- Por fin sales - dijo Marina.
- Es que he tenido un pequeño problema con la ropa. - Reí - Además, no es tan tarde.
- ¿Tu hermano no viene? - Preguntó Alba.
- Que va, se ha ido con Álvaro, creo que iban a ensayar.
- Pues podrian haber venido - se quejó Lidia.
- Que tonterías dices, dia de chicas, si nos lo pasamos mejor solas - dijo Marina.
- Claro como tu tienes aborrecido a David - rió Alba.
Ninguna continuo la conversación. Cogimos el autobús y fuimos a un centro comercial que había en el centro de la ciudad.
- ¿A donde vamos primero? - Pregunto Lidia.
- Lo primero es el móvil de Emma - dijo Alba dirigiendose a una tienda de movíles.
Estuvimos viendo varios hasta que por fin elegí uno.
Después estuvimos dando vueltas por las tiendas, ellas se compraron ropa yo ya me había gastado el dinero en el móvil aunque realmente, ropa no necesitaba porque me había comprado bastante el dia de la llegada.
- ¿A donde vamos ahora? - Pregunte viendo como salian las tres cargadas de bolsas de la última tienda que nos quedaba por ver.
- ¡A comeeeer! - Gritó Alba - tengo mucha hambre.
- Si, por favor, yo necedito dejar todas estas bolsas - añadió Marina.
Fuimos a una bocateria que había dentro del centro comercial.
Como era la única que no llevaba bolsas y además me invitaban porque no me había quedado dinero para pagar me toco ir a por los bocadillos.
Iba distraída pensando en que podía hacer para ganarme yo misma el dinero y no depender mucho de mi familia y no me di cuenta que venía un chico de frente y choque, los bocadillos cayeron al suelo, por suerte iban envueltos.
- Perdona - dijo el chico ayudandome a recogerlos - me levanté y su mirada se encontró con la mia.
Era un chico bastante alto rubio, de ojos azules y llevava una gran cámara colgada del cuello. También estaba en buena forma física. Para que negarlo, era muy atractivo
.
- No te preocupes. Culpa mia - sonreí y seguí mi camino hasta la mesa donde estaba sentada con las chicas.
- Por fin, que hambre - dijeron mientras se atiraban a los bocadillos. Nunca pensé que hacer compras pudiera dejar tan hambirenta a la gente.
- Bueno y que ¿le has pedido el número? - Preguntó Marina.
- ¿Que? ¿A quien? - Pregunté extrañada.
- Venga, no me jodas que has hablado con ese rubiazo y no le has pedido el número.
- Pues no.
- Ay, lo que nos queda a nosotras por enseñarte. Mira, aprende. - dijo Lidia.
Cogió un boli y una servilleta y escribio mi número de teléfono. Se levanto para ir al baño y dejó la servilleta en la mesa en la que estaba sentado el chico.
Cuando regresó del baño pagamos y nos fuimos.
Llegué a casa y no había nadie. Me senté en el sofa y me puse a ver la tele.
Mi movíl nuevo sonó. Lo miré con esperanza de que fuera aquel chico, me decepcione un poco al ver que era Carlos, aunque la verdad ¿en que estaba pensando? Era evidente que no me iba a llamar ni nada, lo que había hecho Lidia era una locura, habría quedado cómo una desesperada. Carlos quería que las chicas y yo fuéramos a escuchar una de las composiciones de su nuevo disco para que les diéramos nuestra opinión. Cogí mis cosas y pedí un taxi para ir hasta la casa de Álvaro donde habíamos quedado las demás ya estaban allí.
- Si que has tardado - dijo Álvaro abriendome la puerta.
- Llevo dos dias en esta ciudad ¿que quieres? Además si tanta prisa tenéis no haberme esperado. - Cada vez me ponía más de los nervios.
Escuchamos la cancion un par de veces, sonaba bastante bien la verdad.
Nos despedimos todos y volví con Carlos a casa. Nuestros padres ya estaban allí. Nos sentamos a cenar todos juntos.
- Oye, ¿vosotros sabeis donde puedo conseguir algún trabajo? No quiero ser una carga para vosotros.
- Depende de lo que quieras trabajar, pero tranquila, no tengas prisas - dijo Carlos.
- Me adapto a lo que sean, cuánto antes mejor.
- Pues tengo un amigo que es fotógrafo y esta buscando modelos le puedo pedir que te haga una sesión de fotos - sugirió Carlos.
- mmm.. Modelo, nunca lo había pensado pero está bien - reí
- Perfecto pues mañana se lo digo.
Acabamos de cenar y subí a la habitación.
Me metí en la cama y volví a mirar el móvil por última vez, tenía varios mensajes de Whatsapp, todos del grupo de las chicas. Ni rastro del chico del bar, me lo imaginaba.
[...]
A la mañana siguiente salí a correr con las chicas. Alba y yo íbamos por delante. Marina y Lidia se quedaron atrás.
- Ya podías haberle dicho a tu hermano que viniera.- me dijo Alba que iba corriendo a mi lado.
- ¿Y ese interés en mi hermano? - Reí.
Alba agachó la cabeza y se puso roja.
- ¡Te gusta mi hermano! - Grité.
- Bueno, cállate que las demás no lo saben. Y no digas nada y menos a él.
- Tranquila, tu secreto esta a salvo conmigo.
- Me alegro. Bueno ¿Y del chico de ayer que? ¿Alguna novedad?
- ¡Que va! Es que estais locas ¿como va a funcionar eso?
- Así conocio Marina a David - rió.
- Bueno pues esta vez no ha funcionado.
- Entonces ¿a por quien vas? - Me miró con cara de pillina.- ¿a por Álvaro?
- ¿QUE DICES? Pero si cada dia lo aguanto menos. Lo odio.
- Ya, eso dices ahora.
El sonido de mi móvil interrumpio la conversación, era Carlos. Me había conseguido la sesión de fotos a última hora de la mañana. Tenía que darme prisa en volver a casa y arreglarme si no quería llegar tarde.
Se lo dije a las chicas, ellas continuaron su camino y yo volví a casa.
Carlos me llevo hasta el estudio de fotografía de su amigo.
Toco la puerta y su amigo nos abrió. Levanté la mitada para verle y casi me trago el chicle al verle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario