke con dos besos y me dirigí al bar dónde había quedado con los demás para comer.
Me senté al lado de las chicas y comencé a contarles todo. Me fijé que Álvaro estaba escuchando nuestra conversación y no me quitaba ojo de encima.
- ¿Que pasa? ¿Tengo monos en la cara o algo? ¿Te importa mucho nuestra conversación?
- No te estaba mirando a ti.
- No ni poco.
- Más quisieras niñata.
- Más quisieras tu imbécil.
- Con todas las chicas que puedo tener no me haces falta tu.
- ¿Te he dicho yo a caso que este interesada?
- Lo estás.
- Si venga deja de soñar y no te metas en conversaciones que no te importan.
- Pero si has empezado tu.
- Lo que tu digas gilipollas.
[ Narra Álvaro ]
Estaba escuchando la conversacion de Emma y las demás chicas y la verdad es que no me hacía gracia que fuera a cenar con ese chico. No porque a mi me importase, porque me daba igual la niñata esa pero una chica tan joven cenando con un chico que era prácticamente un desconocido no sonaba bien, cualquiera se hubiera preocupado ¿no?
- ¿Y él chico ese que le hace las fotos a tu hermana que edad tiene? - Le pregunté a Carlos.
- 18, uno menos que nosotros ¿por?
- No, por nada - hice una pausa - ¿y es guapo?
- Pues no se, sobre tios no opino, no soy maricon. Pero si, es rubio, de ojos azules y un poco musculitos.
- Amm.
- ¿Que pasa? ¿Estas celoso?
- ¿Celoso porque? ¿Por tu hermana? Venga Carlos no me jodas, a mi la niñata esa enana me la suda.
- Eh, un respeto que es mi hermana.
- Bueno pero que no, que paso de niñas.
- Lo que tu digas.
[ Narra Emma ]
Al acabar de comer Carlos nos llevó a las chicas y a mi a casa.
Estuvieron un raro probandome ropa hasta que porfin se decidieron por un conjunto con una camisa blanca, una falda corta ajustada negra y unos tacones negros.
Marina me plancho el pelo y Alba me maquilló.
- Estás preciosa - dijo Alba mirándome de arriba a abajo.
- No creo que hiciera falta arreglarme tanto - reí.
- ¿Estás de broma? ¡Es la primera cita! - Dijo Marina.
- Sólo vamos a hablar sobre trabajo...
- ¿Llevas preservativos? - Dijo Lidia.
- Madre mia Lidia, tu siempre penando en lo mismo - le riñó Alba - No le hagas caso Emma, está salida.
- Ya estamos con que soy una salida.
- Es que lo eres - dijo Marina.
- Bueno, dejad de discutir.
- Eso, vámonos antes de que venga el ligue de esta y estemos aquí como tontas.
Alba agarró a las otras dos y estirando de ellas las sacó de casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario