Sonó el despertador. Lo apagué con un golpe brusco y me di la vuelta.
- De eso nada bonita.- dijo mi tía entrando en la habitación. - Levanta que te tienes que ir.
Gruñí y me levanté. Me puse las chanclas y fui hasta la cocina, mi tía ya me había preparado el desayuno, me senté y comencé a tomármelo sin prisa.
- O te das mas prisa o perdemos el avión.- dijo mi tía dejando las maletas al lado de la puerta.
- ¿Y eso sería malo? - reí.
- Escucha, se que no te quieres ir, pero entiende que es lo que debes hacer.
- Lo que no se es porque siendo ya mayor de edad tengo que viajar a otro país a casa se un hombre que no conozco de nada.
- Emma, ese hombre es tu padre, y otra cosa que debes recordar el que allí no eres mayor de edad.
- Ya, me lo has repetido como cien veces, tanto tiempo esperando cumplir los dieciséis para ahora tener que esperar hasta los dieciocho.
- Ea, lo siento yo no puedo hacer nada.
- Si, déjame quedarme.
- Sabes que no puedo.
- Pero, aquí tengo a todos mis amigos...a...
- ¿A Liam? - Si, Liam, él era el mayor problema, era demasiada distancia para mantener la relación y tuve que dejarle.
- Si...- bajé la cabeza.
- Pensaba que ya habíais cortado.
- Si, pero lo dejamos por obligación yo sigo enamorada de él.
- Bueno, no le des más vueltas, seguro que allí conoces a alguien y vístete, que no nos da tiempo.
No era tan fácil como ella pensaba, pero bueno, ya no podía hacer nada. Me levanté y fui a vestirme.
Cuando estuve lista fuimos hasta el aeropuerto, llegábamos tarde así que íbamos corriendo de un lado a otro. Por fin subimos al avión.
El avión despegó y miré por la ventanilla. Vi como se alejaban todos esos rascacielos de la costa este de Estados Unidos.
Eran varias horas de viaje, pero entre una señora que teníamos al lado que nos daba conversación y algún sueño que otro se me pasaron bastante rápido.
[ ... ]
Por fin habíamos llegado, serían como las 6 de la tarde. Mi tía me acompaño a comprarme algo de ropa ya que no me la había podido traer toda en la maleta.
- Podrías haberte comprado cosas que te taparan más - dijo mi tía mirando las camisetas cortas y los pantalones que me había comprado.
- Estamos en verano jo, y además aquí hace más calor y se nota mucho.
- Ya, pero recuerda que aquí eres menor.
- Madre mía que pesada, que ya lo se, no te preocupes que yo por el momento me voy a olvidar de los tíos.
- ¿No le habrás hecho ninguna promesa a Liam que no puedas cumplir? ¿verdad?
[FlashBack]
- Liam, me tengo que mudar a España.
- ¿Que? ¿Durante cuanto tiempo? - dijo asustado.
- No lo sé, puede que para siempre, o al menos hasta que cumpla los dieciocho.
- Eso solo son dos años, te esperaré.
- No hagas promesas que no puedas cumplir.
- La cumpliré, te lo prometo.
- No Liam, por favor, no me prometas eso porque ambos sabemos que es imposible.
- Esta bien, no te lo prometo, pero te esperaré... y espero que tu hagas lo mismo...
[Fin del FlashBack]
- No... - respondí bajando la cabeza
- Uiiii que poco convincente suena eso - rió.
Vimos una hamburguesería y decidimos cenar antes de llevarme a casa de mi padre.
La verdad es que la comida basura de España era bastante menos basura que la que estaba acostumbrada a comer en EEUU.
[...]
Acabamos de cenar y me llevó hasta la puerta de la que sería mi nueva casa a partir de ese día.
Era un adosado de dos pisos a las afueras de Madrid. La verdad es que había un gran diferencia de vivir en un piso 31 en pleno centro de Nueva York a vivir en una casa unifamiliar, me iba a costar acostumbrarme.
- Bueno, aquí te dejo - dijo mi tía acompañándome hasta la puerta - si alguna vez quieres ir a visitarme a Nueva York solo tienes que llamarme...
- ¿Puedo ir ya? - reí.
- Sabes que no.
- Jo... bueno, que te sea corto el viaje de vuelta.
- Te voy a echar de menos
- Y yo... bueno, no hagas esto más difícil y vete ya - reí.
- Si , mejor. Buena suerte.
- Igualmente - le abracé.
Me quedé parada un segundo viendo como se iba en el taxi. Me dí la vuelta y me quedé delante de la puerta. Respiré hondo y llamé al timbre.
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